Pasión futbolera
Eran dos amigos que les encantaba jugar futbol, era a lo que dedicaban la mayor parte de sus ratos libres. Y le dice uno a otro.
– Pepe, que vamos a hacer si cuando nos muramos resulta que en el cielo no hay futbol.
– No lo sé, sería algo terrible.
Se muere uno de ellos, y el que queda sigue con el futbol. Y un día que está en casa, oye una voz.
– Pepe, soy Juan.
– Juan, ¿eres tú?
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– Sí, estoy en el cielo, y tengo dos noticias que darte, una buena y otra mala.
– ¿Cuál es la buena?
– Que en el cielo sí juegan al futbol, y además muy bien.
– Estupendo, que maravilla. ¿Y cuál es la mala?
– Que el domingo próximo tienes partido.
Autor: Un fan mundialista.
Pura magia
Es un señor que busca contratar números de circo. Va otro señor y le dice:
– Tengo un número fantástico para usted.
Y le dice:
– Lo siento, ya tengo todos.
Dice el otro:
– ¡Pero es fantástico, es impresionante!
El buscador le dice:
– Bueno, pues a ver.
Se saca del bolsillo un piano chiquitito, un ratoncito, y un pajarito. Al ratón le pone sentado en el taburete del piano, y al pájaro encima del piano. Empieza el ratoncito a tocar maravillosamente el piano, y el pajarito a cantar:
– Tengo una vaca lecheraaa, pero no es una vaca cualquieraaa…
Y el buscador dice:
– Es fantástico nos harás millonarios. Pero habrá un truco, ¿No?
El otro le dice.
– Hombre, claro. Si me contratas te lo digo.
El buscador contesta:
– Contratado.
Y le dice:
– El pájaro no canta.
– Válgame, ya me lo imaginaba.
– Pero es que el ratón es ventrílocuo.
Autor: Anónimo del Circo Vargas.
Venganza
Un hombre que siempre molestaba a su mujer, pasó un día por la casa de unos amigos para que lo acompañaran al aeropuerto a dejar a su esposa que viajaba a París.
A la salida de inmigración, frente a todo el mundo, él le desea buen viaje y en tono burlón le grita:
– ¡¡Amor, no te olvides de traerme una hermosa francesita, ja ja ja!!
Ella bajó la cabeza y se embarcó muy molesta.
La mujer pasó quince días en Francia.
El marido otra vez pidió a sus amigos que lo acompañasen al aeropuerto a recibirla.
Al verla llegar, lo primero que le grita a toda voz es:
– Oye amor, ¿me trajiste mi francesita?
– Hice todo lo posible – contesta ella – Ahora sólo tenemos que rezar para que nazca niña.
Autor: Un marido calladito.
El turista y el sabio
Se cuenta que un turista americano fue a la ciudad de Cairo, en Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.
El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
– Donde están sus muebles? – preguntó el turista.
Y el sabio, rápidamente también preguntó:
– ¿Y dónde están los suyos…?
– ¿Los míos? – se sorprendió el turista. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
– Yo también… – concluyó el sabio.
Autor: Otro sabio.
Rubia en el casino
Una atractiva rubia llegó a un casino. Parecía estar algo borracha y apostó 20,000 pesos en una sola jugada a los dados. En eso dijo:
– Espero no se molesten, pero siento que tengo más suerte si estoy completamente desnuda.
Así pues, se sacó toda la ropa, tiró los dados y gritaba:
– ¡Vamos!… ¡Vamos!… ¡que mami necesita ropa nueva!
Cuando el dado se detuvo, empezó a dar saltos y gritó:
– ¡¡¡Si!!!… ¡¡¡Si!!!!… ¡¡¡¡Ganéeee!!!!
Abrazó a los empleados, a cada uno de los jugadores, levantó sus ganancias, su ropa y se fue rápidamente.
Todos se miraron boquiabiertos.
Finalmente, uno de los empleados preguntó:
– ¿Y qué número salió?
El otro contestó:
– No sé, pensé que tú estabas viendo la mesa.
Autor: Otra rubia.
El autor
– ¿Es la primera vez que usted visita Israel?
– No. Voy a menudo ¿Y usted?
– Yo nunca estuve allí, pero me propongo escribir un libro sobre ese país.
– ¡Qué bien! ¿Y va a permanecer mucho tiempo?
– Tres días.
– ¿Y cuál va a ser el título de la obra?
– Israel, ayer, hoy y mañana.
Autor: Un millenial.





