El fenómeno climatológico del Niño de este 2026, catalogado como uno de los de mayor intensidad en la historia, provocará lluvias superiores al promedio, oleaje alto y más frentes fríos en la zona costa de Baja California hacia finales de otoño y durante el invierno próximo.
Para noviembre, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) proyecta precipitaciones de 15.0 milímetros (mm) (equivalentes a 15 litros en un metro cuadrado); es decir, 51.1% por arriba de lo que llueve en promedio ese mes. En diciembre, las lluvias podrían ser hasta 25% superiores al promedio.
“No se descarta que pueda haber un evento extremo”, dijo el subgerente de Climatología y Servicios Climáticos de Conagua, Alejandro Jair García Jiménez, respecto a la cantidad de lluvia que se espera y si ésta sería similar a la precipitación que cayó en enero de 1993; cuando una lluvia torrencial de 86.9mm dejó más de 800 damnificados y doce muertos en Tijuana.
El funcionario de Conagua dijo que, los pronósticos generales que ahora se tienen no pueden prever eventos extremos, pero los ciclones tropicales y lluvias torrenciales tienen más probabilidad de ocurrir con el fenómeno del Niño, al haber más humedad y energía en la atmósfera por el calentamiento del Océano Pacífico.
Ante las previsiones de más precipitaciones para la región, el ingeniero civil César Ulises López Torres, señaló que históricamente se ha observado que Tijuana “no está preparada para lluvias extraordinarias” como los eventos catastróficos de 1978, 1980, 1993 y 2022.
“Estas últimas no fueron tan graves, pero causaron bastantes problemas de hundimientos e inundaciones”, recordó en alusión a la precipitación de noviembre de 2022, de 12 milímetros, que provocó la muerte de los hermanos Hugo Enrique y Rebeca Miranda Olivera en el Cañón del Pato.
Publicidad
El mayor riesgo es para las zonas de bajos recursos que iniciaron o son asentamientos irregulares en laderas y cañones, donde “no hay traza para el desfogue de las aguas pluviales”, como en el Cañón del Sainz donde las vialidades son muy angostas.
Si las laderas y los cañones no están limpios, toda la basura tapará los desarenadores y el flujo del agua inundará las vialidades con lodo y basura. De no ser suficientes los pluviales, se registrarán inundaciones en zonas bajas, como en la Vía Rápida a la altura del puente Las Américas.

Otro riesgo son los deslizamientos de tierra en diferentes partes de la ciudad, donde ha faltado hacer proyectos de rehabilitación considerando diversas áreas de ingeniería, como en el caso del deslizamiento de la Sánchez Taboada. Ante el Niño, Protección Civil está previendo los riesgos, pero no se observa la misma actividad en otras áreas operativas del Ayuntamiento, señaló.
Respecto a si las ciudades en Baja California están preparadas para recibir una gran cantidad de lluvia, el coordinador estatal de Protección Civil, Ignacio Lozoya Morales, admitió que “es muy difícil” que una ciudad pueda estar preparada para enfrentar un fenómeno, ante un desarrollo urbano que no siempre es medido y donde hay asentamientos humanos irregulares o en zonas de riesgo.
Actualmente el Estado y el Ayuntamiento de Tijuana están enfocados en la limpieza del río Tijuana, “por todas las venidas que pudiera haber de agua hacia la canalización”. Además de la limpieza de pluviales y alrededor de 13 desarenadores.
Se está trabajando en la reubicación de aproximadamente 1,300 personas en condición de calle que habitualmente viven dentro de la canalización del río Tijuana y de más de 60 familias asentadas irregularmente sobre el cauce del río, en un área cercana a la presa Abelardo L. Rodríguez.
El acuerdo interinstitucional es una constante vigilancia para indicarle a la gente que se retire porque es una zona de riesgo. “Desgraciadamente mucha gente no se quiere ir”, dijo Ignacio Lozoya.
El funcionario estatal previó que sean instalados cuatro refugios temporales en Tijuana, con una capacidad para 550 personas: en las unidades deportivas Salvatierra, Reforma y la vía Rápida, así como la Casa de Cultura de Playas.
Dos en Tecate, con capacidad para 600 personas; dos en Rosarito con capacidad para 130 personas; 30 en Ensenada, con capacidad para 6 mil personas; 42 en Mexicali, con capacidad para 2 mil personas. En total, el estado tendría 80 refugios temporales, con capacidad para 9 mil 280 personas, añadió.

IMPACTOS PARA ACUICULTURA Y AGRICULTURA
Marisol García Reyes, investigadora del Departamento de Oceanografía física del (CICESE) refirió que el fenómeno del Niño podría ser muy severo. Incluso algunos pronósticos indican que será el más intenso en 50 o 70 años, de ahí la expresión de Súper Niño.
Existe la probabilidad de que el Niño provoque en Baja California una mayor cantidad de lluvia para la que no está preparada la infraestructura, pero también podría no cumplirse el pronóstico. En niños anteriores como 1997-1998 y 1982-1983 llovió mucho en el estado, sin embargo, en el evento de 2015-2016 las lluvias pronosticadas no ocurrieron.
Las temperaturas del mar han subido y seguirán incrementándose generando “impactos potencialmente negativos hacia las pesquerías y el ecosistema marino”, pues, las temperaturas muy altas en la superficie del océano suprimen la entrada de nutrientes.
Situación que provoca menos abundancia de comida, mortandad y redistribución de especies (llegada o retirada de especies). “Las temperaturas altas podrían afectar los bosques de macroalgas y moluscos que están muy en la costa” e incluso podría ocurrir eventos de marea roja, que son afloramientos de algas nocivas, añadió la especialista.
El subgerente de Climatología de Conagua, Alejandro García, indicó que “no es tan severo” el calentamiento de las costas del Pacífico en México, y que el mayor calentamiento se registra frente a la Península de Baja California, donde se registraron temperaturas por arriba del promedio de 1991-2000 durante los primeros siete meses del año. Lo cual no está asociado exclusivamente al Niño, sino también al calentamiento global y a la alteración de las corrientes del Ártico que hace que baje el agua más cálida hacia nuestras latitudes.
Algunas repercusiones de esto es un nivel mayor del mar, disminución de los rendimientos de cultivos acuícolas y que la evaporación haga que la energía que almacena el océano pase a la atmósfera aumentando la probabilidad de que se desarrollen ciertos eventos extremos, detalló en entrevista con ZETA.
Por otro lado, las altas temperaturas que se presentarán en otras zonas del país disminuirán el rendimiento de los cultivos hacia el primer trimestre de 2027, por lo que ya se trabaja con la Secretaría de Agricultura para generar estrategias, como sembrar cultivos que no tengan un rendimiento hídrico tan alto y con la Comisión Nacional Forestal por la posibilidad de que aumenten los incendios forestales y se propaguen más, lo que también afectaría la calidad del aire en zonas urbanas.
¿QUÉ ES EL FENÓMENO DEL NIÑO?
El Niño- Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural recurrente en el planeta; se presenta de 2 a 7 años, y se caracteriza por un aumento de temperatura superficial del agua del océano Pacífico tropical.
Lo que desata un Niño es que los vientos alisios disminuyen y a veces hasta van del lado contrario (oeste-este), lo que genera que el apilamiento de agua regrese hacia el Ecuador oriental y exista el calentamiento de las aguas del Pacífico Oriental.

Cuando la temperatura está por encima de 0.5 grados Celsius de lo habitual se considera un Niño. Su intensidad depende de cuánto más está por arriba. “Un Niño débil es cuando está entre 0.5 y 1 grado Celsius. Un Niño muy intenso es cuando está por encima de 2 grados Celsius”. Se pronostica que en octubre el Niño de 2026 llega a niveles de 2 a 2.5°C, explicó Marisol García Reyes, del CICESE.
El subgerente de Climatología de Conagua, Alejandro García abundó que, el fenómeno del Niño se establece en la primavera-verano de un año, se intensifica hacia el invierno y persiste hasta la primavera del siguiente año. Regularmente dura 12 meses, aunque ha llegado a durar 18 meses.
La región Niño 3.4 en el Pacífico tropical -que se usa para determinar la fase en la que nos encontramos- tuvo una temperatura de 29.3° Celsius (°C) a finales de julio pasado. Se espera que durante el otoño-invierno el fenómeno alcance la intensidad de “muy fuerte”.
No obstante, los niños no tienen los mismos efectos cuando se presentan, dependen de muchas condiciones. Interactúan con la corriente en chorro subtropical, con el paso de los sistemas frontales, y si se forma un ciclón tropical, de ahí la importancia de mantenerse constantemente informado, señaló.
En términos generales, el Niño provoca condiciones de más humedad en las regiones norte y noreste de México en invierno, y que sea más seco en el centro y sur en verano. Aumenta la cantidad e intensidad de los ciclones tropicales en el Océano Pacífico, aunque tienden a alejarse de las costas mexicanas. “Llevamos 12 sistemas formados en el Pacífico y únicamente cuatro en el Atlántico”, apuntó.
De manera general, el fenómeno del Niño incrementa la temperatura en el planeta, por lo que están viéndose temperaturas más altas en verano y “esperamos que continúen durante otoño en el territorio nacional”.
El funcionario refirió que, 2024 (cuando se presentó el último evento del Niño 2023-2024) fue el año más cálido a escala planetaria y también en México, donde se registró el mayor número de defunciones asociadas a temperaturas altas, con más de 300.
En lo que va de 2026, se han registrado 103 defunciones asociadas a la exposición de temperaturas extremas a nivel nacional, siendo Baja California y Sonora, las entidades más afectadas, precisó Alejandro García.
2027, EL AÑO MÁS CÁLIDO
El funcionario federal indicó que “seguramente en 2027 vamos a tener nuevo récord de temperatura en todo el país, vamos a tener condiciones bastante extremas”, lo que ya es un riesgo de salud pública. En ese sentido, estimó que falta la articulación transversal de todas las instituciones para activar mecanismos que mitiguen los efectos.
Hasta el 31 de agosto de 2026, Baja California lideraba el número defunciones asociadas por calor a nivel nacional, con 49 defunciones y 225 casos. Le seguía Sonora, con 22 defunciones y 367 casos. Además de Tabasco, con cuatro defunciones y 153 casos, según datos de la Secretaría de Salud estatal.
El integrante del Laboratorio de Climatología Aplicada de la UABC, José Ernesto López Velázquez, destacó que en Mexicali se han cumplido las temperaturas pronosticadas, y ha sido “peor de lo esperado” el confort térmico de la población, debido a la gran cantidad de días húmedos causados por el Monzón de Norteamérica. Fenómeno que son lluvias vespertinas y tormentas que llegan a California y Baja California procedentes de Sonora y Arizona.
Ante los estragos del calentamiento global que podría intensificar los fenómenos naturales, como el Niño, el especialista consideró necesario que exista un Comité Meteorológico dedicado a hacer pronósticos para la entidad, las 24 horas al día, todos los días, para tener una mejor coordinación interinstitucional.
El pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional que mandan desde el centro del país, “sí sirve, pero en realidad no está totalmente adecuado a la región y muchas veces deja algunos espacios no tan claros, o claroscuros, que hay que subsanar aquí”.
Una vez que el fenómeno del Niño es indicado, debe ser una alerta para la población, que tiene que contemplar lluvias atípicas en invierno. “Hay que tener la cultura de continuamente revisar el pronóstico meteorológico”, para estar preparada ante esas emergencias, concluyó.





