Víctimas que denunciaron haber sido afectados por el esquema de montachoques en Tijuana, acusaron la colusión con policías municipales. Relataron historias de agentes uniformados que se atraviesan y favorecen los choques por alcance; elementos que aconsejan a las víctimas pagar para que eviten perder sus vehículos o su libertad; y raya en el extremo el caso de un agente que permitió que una delincuente se robara el auto del afectado.
Por lo menos cuatro de las siete carpetas de investigación iniciadas de mayo a la fecha en la Fiscalía de Baja California refieren la participación de agentes municipales en este delito. “Y no todas las víctimas denuncian”, reconocieron investigadores.
Entrevistado por ZETA, el representante legal de una de las víctimas denunció un hecho registrado el pasado 24 de julio; describió un modus operandi del cual fueron objeto sus clientes cuando circulaban por Zona Río a bordo de un vehículo con placas de California. Una camioneta Honda CR-V negra se les atravesó una primera vez de forma intempestiva, metros más adelante lo hicieron de nuevo, y la víctima ya no pudo evitar el choque por alcance.
Los presuntos delincuentes, Víctor Antonio y Lucía, dijeron que llamarían al ajustador de la empresa “Seguros El Potosí”, que no tiene sucursal en Tijuana. En representación de la aseguradora llegó Osvaldo y cotizó un cobro de 54 mil pesos por el golpe.
“La víctima me había dicho que el golpe que tenía el carro no era proporcional con el golpe que sintieron. Desde ese momento empezaron a sospechar”, explicó.
El representante legal, y familiar de uno de los de los afectados, también llegó a la escena y empezó a documentar la situación, lo que ocasionó la molestia del oficial perito municipal con unidad BC-222-A-1, quien no portaba identificación ni uniforme, y terminó por arrestarlo. El abogado detenido era quien llevaba los dos mil dólares solicitados por los implicados para saldar los daños.
“Yo era la persona que traía el dinero, por eso el policía me quería regresar al lugar de los hechos. Entonces, el policía se puso en contacto con el ajustador, y el ajustador le dijo al policía que me llevara, porque yo era el que traía el dinero. Por eso nosotros presumimos que hay un vínculo entre este policía, el ajustador y la banda de los montachoques”, señaló.
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Luego de haber realizado el pago, las víctimas acudieron a la Fiscalía General del Estado para presentar la denuncia con NUC-09338-2026. Posteriormente se percataron de que se trataba de una posible banda de montachoques porque, al exponer su caso en redes sociales, aparecieron otras víctimas con un perfil similar, entre ellas mujeres que circulaban en vehículos grandes con placas de California, pero que no denunciaron.
Los que sí presentaron su querella fueron Benjamín Hernández y su esposa, residentes de Oceanside, California; a ellos les pidieron 90 mil pesos, después que le chocaron su camioneta Tacoma con placas de California modelo 2023, el 21 de mayo a las 20:00 horas, sobre la carretera Aeropuerto, a la altura de la gasolinera Chevron.
El denunciante relató que, al salir de la gasera, una patrulla se les puso enfrente, para evadirlo porque lo llevaba muy cerca, Hernández cambió de carril y entonces llegó un auto (no mencionó modelo) y lo impactó por detrás. Metros adelante se detuvieron los dos carros y la patrulla. Del carro que chocó, bajó una pareja; la mujer les dijo que tenían que pagarle 90 mil pesos, el policía que se acercó les dijo que tenían que ir a la fiscalía, pero agregó que era mejor que les pagara, porque de lo contrario se iban a llevar su camioneta.
La grúa llegó casi de manera inmediata, mientras la pareja seguía presionando, pidiendo el dinero y rechazando la cobertura del seguro. Repentinamente, la mujer que exigía los 90 mil pesos, subió a la Tacoma de las víctimas y la robó, sin que el policía interviniera.
Antonio Velázquez también denunció en el mes de mayo; declaró haber sido interceptado en la carretera aeropuerto de Tijuana, manejaba un pick up Chevrolet Silverado color guinda cuando lo chocaron en una Honda CV-R de reciente modelo, de la que bajó una mujer que se presentó como Lucía Méndez Galván, lo acusó de haberle dañado el lado izquierdo de su camioneta y llamó a un ajustador que arribó minutos después, le dijo a Velázquez que era responsable y debía pagar un deducible de 74 mil 600 pesos.
“Llegó una patrulla y el policía me dijo que si no le pagaba iría a la cárcel”, así que le entregó a la mujer 600 dólares, le pidieron y entregó el auto en garantía con el título de propiedad, y lo hicieron firmar un pagaré.
A otra víctima, Juan Palos, el choque se lo montaron sobre el bulevar Bellas Artes, en Otay, a las 15:00 horas del 7 de mayo; el denunciante explicó que un Toyota gris conducido por Teresa de León, acompañada de Julio Chavez, le pegó por detrás a su camioneta Ford Flex 2014. Pero la mujer le echó la culpa, le pidió los papeles de la camioneta, la licencia y él los entregó.
León “hizo una llamada aparentemente al 911, minutos después llegó un policía, quien dijo que (Palos) sí tenía la culpa mientras me mostraba un video que la señora grabó”. Para no denunciarlo, Teresa le pidió 50 mil pesos; la víctima relató que, en ese momento, el policía respaldó a la mujer y le recomendó que pagara porque después le saldría más caro. Se pusieron de acuerdo y fueron a la casa de la víctima, en la Zona Este de Tijuana y le entregó a la mujer, dos mil 500 dólares.
“La víctima tiene dirección en Estados Unidos y México, y al parecer lo amenazaron, porque el 10 de julio del 2026 (dos meses después de la denuncia), sin que la FGE hubiera localizado a la pareja denunciada en los diversos registros públicos, Palos se presentó el desistimiento de la denuncia y otorgó el perdón a Teresa”, detalló un investigador.

APUÑALADO
A la fecha, el caso más violento se documentó la tarde del 20 de septiembre, en la calle Parque Azteca Norte esquina con calle Farallón en Playas de Tijuana, cuando un hombre y una mujer a bordo de un Honda gris le echaron el carro encima y bloquearon el camino del Mazda en el que circulaba el señor César Moreno, de 60 años; los videos del enfrentamiento que circulan en internet, evidencian que la víctima descendió del automóvil diciendo “que venga la patrulla”, pero la joven pareja se le fue encima.
Al ver a la mujer armada con una navaja, César intentó regresar a resguardarse en su auto, pero lo alcanzaron con medio cuerpo afuera; entonces, en medio de palabras altisonantes, la señora lanzó navajazos y el sujeto lo golpeó a puñetazos. Todo esto, mientras un tercero graba la escena desde otro carro. Después de unos segundos, abandonan la escena del crimen con la víctima lesionada “con heridas producida por arma punzocortante en la extremidad inferior derecha, a la altura del femoral”.
En el informe policiaco el hecho quedo reportado a las 16:20 del domingo, y la versión de don César indica que tuvo un percance de tránsito con el Honda gris, del cual descendieron dos personas, y la femenina le causó la lesión; de los responsables sólo pudo manifestar que ambos tenían un tatuaje en el rostro. La Policía Municipal monitoreó la zona y no pudo encontrar a los responsables.
Como el informe policiaco llegó a la fiscalía hasta el miércoles 23 de septiembre, clasificado como incidente de tránsito, y los investigadores aún no se entrevistas con la víctima, aunque públicamente se ha manejado como un ataque de montachoques, el delito en esta carpeta oficialmente no ha sido determinado.
“Los policías municipales preventivos no tienen por qué tomar conocimiento de los choques; tienen la obligación de hablarle a un perito”, advirtió un investigador de la fiscalía estatal.
MODUS OPERANDI
Estos grupos delictivos que operan en dos o tres vehículos, orquestando choques intencionales por alcance, empezaron a causar estragos en Baja California, principalmente en Tijuana, en 2020. En el año 2022 hubo un período crítico, y desde entonces, a pesar de algunas capturas en flagrancia, y de que las policías han asegurado que los delincuentes vienen de otros estados, la presencia ha sido permanente.
Actualmente, las áreas de mayor operación son Otay, la carretera Aeropuerto, el bulevar Bellas Artes, Insurgentes, y de siempre la Zona Río Tijuana, desde hace seis años.
Los criminales chocan, dan nombres falsos, fingen hablar al número de emergencia 911, aseguran que la víctima intentó escapar, y le marcan a supuestos ajustadores de seguros, que llegan con extraña rapidez entre 5 y 10 minutos. En el peor de los casos intervienen policías municipales.
“Atacan dueños de autos de Estado Unidos porque generalmente ellos no les causan problema, incluso entregan los vehículos con todo y papeles; llevamos por lo menos tres casos así en el año: presentan la denuncia para poder reportarlos a la aseguradora y después ya no quieren darle seguimiento. Seguramente esos autos van a aparecer después reportados como robados, y como los montachoques se quedan hasta con los papeles, los pueden vender; nosotros los reportamos para que los busquen con los arcos lectores, pero es muy probable que los hayan vendido en otros estados”.
Como este esquema delictivo no está legislado, lo registran de tres maneras distintas:
* Daño en Propiedad Ajena que tiene penalidad de un año y medio a tres años, y reparación del daño, sin prisión preventiva;
* Daño en propiedad ajena intencional de tres meses a seis años; y
* Fraude, que es pena máxima de tres años, cuando el valor de lo defraudado no excede los 800 salarios mínimos. Y cuando los excede son de cuatro a nueve años de prisión.
SIETE EXPEDIENTES EN LA FISCALÍA

Además de los cuatro expedientes que incluyen policías, la fiscalía investiga la denuncia de Elías Valadez, esta víctima circulaba el 1 de septiembre, alrededor de las 14:15 horas sobre el bulevar Bellas Artes en la zona de Otay, en su Tacoma de reciente modelo con placas de California, cuando un auto Tiguan lo impactó por detrás, conducido por quien dijo llamarse Víctor Francisco Prado Méndez; se detuvieron metros adelante y Prado le dijo que llamaría a su aseguradora. En cinco minutos, un tiempo inusitado, llegó un hombre que se presentó como Martín Osvaldo Ruelas Rodróguez, el ajustador.
Aseguró que Elías era el responsable y los daños ascendían a 52 mil pesos. Inconforme, el afectado vio pasar una patrulla, detuvo a los policías y les explicó la situación; al final, Prado y el falso ajustador Ruelas fueron detenidos, presentados a la fiscalía y vinculados en libertad, pero el caso está detenido porque ni la víctima ni los presuntos responsables han respondido los requerimientos de la autoridad.
A Joel Mena lo chocaron el pasado 28 de julio, cuando manejaba su Ford Ranger con placas de California sobre el Paseo de los Héroes en Zona Rio Tijuana; lo impactó Roberto Valle Flores quien manejando un Jetta también con placas de California, le hace señas para que se detenga, se estacionan en una farmacia y mientras baja del auto, Valle intenta generar miedo en la víctima, mientras habla por su celular en altavoz, como hablando al 911, diciendo que Mena había intentado huir pero lo había alcanzado. La persona en el teléfono dice al conductor del Ranger que enviará un perito y le remolcaría en coche; Joel no quería quedarse sin auto, así que pagó los 21 mil pesos que le pidieron para reparara los daños, así que como residente de California en Estados Unidos presentó la querella, pero no ha respondido los citatorias posteriores.
Al californiano Justino Flores también lo chocaron en el bulevar Bellas Artes, cerca de la garita de Otay; dos hombres en una Honda CV-R blanca, le pegaron a su camioneta Nissan Quest, uno de los sujetos le dijo que laboraba en una aseguradora y minutos después llegó otro joven en un Kia azul, que dijo ser ajustador. Ninguno se identificó. El supuesto ajustador le dijo que estaba en “graves problemas”, que el costo del daño ascendía a 87 mil pesos; cuando respondió que no lo podía pagar, lo amenazaron con quitarle el auto. Entonces la víctima ofreció darles tres mil dólares si lo seguían al aeropuerto y ahí se los entregó. Los presuntos responsables no han sido identificados, mientras la víctima no ha dado seguimiento a su caso.
10 DETENIDOS POR LA POLICÍA MUNICIPAL
Al concluir el destile del 16 de septiembre, reporteros hablaron de los montachoques con José Alejandro Avilés Amezcua, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Municipal de Tijuana, quien declaró que, en los últimos tres meses, la Policía Municipal había detenido a dos grupos: en total, a 10 presuntos responsables, nativos de otros estados, quienes cometían los delitos principalmente en el bulevar Insurgentes y la Vía Rápida.
Antes, el 12 de agosto, a través de un comunicado, la Policía Municipal informó la detención de Roberto “N”, de 54 años, a quien pudieron capturar por el seguimiento de cámaras que hicieron después de ser denunciado por “provocar intencionalmente un choque y posteriormente intentar extorsionar a la víctima”, en la colonia Zona Urbana Río Tijuana.
En el reporte indicaron que un adulto de 80 años “circulaba a bordo de su vehículo Toyota Tundra sobre la glorieta Independencia, cuando el conductor de un Volkswagen Jetta gris presuntamente lo impactó de manera intencional”. Los implicados se movieron a otro punto y Roberto “comenzó a exigirle la cantidad de mil 500 dólares”, además de pedirle que abordara el vehículo para acudir a un cajero automático y retirar el dinero.
Y el 5 de julio de 2026, en un comunicado informaron que, derivado de la atención inmediata a un reporte por una riña entre automovilistas, la Policía Municipal aseguró a los cuatro sujetos y los dos autos involucrados en el altercado en la colonia Madero Sur. Tras la revisión localizaron 34 dosis de la droga conocida como cristal y entregaron en la fiscalía a Misael “N”, de 22 años, a Juan “N”, de 31, Luis “N”, de 37 años, y Jesús “N”, de 28 años, así como la droga.
Respecto a los autos de los delincuentes, agregaron: “De acuerdo con información preliminar de monitoreo, los vehículos involucrados estarían relacionados con incidentes bajo la modalidad conocida como montachoques, presuntamente cometidos por personas que operan en la Zona Centro”. (Con información de Rubén Vázquez).






