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viernes, junio 26, 2026
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Con alevosía y al margen de la ley

Oficialmente, faltan 10 semanas para que, de manera formal, oficial y legal, inicie el proceso electoral que culminará con la votación del domingo 6 de junio de 2027, cuando en México se renueve la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, así como sus congresos locales, cientos de municipios y regidurías.

Hacer campaña antes de la primera semana de septiembre de 2026, que marca el arranque del proceso electoral, es un delito. Se la llama campaña anticipada. Aparte que, sin recursos asignados por la autoridad electoral a los partidos para sus precampañas, se desconoce de dónde provienen los dineros que, quienes se anticipan a los tiempos oficiales, están utilizando para promoverse al tiempo que lo hacen con su partido.

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Pero sólo son tres partidos los que, de manera anticipada, alevosa, han iniciado una precampaña, y son precisamente los partidos que, en alianza, ostentan el gobierno. Efectivamente, Morena y sus aliados, Partido Verde Ecologista de México y Partido del Trabajo, dieron el banderazo de salida a la elección de sus candidatos en los 17 estados de la República donde se renovará la gubernatura, para que arranquen precampañas.

De manera alevosa, voraz y con una pantalla para burlar la Ley que desde los Poderes han jurado hacer guardar, el 22 de junio inició el registro para elegir “coordinadores estatales en defensa de la transformación y la soberanía nacional”, figura con la que ungirán a quien será de facto el candidato a gobernador, pero que al no clasificarlo como tal, les permite hacer campaña sin aparentar hacer campaña, según ellos, porque la realidad es que andan encampañados 10 semanas antes que siquiera inicie el proceso electoral.

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De hecho, oficialmente es en la tercera semana de noviembre de 2026 cuando inicia el plazo formal para la realización de los procesos internos en los partidos políticos, las precampañas para elegir formalmente y apegados a la Ley a quienes serán sus candidatos. Hacerlo antes de ello, es decir, promoverse políticamente previo a esa tercera semana de noviembre, supone un delito electoral.

Sin embargo, a Morena a estas alturas -y en la soberbia de controlar el Poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y hasta el Instituto Nacional Electoral- el respeto a la Ley es lo que menos les importa; después de todo se rigen con la máxima de su líder moral, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, de “al diablo con las instituciones”. Y pretendiendo engañar a la población con eso de que no elegirán candidatos, sino “coordinadores estatales en defensa de la transformación y la defensa de la soberanía nacional”, pretenden salirse con la suya, y tener por lo menos 10 semanas más que cualquier otro partido, para hacer campaña de manera abierta entre la población de 17 entidades federativas. Tramposos como son, su objetivo es que sus aspirantes a “coordinadores” se autopromocionen, y con ello a sus partidos, sea Morena, PT o PVEM, para tomar una ventaja que presumen ya tener, pues consideran que quien sea candidato, o coordinador por esa coalición, tiene asegurado el triunfo.

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Aunque una cosa es crear pantallas para burlar la Ley y otra que el ciudadano se las crea. En su desmedida ambición por mantener o ampliar la concentración de poder en 17 estados de la República, han dado inicio a su ilegal precampaña, pero también a una carnicería interna, dado que en la mayoría de los Estados tienen por lo menos seis aspirantes a “coordinadores” que están haciendo todo lo posible por deshacerse de los contrincantes y ganar para sí la “grande”, la coordinación que les asegura la candidatura que a su vez les garantiza el triunfo que les dará seis años de prosperidad y bonanza para “administrar” una entidad.

En Baja California, por ejemplo, al cierre de esta edición el jueves 25 de junio de 2026, ya se habían registrado 10 personas para competir por la “coordinación”. Todos, tarde o temprano, renunciaron a un cargo en el gobierno o a un cargo de elección popular, para buscar ser el candidato o candidata a gobernador en el 2027 y aspirar a suceder en el cargo a Marina Ávila Olmeda, la gobernadora del Estado.

Hay de todo entre esa decena, pero lo que más abunda es la animadversión entre unos y otros. Las campañas negras que pagan en redes sociales, páginas electrónicas, para denostarse unos a otros, las denuncias que mandan presentar para acusarse de la comisión de distintos delitos, mayormente ligados al crimen organizado o la operación con recursos de procedencia ilícita, o malos manejos de recursos públicos.

El tiempo de campaña de Morena y aliados bien podría ser el tiempo de rechazo social para los ciudadanos que serán testigos, 10 semanas antes que inicie oficialmente la precampaña en partidos políticos, de la masacre electoral que ha iniciado en las filas de la triada de partidos oficialistas.

Es decir, que sirvan estas semanas por venir (en que por lo menos 10 aspirantes a coordinadores se promoverán en calles de Baja California en los siete municipios) para que los electores conozcan la realidad de sus personalidades, de sus acciones, de lo que han hecho y lo que no; de lo que prometen y no cumplieron cuando estaban en el encargo al que renunciaron cual chapulines políticos, para aspirar a uno de mayor jerarquía en la geografía político administrativa del País.

Si descaradamente inician burlando la Ley que se supone deben respetar, que los ciudadanos y electores utilicen ese tiempo para emplazarlos, para obligarlos a transparentar sus recursos, sus bienes, su patrimonio, para revelar cuáles empresarios -tal vez sea solo uno- el que los financia; para notariar los magros resultados que han tenido, la promesas incumplidas, las nuevas ocurrencias, exigirles las respuestas que se han negado a otorgar; obligarlos a enfrentar cuestionamientos de todos, no solo de aquellos que les son afines; enfrentarlos en la calle, preguntarles, cuestionarlos, confrontarlos con lo que han querido ocultar. Convertir el tiempo de precampaña ilegal en tiempo de enfrentar, en el momento justo para transparentar el origen del considerable monto de dinero detrás de su propaganda… En fin, que empiecen los juegos del hambre del partido político en el poder, evidentemente al son de otra de las máximas de su líder: “No me vengan con que la ley es la ley”.

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Autor(a)

Adela Navarro Bello
Adela Navarro Bello
Directora general del semanario ZETA, Consejero de Artículo 19 y del CPJ para las Américas, entre otros reconocimientos, tiene el Maria Moors Cabot 2021 de la Universidad de Columbia.
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