Un gran jurado federal del Distrito de Columbia presentó el 9 de junio de 2026 una acusación formal contra Jaime “Jimmy” Sánchez Soriano, de 45 años y originario de México, por conspiración para fabricar y distribuir metanfetamina destinada a su importación a Estados Unidos, así como por conspiración para el lavado de dinero.
Según la acusación, Sánchez Soriano obtenía metanfetamina del Cártel de Los Viagras, una organización de narcotráfico afiliada a los Cárteles Unidos, uno de los mayores productores de metanfetamina a escala mundial, con capacidad para fabricar varias toneladas mensuales. La red de distribución de los Cárteles Unidos en EE.UU. opera a través de centros en Kansas City, Missouri; Dallas; Houston; Atlanta; Sacramento, California; Los Ángeles; Denver y Chicago, y se extiende a Europa, Australia y otras regiones.
Las autoridades mexicanas capturaron a Sánchez Soriano el 19 de marzo de 2026. El caso es investigado por el Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés), y los fiscales Roger Polack y Kirk Handrich, de la Sección de Lavado de Dinero, Narcóticos y Decomisos (MNF) de la División Penal del Departamento de Justicia, están a cargo del proceso.
De ser hallado culpable, Sánchez Soriano enfrentaría una pena mínima de 10 años de prisión y una máxima de cadena perpetua.
La investigación se inscribe en la iniciativa del Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional (HSTF, por sus siglas en inglés), establecida mediante la Orden Ejecutiva 14159, orientada a desmantelar cárteles criminales, organizaciones transnacionales y redes de tráfico de personas que operan en territorio estadounidense y en el extranjero.
Los Cárteles Unidos fueron designados el 20 de febrero de 2025 por el Departamento de Estado de EE.UU. como Organización Terrorista Extranjera y Terrorista Global Especialmente Designado (SDGT, por sus siglas en inglés), conforme a la Sección 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad y la Orden Ejecutiva 13224. En agosto de 2025, la División Penal presentó cargos penales contra varios altos dirigentes de los Cárteles Unidos y del Cártel de Los Viagras.
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La acusación formal constituye únicamente una alegación. Todos los imputados se presumen inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad más allá de toda duda razonable ante un tribunal de justicia.





