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lunes, agosto 24, 2026
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Mérida, Rocha, Andy y Los Chapitos

El desarrollo de las investigaciones judiciales en los Estados Unidos en contra del Cártel de Sinaloa con sus facciones de Los Chapitos y Los Mayos ha generado una coyuntura en la relación bilateral entre México y la administración del presidente Donald Trump, marcada por procedimientos legales que involucran tanto a ex funcionarios estatales como a integrantes de la estructura política del partido oficial Morena, a algunos de los cuales se les ha cancelado la visa para ingresar a la Unión Americana, como es el reciente caso de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

El martes 11 de agosto de 2026, el general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública del estado de Sinaloa, salió del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, tras haber permanecido tres meses en prisión preventiva. Los registros oficiales del Buró Federal de Prisiones indican que esta salida no representa una exoneración, sino un cambio en su régimen de custodia para integrarse al programa de testigos colaboradores de la fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York, lo que ya puso a temblar a los referidos políticos mexicanos.

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Mérida Sánchez se encuentra imputado en el expediente penal S9 23 Cr. 180 junto al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros ocho exservidores públicos del orden municipal y estatal, bajo cargos de haber establecido una red de protección institucional en favor de la facción del Cártel de Sinaloa conocida como Los Chapitos. En paralelo a este movimiento, las autoridades norteamericanas han extendido sus medidas administrativas hacia el círculo familiar del expresidente López Obrador.

El jueves 13 de agosto de 2026 se hizo pública la revocación de la visa de ingreso a los Estados Unidos a “Andy” López Beltrán, exsecretario de Organización de Morena e hijo del ex mandatario federal. Aunque el afectado atribuyó la medida a consideraciones políticas y descalificó los señalamientos de actividades delictivas, diversas fuentes periodísticas y de inteligencia señalan que el Departamento de Estado y agencias federales investigan sus presuntos nexos con los líderes de Los Chapitos, específicamente a través de operaciones comerciales vinculadas con los hijos de Rubén Rocha Moya.

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Este escenario se suma a la inacción del Gobierno Federal mexicano, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, sin que la Fiscalía General de la República (FGR) haya judicializado la solicitud del gobierno norteamericano para que se soliciten órdenes de detención provisional con fines de extradición internacional en contra de Rocha Moya y su equipo de colaboradores en Sinaloa, a pesar de que el gobernador solicitó licencia temporal al cargo el 1 de mayo de 2026 para despojarse del fuero constitucional, por lo que el mandatario se encuentra tan seguro y protegido que ni siquiera ha recurrido al juicio de amparo.

De esta forma, la confluencia de ex funcionarios estatales bajo custodia estadounidense en calidad de testigos colaboradores y la cancelación de visados a actores políticos del partido en el poder configuran una estructura de expedientes judiciales que asocian el ejercicio público con la presunta facilitación de operaciones de la delincuencia organizada en México.

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GERARDO MERIDA

El general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, de 66 años de edad, asumió la titularidad de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa en septiembre de 2023 y renunció al cargo en diciembre de 2024, en un periodo caracterizado por confrontaciones entre facciones del Cártel de Sinaloa. El 29 de abril de 2026, el Gran Jurado del Distrito Sur de Nueva York presentó la novena ampliación de la acusación formal en el expediente S9 23 Cr. 180, donde se le imputaron los cargos de conspiración para la importación de narcóticos, posesión de ametralladoras y artefactos explosivos, y conspiración para poseer dicho armamento.

La fiscalía federal estadounidense sostiene que, durante su gestión, Mérida Sánchez recibió sobornos mensuales en efectivo por un monto de 100 mil dólares procedentes de la facción de Los Chapitos. A cambio de estas sumas, el exfuncionario presuntamente omitió intervenir en las actividades de tráfico de estupefacientes de la organización criminal, evitó la captura de sus miembros y proporcionó avisos anticipados sobre al menos 10 cateos a laboratorios de drogas sintéticas durante el año 2023, lo que permitió la evacuación de sustancias y personal antes de los despliegues policiales.

El proceso de comparecencia de Mérida Sánchez ante las autoridades de los Estados Unidos inició el 11 de mayo de 2026, cuando el militar retirado cruzó la frontera desde Hermosillo, Sonora, y se entregó de manera voluntaria en la garita de Nogales, Arizona. Tras su entrega, quedó bajo el resguardo del Servicio de Marshals y compareció el 12 de mayo en una audiencia inicial en Arizona, donde estuvo representado por un defensor de oficio. El tribunal ordenó su traslado al estado de Nueva York, donde ingresó en prisión preventiva en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn el 15 de mayo de 2026, declarándose no culpable de las imputaciones durante la lectura formal de cargos.

El 1 de junio de 2026, Mérida Sánchez compareció ante la jueza federal Katherine Polk Failla para una audiencia de estatus. En esa sesión, la magistrada calificó la evidencia presentada por el Departamento de Justicia como abundante y concedió un plazo de 60 días a la fiscalía para procesar y entregar los elementos de prueba a la defensa, representada por la abogada Sarah Rebecca Krissoff. Asimismo, la jueza fijó una nueva comparecencia para el 4 de agosto de 2026. Sin embargo, al llegar esa fecha, el tribunal de Manhattan suspendió la audiencia de manera indefinida sin especificar los motivos en los registros públicos.

Carta de Andrés Manuel López Beltrán a Donald Trump por quitarle la visa

Una semana después, el martes 11 de agosto de 2026, Mérida Sánchez fue excarcelado de la prisión de Brooklyn. La información disponible en los registros del Buró de Prisiones y reportes de inteligencia judicial indica que el general en retiro permanece bajo custodia federal en una ubicación confidencial. Este cambio en su condición carcelaria responde a las negociaciones formales entre la fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y su defensa legal, orientadas a su incorporación al programa de testigos colaboradores de los Estados Unidos. Esta figura jurídica es homóloga a la que mantienen Ovidio y Joaquín Guzmán López, hijos de Joaquín Guzmán Loera, quienes se encuentran en localizaciones reservadas cooperando con las agencias de investigación antes de recibir sus respectivas sentencias.

Mérida Sánchez representa el segundo exfuncionario de la administración de Sinaloa que ingresa a este esquema de colaboración, sumándose a Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas de la entidad, quien inició negociaciones con los fiscales estadounidenses en mayo de 2026 sin haber ingresado a un reclusorio federal.

 

“ANDY” LÓPEZ

La revocación de la visa de turista de Andrés Manuel López Beltrán fue confirmada por el propio afectado el 13 de agosto de 2026 a través de una misiva de tres páginas dirigida al presidente estadounidense Donald Trump. En el documento, fechado en Teapa, Tabasco, el exsecretario de Organización de Morena atribuyó la orden de cancelación al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau, calificándola como una medida de carácter político y propagandístico.

López Beltrán afirmó no tener conocimiento de investigaciones en su contra y sostuvo que las autoridades norteamericanas no cuentan con pruebas de actividades delictivas asociadas a su persona. Al conocerse este hecho, partidos de oposición como el Partido Acción Nacional (PAN) solicitaron a la FGR y a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) iniciar investigaciones en contra de “Andy” López, argumentando que la pérdida del visado ameritaba esclarecer posibles irregularidades financieras y pidieron frenar su postulación a una diputación federal por el Distrito 6 de Tabasco para evitar que acceda al fuero constitucional.

En México, la FGR emitió un pronunciamiento el 18 de agosto de 2026, asegurando que no cuenta con datos de prueba o elementos jurídicos suficientes para abrir una carpeta de investigación contra el hijo del expresidente por delitos vinculados al contrabando de hidrocarburos o huachicol fiscal. La institución judicial federal también calificó de falsas las versiones sobre supuestas declaraciones de testigos protegidos que involucraran a López Beltrán en redes de lavado de dinero o comercio ilegal de combustibles.

No obstante, los antecedentes de estas acusaciones se remontan a septiembre de 2025, cuando registros judiciales revelaron la existencia de juicios de amparo promovidos a nombre de Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán para obtener protección frente a posibles órdenes de aprehensión por contrabando de combustibles. En su momento, los hermanos López Beltrán negaron haber gestionado dichos amparos, calificando la situación como un montaje y solicitando al Poder Judicial de la Federación una investigación sobre la autoría de los recursos presentados.

Por su parte, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo declaró el 18 de agosto de 2026 que el otorgamiento o revocación de visas es un asunto de carácter personal que compete exclusivamente a las determinaciones soberanas de cada gobierno con los individuos, y reiteró que no existían investigaciones formales en México contra López Beltrán por robo de hidrocarburos.

A pesar de la versión oficial, análisis periodísticos y reportes especializados en materia de seguridad nacional asocian la cancelación del visado, ocurrido originalmente en el mes de marzo de 2026, con indagatorias de agencias de los Estados Unidos referidas a presuntos nexos con la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa. Las investigaciones publicadas por periodistas como Héctor de Mauleón y Anabel Hernández señalan que López Beltrán mantuvo reuniones de carácter personal con integrantes del mando del Cártel de Sinaloa.

Estas versiones sostienen que la relación incluía negocios conjuntos desarrollados con los hijos del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya. Adicionalmente, reportes periodísticos señalaron que Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas de Sinaloa, e imputado en Nueva York, entregó recursos financieros de procedencia ilícita a los hijos del expresidente López Obrador, operaciones de financiamiento que presuntamente se canalizaron a través del operador Amílcar Olán para contratos en obras públicas, medicamentos y equipamiento hospitalario.

La periodista Anabel Hernández vinculó estas investigaciones con presuntos testimonios aportados por colaboradores internos del grupo de López Beltrán y con la declaración de Sergio Villarreal, alias el Grande, ante tribunales estadounidenses contra exfuncionarios y políticos mexicanos.

 

ROCHA MOYA

El transcurso de más de 115 días desde que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos formuló a México la solicitud de detención provisional con fines de extradición contra Rubén Rocha Moya es motivo de un resquebrajamiento en la relación bilateral, sin que las instituciones de procuración de justicia mexicanas hayan actuado en consecuencia. Rocha Moya, quien asumió la gubernatura de Sinaloa el 1 de noviembre de 2021 bajo las siglas de Morena, solicitó licencia temporal a su cargo el 1 de mayo de 2026, perdiendo con ello la inmunidad procesal derivada del fuero constitucional

El Congreso local de Sinaloa designó a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina, quien se ha pronunciado públicamente en favor de la inocencia del mandatario con licencia. La Secretaría de Relaciones Exteriores y la Fiscalía General de la República han rechazado dar impulso a la petición de la orden de captura, argumentando que la documentación aportada por el tribunal del Distrito Sur de Nueva York no reúne los requisitos de urgencia y suficiencia probatoria exigidos por el marco jurídico mexicano.

En contraposición a la postura mexicana, el expediente judicial S9 23 Cr. 180 detalla un esquema de colusión institucional entre la administración estatal y la estructura de Los Chapitos. La acusación formal, firmada por el fiscal general Jay Clayton el 29 de abril de 2026, sostiene que el gobernador con licencia sostuvo reuniones de carácter logístico a principios de 2021 con Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Ovidio Guzmán López para asegurar su triunfo electoral mediante el secuestro de candidatos de partidos opositores, el robo de urnas y la inacción de las corporaciones policiales estatales el día de los comicios.

Tras asumir el cargo, Rocha Moya habría facilitado la entrega de los mandos de la Policía Estatal de Sinaloa, la Policía Municipal de Culiacán y la Policía de Investigación a personal afín a los intereses del cártel para el libre tránsito de cargamentos de fentanilo, cocaína y metanfetaminas hacia los Estados Unidos. Junto a Rocha Moya, el expediente señala a Enrique Inzunza Cázarez, actual senador por Morena y exsecretario de Gobierno, como el principal enlace de comunicación con los mandos del Cártel de Sinaloa para coordinar la protección estatal.

El exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega, enfrenta cargos por proporcionar direcciones y datos personales de adversarios políticos durante la campaña electoral de 2021 para ser intimidados por la delincuencia organizada. En el ámbito de la procuración de justicia local, la acusación identifica al vicefiscal general de Sinaloa, Dámaso Castro Zaavedra, bajo el alias de Culiacán Regio, en listas de sobornos de 200 mil pesos mensuales a cambio de alertar al cártel sobre operativos de la Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) y la ubicación de laboratorios bajo investigación.

El exjefe de la Policía de Investigación, Marco Antonio Almanza Avilés, y su sucesor, Alberto Jorge Contreras Núñez, alias Cholo, están acusados de recibir sobornos de 300 mil pesos mensuales para liberar a miembros detenidos del cártel y dar paso a precursores químicos de fentanilo. La lista incluye a Juan de Dios Gámez Mendívil, alcalde con licencia de Culiacán, señalado de recibir pagos mensuales de 10 mil dólares para neutralizar la acción de la policía preventiva municipal.

Asimismo, se detalla la participación del comandante de la Policía Estatal José Antonio Dionisio Hipólito, alias Tornado, quien distribuía armamento de uso militar a sicarios de la facción, y del comandante de la Policía Municipal Juan Valenzuela Millán, alias Juanito, implicado en el secuestro y homicidio del informante de la DEA, Alexander Meza León, y de un menor de 13 años el 22 de octubre de 2023.

La parálisis institucional mexicana para procesar los señalamientos de narcopolítica en Sinaloa incrementa la posibilidad de que la resolución final sobre las redes de protección oficial del fentanilo se dicte en tribunales extranjeros, debilitando los esquemas de autonomía interna y dejando al sistema de justicia nacional expuesto al escrutinio y las determinaciones punitivas del gobierno de los Estados Unidos.

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