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lunes, julio 6, 2026
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Ejemplo claro

Una mujer, muy elegante, va en su carro de lujo y al parar en el semáforo es abordada por una mendiga, muy sucia, de pésima apariencia, que le pide dinero para comida.

Ella toma mil pesos y le pregunta:

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— Si te diera este dinero ¿saldrías con amigas y gastarías todo?

— ¿Qué? No tengo amigas, vivo en la calle.

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— ¿Y no irás a las tiendas a gastarlo?

— No entro en tiendas, no me dejan entrar en ellas.

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— ¿No irás al salón de belleza para arreglarte?

— Señora, ¿está loca? Ni sé cómo es un lugar de esos.

— Bueno, no te voy a dar dinero, pero sube al carro, vas a comer conmigo y mi marido.

La mendiga, pasmada, le replica:

— Pero su marido va a ponerse furioso. No me baño desde hace tiempo, estoy inmunda y hedionda.

— No importa, es mejor. Quiero que él vea como se ponen las mujeres cuando: no salen con amigas, no van de compras, no van al salón de belleza. Quiero que se entere que la mujer no gasta, ¡¡¡invierte!!!

Autor: Un marido resignado.

 

Verdades

1.- Si caminar fuese saludable, el cartero… sería inmortal.

2.- La ballena nada el día entero, sólo come pescado, sólo bebe agua… y… es gorda.

3.- El conejo corre, salta, es vegetariano, y… vive solamente de 8 a 10 años.

4.- La tortuga no corre, no salta, llega la última, no se apura por nada… y… vive 450 años.

Conclusión: ¡¡¡…Al diablo con el ejercicio y la dieta…!!!

Autor: Un robusto.

 

Quien bebe vino, vive menos…

Menos triste.

Menos deprimido.

Menos tenso.

Menos peleado con la vida.

Menos enfermo del corazón.

Autor: Un cervecero.

 

Nada que ver

Un paciente muy preocupado ante una operación de amígdalas:

— Doctor, ¿y después de la operación podré tocar perfectamente la guitarra?

— ¡Naturalmente! ¡Sin ningún problema!

— ¡Ah, qué bien! Es la ilusión de toda mi vida, porque ahora no tengo ni idea, ¿sabe?

Autor: Un músico sin amígdalas.

Señoras maduras

Anoche conquisté a una señora madura en una discoteca de primer nivel.

Tenía buen aspecto para una mujer de 57 años.

De hecho no estaba nada mal: era muy guapa, elegante, distinguida y sin querer me encontré pensando que quizá tendría una hija preciosa de unos 30 años.

Tomamos unas copas más, nos hicimos algunas caricias fogosas y me preguntó si había tenido una “experiencia compartida”.

— ¿Qué es eso? —le pregunté.

— Es algo muy divertido con más de dos —me contestó.

Le dije no, muy intrigado.

Tomamos unas copas más y me dijo que esta era mi noche de suerte y fuimos para su departamento (pensé para mis adentros “se me hace realidad lo de la hija preciosa que imaginé…”).

Llegamos a su edificio, en una colonia muy elegante. En el estacionamiento sólo Mercedes Benz y BMW.

Subimos en un elevador directo a su departamento, luego entramos (se me aceleró el ritmo cardiaco imaginando al monumento de hija que tendría), se quitó los zapatos y los tiró sobre la alfombra. Encendió la luz del vestíbulo, admiré la decoración de la sala; era todo de muy buen gusto, la decoración, los muebles, la vista… Empezó a desvestirse lentamente y luego gritó:

— ¡¿Tía, todavía estás despiertaaaaaa?!

Autor: Un creativo.

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