Son inciertos los avances en la construcción de la Presa “El Novillo”, cuyo contrato inició el 25 de noviembre del 2025 —y los trabajos previos desde principios del 2024— y la fecha de terminación de la obra presuntamente será el 31 de diciembre del 2027.
Incluso existen dudas sobre la viabilidad, sobre el terreno y si en verdad captará agua de lluvia en la zona, pero las dudas no las resuelve el gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, quien sí tiene acceso a la información.
“Oficialmente la Conagua a mí me dijo no hay ningún problema, la obra sigue normal, ningún problema de falla ni nada; no sé quién estará dando ese dictamen, lo investigo inmediatamente. Terminando aquí hago mi llamada prudente”, dijo a medios en días pasados.
La obra considera una inversión de hasta los tres mil 444 millones 640 mil pesos, y considera una cortina de 44 metros de altura, obra de desvío, de toma, vertedor, un acueducto o línea de conducción de 15 kilómetros y la Planta Potabilizadora; ésta última genera dudas, ya que no tiene razón de ser, pues estiman expertos que la presa tenga agua suficiente en cinco años.
“Dentro de las operaciones, para ellos había unos problemas muy serios y que no podían resolver, y uno que se quedó sin resolver, es que probablemente la presa iba a tardar 64 meses en llenarse y era una preocupación legítima; les preocupa la elección y que la gente diga: ‘Nos dejaron una presa vacía’, pero es la naturaleza la que va a encargarse de llenarla mediante los ciclos, pero nadie podía hacer un cálculo. Se necesitan estudios que ni la Conagua tiene en referencia a los ciclos de lluvia con el cambio climático; aquí no hay un estudio en su tipo”, asumió un especialista consultado.
Un grupo de especialistas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y diferentes instituciones de investigación en el estado, confirmaron a ZETA que notaron errores de cálculo que ponen en riesgo el proyecto, y que los constructores y las autoridades involucradas no quisieron tomar en cuenta.
“Hay errores de cálculo que considero importantes, entre ellos que no consideren en el proyecto el cambio climático, que la obra sea diseñada para un sistema meteorológico normal, cuando sabemos que en Baja California Sur fenómenos atípicos han afectado a la región”, advirtió uno de los expertos consultados y que fue excluido.
Lo cierto es que no se sabe cómo va en avance la obra; incluso hace unos días el coordinador del Movimiento Independiente del Sombrero en Baja California Sur, Vicente Gerardo Zúñiga intentó acceder al sitio para conocer las condiciones de la obra y si en realidad sigue operando, sin embargo, fue retenido e impedido el acceso.
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Por otro lado, los habitantes de los alrededores han dado su versión de los problemas con que se han encontrado los ingenieros y la Conagua en el terreno, y es que supuestamente se encontraron con terreno blando, es decir, la impermeabilidad es muy poca y por tanto el agua de infiltra.
“Pero esto ya lo sabían desde hace 20 años, incluso hay un proyecto que así lo marcaba desde la era del director de Conagua de apellido Solano, y que habían rechazado por mucho tiempo para darle pie a este proyecto. Una presa de infiltración en esa zona es lo justo; el costo sería de entre un 70 o 90 por ciento menor, menos tiempo de construcción y así garantizas un futuro a más años. Pero aquí se fueron por la lana, más recursos, más moches”, afirmó una fuente interna de la Comisión.
Los trabajos continúan, hasta lo que se sabe —según el gobernador—, y hasta se ha instalado aguas arriba la empresa CEMEX, que colocó estratégicamente una cementera en un cerro; pretenden generar el cemento en la zona y tratar de revestir el suelo y evitar que el agua se infiltre.
Pero, de nuevo, estos son cálculos y no hay datos mayores de que esto funcione. Así lo dijo la fuente interna de la dirección local de la Conagua.
“Sí hay como algunos cálculos que quedaron abiertos, como buenos ingenieros recalculando todo, y no hay algo definido aún —a estas alturas— y las ‘fallas’ encontradas, pues se tocó internamente la posibilidad de colocar pantallas, que es meter abajo cilindros, como cilindros de concreto, que los inyectan y las hacen más resistentes. Aunque se discutió, nunca fue su intención; se discutía y se iban por otro lado. Había muchas razones técnicas que no lo iban a hacer, de que eran muy sólidas”, añadió la fuente de la dependencia federal.
Por ello, siguen existiendo dudas, y según los comentarios de autoridades que han ingresado al selecto grupo del proyecto, declaran que hay “miedo” de cuánto pueda tardar el llenado de la presa.

RIESGOS A FUTURO
Habitantes del Ejido Álvaro Obregón en La Paz y colindantes a la Presa “El Novillo” hicieron sentir su preocupación por el proyecto, Dijeron que no era lo que se ocupaba; además, de que ya existía un proyecto similar y con una inversión menos a los 500 millones de pesos y con mayor eficiencia.
Este se encuentra en el Arroyo Los Brasiles, “cauce federal y bien nacional de derecho de vía, ya existe un proyecto elaborado y validado por la Conagua. Ubicación geográfica ideal entre cerros, funcionando como cuenca natural. Suelo impermeable con base rocosa. Capacidad real de más de tres millones de metros cúbicos. Este proyecto ya fue estudiado, ya es legal, ya es viable y es cinco veces más eficiente”, dijeron los ciudadanos.
Exigieron el uso correcto del dinero público, ya que de realizarse en esa zona hay problemas naturales que no han sido tomados en cuenta o que no hay buenos datos.
“Ese proyecto sobre un suelo fracturado, y aunque intenten ‘tapar’ esas fallas, geológicamente es imposible garantizar que no vuelvan a abrirse; bastará otro movimiento del suelo para eso. Asimismo, una vez que tenga todo ese peso de agua encima, también favorecerá a que falle nuevamente el estrato (y se infiltre). Una falla geológica ‘no se remienda’, ‘tapa’, o se ‘repara’. El daño viene desde estratos muy inferiores con ese comportamiento, en los primeros temblores seguramente volverá a abrirse. Esto cualquier geólogo o geotecnista te lo va a confirmar”, apuntó Héctor García González, experto en aguas.
La principal duda razonable que han expuesto los especialistas de la Comisión y de algunas instituciones de investigación y empresas privadas del rubro, es qué va a pasar en un futuro, con el cambio climático y los efectos en fenómenos meteorológicos.
Según la fuente interna, se mencionó el factor de riesgo por las lluvias en la entidad, como un “Odile”, “Lidia” u otro fenómeno que deje severas lluvias, pero no hay suficiente información que soporte la obra.
“En la actualidad, en todas partes del mundo se ataca también el cambio climático, entonces, nosotros no sabemos si en los próximos días o 10 años vamos a tener una enorme cantidad de huracanes y de todo; y a qué nivel está bien hecha la parte hidráulica, y no era una prioridad. Hicieron dos ataguías para contener o desviar el agua mientras trabajan, y lo hicieron con unos números que sacaron quién sabe de dónde, porque no sabemos qué tanto hemos medido nuestro entorno; y buscaban datos de Conagua, pero esa clase de estudios para prever de esa magnitud, llevan años, como 20 años para tener datos certeros y no hay un sólo dato preciso, puede haber errores de cálculo”, manifestó la fuente.
Los especialistas coinciden en que, para maximizar recursos, considerando el terreno, la ubicación y las condiciones de La Paz y Baja California Sur, era necesaria una presa de infiltración que permitiera la recuperación del Acuífero de La Paz.
Contrario a ello, se ignoró proyectos que por años instituciones de la sociedad civil, expertos y habitantes habían impulsado para garantizar el abasto de agua con un costo mucho menor al 90 por ciento.
“Lo que más se atendió fue el que veían que en el suelo de la presa está debilitado por abajo, que no hicieron los cálculos, que la geotecnia estaba mal, y ahí te das cuenta que los cálculos estaban mal —de la Conagua—; veían como mal el que el agua se les fugara por el suelo, o sea que se infiltrara. Y si hay esta infiltración, yo creo que tiene que ver con el recurso económico; si fuera sólo para infiltración tendría que ser una presa más pequeña, eso implica menos costo y menos ganancias. Si existe esa infiltración que hablan los medios, es una infiltración que se platicó poco, también en la Conagua se platicó poco. Ahora sí se utilizan presas diferentes”, confirmó el especialista en aguas.
Otro factor que detalla que hay mal manejo del recurso económico y mala planeación, es que ni siquiera conocen el tiempo en que se pueda contar con agua disponible de la presa, y ya planean entregar una potabilizadora —sin agua— y que se desconoce cuándo pueda funcionar.
“La potabilizadora está de más, no se ocupa en un inicio y ya están considerando construirla. Sólo lo hacen para sacar más recursos y cuando sea útil; quizá la obra ya no sea funcional y tengan que ‘renovarla’ o actualizarla y va a costar más. Entonces, esto podría estar de más, va a tardar en funcionar, pero quieren entregar el paquete completo, sólo ellos saben por qué”, aportó el informante.
La fuente dijo que, algunos ya retractaban parte del proyecto.
“Había muchas cosas que se estaban retractando, como el por qué hacer una presa de almacenamiento; se hacían algunos estudios y ellos se preguntaban: ‘¿Por qué queremos una presa absolutamente impermeable? Si la idea es retener lo más que se pueda el agua y si infiltra a los mantos acuíferos, entonces, vamos a ganar doble, así tenemos una presa hacia la potabilizadora y se entrega agua al manto, y nuestros pozos van a ir subiendo’”, recordó.

DUDAS EN LICITACIÓN DEL NOVILLO
La Presa “El Novillo”, marcada con el número 0985 en los “Proyectos de Infraestructura del Plan Nacional Hídrico” fue entregada a un consorcio denominado Novillo, conformado por cuatro empresas: Construcciones Pérez y Gil; Tecno Arrendamientos y Construcciones; Servicios Integrales de Ingeniería y Administración de Obras; e Industrias del Agua de la Ciudad de México S.A de C.V.; ésta última forma parte del corporativo Suez Group y empresas como Degrement, S.A. de C.V., de origen y capital francés.
Casualmente, las empresas integradas en el Consorcio Novillo han participado entre cuatro a siete proyectos de obra, y todas solamente ganaron éste.
En la licitación pública, participaron tres empresas y nueve consorcios, sin embargo, la fuente interna de la Conagua afirmó que se dijo en una reunión que este proyecto ya estaba destinado; conocían a dicha obra como una licitación con “llave en puerta”.
“Da la impresión que ya había sido una licitación semidada o dada, por el tipo de licitación que le llama la Conagua, que le llaman ‘llave en puerta’. La Conagua hace el 80 por ciento de las presas, pero no tiene la infraestructura completa para hacer todas las del país, y a veces les dice a empresas muy sólidas: ‘Tú fórmate como si fueras la Conagua y hazme la presa, y ya me la entregas’. Y les dan el dinero a empresas sólidas y con experiencia; pero, cuando sí se trataba de un asunto absolutamente técnico tenían dificultades para operar”, dijo el empleado de la oficina local.
“Llave en puerta” es un término conocido en el interior de la Conagua y que tiene que ver con peticiones o acuerdos extraoficiales, donde la dependencia le pide que haga el trabajo completo a la empresa y a la hora de la licitación el fallo es para la empresa acordada previo al concurso.
Precisamente ante las dificultades en la parte técnica, es que las cuatro empresas que deberían llevar la obra, subcontrataron a una más para que desarrolle la parte técnica, ya que se salía de su capacidad de atender el proyecto.
“Ya para pasar a la ingeniería detalle, la fase final antes de la construcción, aquí toca definir cada pieza, tornillo y medida para que no haya errores ni sorpresas en el terreno; ya se define exactamente lo que se ocupa para iniciar la obra, y este proceso actualmente lo trae una empresa subcontratada, INGETEC, empresa colombiana. Y en este proceso detectan la presencia de unas fallas, y quedó claro que esto le pasa todo el tiempo a la Conagua: no saben definir los cálculos, y pues siguen buscando la piedra correcta, los materiales exactos, la arcilla que se ocupa, todo; no le han encontrado, hay muchos errores de cálculos”, sostuvo el trabajador de la Comisión.
La Comisión Nacional del Agua desde el 2024 trabajaba en un proyecto, y aún sin tener los estudios del terreno, ya sabían que iban a hacer una presa en La Paz; lo raro es que allí se habían propuesto construirla sin contar con los cálculos, cuestionó.
En el 2025 realizaron los estudios de ingeniería básica, que es la base de las ideas del proyecto; siguiendo con la ingeniería complementaria, proceso donde establecen los criterios técnicos, materiales y el costo.
Y el resto, al desconocer las empresas ganadoras, contrataron a una externa y extranjera que, dijo la fuente, “por lo menos que ha construido presas”.
“Se lleva la licitación el Consorcio Novillo, que en realidad son unas personas que vienen de Morelia; la empresa es de allá, que ganaron la licitación, pero para —digamos— cumplir el requisito, se unieron varias empresas, entre ellas una francesa, para responder la licitación y así tener la solvencia y competir. Al final de cuentas, las empresas mexicanas no pudieron, y subcontrataron a otra empresa extranjera con experiencia; esta es de origen colombiano y se llama INGETEC, con base en Bogotá”, expresó la fuente federal.





