Señalado por EE.UU. como parte del Clan Culiacán, vínculos con el narcotráfico y enlace del gobierno de Sinaloa con los Chapitos, Inzunza se va de Morena, dice ser su propio abogado
A pregunta expresa, luego que su posicionamiento sobre la “ambición del poder por el poder”, llevara a Rubén Rocha Moya a solicitar licencia al cargo de gobernador de Sinaloa, poco más de 30 horas después de haberlo retomado, la presidenta de la República respondió que consideraba que lo mismo deberían hacer -solicitar licencia- las diez personas mencionadas en la investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos que los liga con el narcotráfico, particularmente con la célula de los Chapitos.
Entre los diez señalados, enrolados en lo que las agencias de los Estados Unidos consideran el Clan Culiacán, y que estaría encabezado por Rocha Moya, también aparece como indiciado el senador por Morena Enrique Inzunza Cázares, quien se ha negado a solicitar licencia, y ante la recomendación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el 26 de agosto decidió “separarme del grupo parlamentario de Morena, para ejercer mi cargo de Senador de la República de manera independiente y conforme a la rectitud de mis deberes”.
En la misma averiguación previa en los Estados Unidos, por la cual se ha solicitado orden de aprehensión inmediata con fines de extradición, mandamiento que el gobierno de la República y la Fiscalía General de la República se han negado a cumplir en tanto no concluyan investigaciones propias en México, al senador Inzunza Cárdenas se le señala por vínculos con el narcotráfico, ser el enlace entre el gobierno de Sinaloa y la célula de los Chapitos cuando fue secretario general de esa entidad.
Al no solicitar licencia, el senador podría ser desaforado, si la bancada de Morena así lo decide al contar con la mayoría, y perder el fuero que constitucionalmente le protege. Al igual que Rubén Rocha, la negativa de Enrique Inzunza a solicitar licencia es un desacato a la sugerencia de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y de la cual aún se desconocen las consecuencias.
Antes que solicitar licencia, Inzunza prefirió separarse del grupo parlamentario de Morena, continuar su labor como legislador independiente, lo mismo que su defensa, pues aseguró en la carta que compartió en su cuenta de X: “Soy abogado de mi mismo. Ejerzo mi propia defensa amparado en mi probidad profesional y mi honestidad personal. Por ello, no daré elementos a la derecha conservadora ni a nadie, para que se pretenda cuestionar un movimiento de transformación que representa las causas de los más humildes y laboriosos…”, aunque en este caso, quien lo conminó a solicitar la separación del cargo, no fue la derecha, sino la presidenta Sheinbaum en una de sus conferencias matutinas.
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Hasta el momento, ni la fracción de Morena en el Senado, ni la dirigencia nacional, ni la presidencia de la República, han emitido posicionamiento o reacción ante la separación de Inzunza de la bancada morenista.
Los señalamientos de EE. UU. contra Enrique Inzunza
Fue a finales del mes de abril del presente año que el senador de Morena por Sinaloa, Enrique Inzunza Cázarez, fue acusado de narcotráfico por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
Según las acusaciones de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, el funcionario tendría vínculos con el crimen organizado, pues presuntamente sostenía reuniones y coordinaba la protección institucional para la facción de Los Chapitos del CDS.
Inzunza figura en un expediente penal que incluye a otros políticos sinaloenses, entre ellos el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya.
Aunque desde mediados de mayo han habido rumores y versiones extraoficiales que afirman que Inzunza se habría entregado o sido detenido por autoridades estadounidenses en San Diego, California, previo a ellos el legislador publicó mensajes en sus redes sociales asegurando que se encontraba resguardado en su tierra natal, Badiraguato, Sinaloa, calificando las acusaciones en su contra como infundadas.
Desde el inicio de las acusaciones por parte de autoridades estadounidenses partidos de oposición en el Congreso han presionado formalmente para que se le retire a Inzunza el fuero constitucional, exigiendo que pida licencia formal de su encargo, para enfrentar el proceso judicial, pero hasta ahora no lo ha hecho.
A continuación, la carta del senador, textual:
Culiacán Rosales, Sinaloa, a 26 de agosto de 2026.
Sr. Senador Ignacio Mier Velazco
Coordinador del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República.
P r e s e n t e.
Los principios se honran en cualquier circunstancia, y los deberes que de ellos se siguen son de irrecusable cumplimiento. Soy jurista por formación y sostengo que es la política la que debe ajustarse a la Constitución y no ésta a la política. Creo en las ideas y en el ejemplo de los liberales mexicanos de la Reforma, época en la que la República tuvo sus horas más altas con hombres de la talla de Juárez, Ramírez, Altamirano, Zarco, y la pléyade de talento y voluntad patriota indoblegable, que solían disentir con fiereza entre sí, pero jamás en la idea de que la soberanía de la nación, entonces, como hoy, bajo asechanzas externas, es un bien superior que debe colocarse por encima de individuos y partidos.
Don José María Iglesias, jurista eminente y probo, que nos legara en un aforismo toda la teoría de la supremacía constitucional: “Sobre la Constitución, nada. Sobre la Constitución, nadie”, escribía en los días de la intervención francesa en México cómo una camarilla de conservadores y la prensa venal a su servicio, embestía a Juárez, un día sí y otro también, buscando zaherirlo con las acusaciones más patentemente desprovistas de fundamento.
Lejos estoy de la herejía de imaginar comparación con nuestro prócer más preclaro; cumplo tan solo decir que si la derecha embustera, entreguista y farsante de entonces acometía con todo tipo de calumnias a un hombre de esas prendas morales, llegando en determinadas circunstancias, a mellar con sus insidias la brillantez de su honor y su prístino afán de servir solo a la causa de los derechos y la dignidad del pueblo mexicano, nadie que no sea un gigante como el indígena de San Pablo Guelatao puede salir indemne de sus ataques. Es la vieja estrategia de la calumnia cuando no mancha, tizna.
Las y los sinaloenses me confirieron mediante el voto democrático la responsabilidad de representarlos en el Senado de la República. He asumido esta encomienda conforme a las normas que han regido mi conducta en el ejercicio de los distintos cargos: seriedad, integridad y compromiso indeclinable con la Constitución y la Ley.
Desde hace cuatro meses, se me ha hecho objeto de una feroz campaña de calumnias y diatribas, luego de que una oficina del departamento de justicia de los Estados Unidos difundiera, sin aportar hasta el día de hoy una sola prueba, un instrumento de lawfare, con imputaciones falsas, dolosas y carentes de todo sustento, a la sazón del escándalo de violación a la soberanía y la seguridad nacional de nuestro país, por la injerencia de agentes de la CIA en contubernio con autoridades del estado de Chihuahua, en especial, de la gobernadora María Eugenia Campos Galván, cuya denuncia encabecé desde la tribuna del Senado, para solicitar que se deslindaran responsabilidades de las personas participantes, nacionales y extranjeras, en esa grave vulneración de nuestro orden constitucional.
No se precisa mucha perspicacia para saber que es otro, alguien que posee el mayor liderazgo moral y político de la nación, el objetivo final de esta embestida. Sería una cobardía y un error, consentirlo o permitirlo. Es preferible, como decía Altamirano, vivir o morir entre las fieras, que inclinar la frente ante los tiranos y dar un abrazo a los traidores.
Soy abogado de mí mismo. Ejerzo mi propia defensa amparado en mi probidad profesional y mi honestidad personal. Por ello, no daré elementos a la derecha conservadora ni a nadie, para que se pretenda cuestionar un movimiento de transformación que representa las causas de los más humildes y laboriosos, lo mejor del gran pueblo de México.
En esa tesitura, por estricta convicción personal, he tomado la decisión de separarme del grupo parlamentario de MORENA, para ejercer mi cargo de Senador de la República de manera independiente y conforme a la rectitud de mis deberes.
Atentamente
Senador Enrique Inzunza Cázares







