Esta semana la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, viajó a Ciudad de México para promover entrevistas en medios de la Capital del País, y defender “su verdad”. Tal como lo hizo en su momento la panista gobernadora de Chihuahua, Maru Campus, cuando era señalada por el Gobierno de la República de traición a la patria, y se aventó una gira de medios por el centro del país.
Pues Marina siguió el ejemplo, aunque no fue a todos los medios ni con todos los periodistas (por ejemplo, no fue con Loret de Mola, como sí lo hizo la de Chihuahua), y tampoco, como Maru, fue señalada de traición a la patria por el Gobierno de la República, pero sí por uno de sus excorreligionarios, el exgobernador Jaime Bonilla Valdez, luego que ella lo acusara de haber sido quien le recomendó a los intermediarios de las agencias norteamericanas que la grabaron y posteriormente liberaron esos audios a través del periodista Héctor de Mauelón.
Lo que no se sabe es si la gira de medios y los costos de la misma fueron absorbidos de manera personal por Marina del Pilar, o si los pagó el Gobierno del Estado de Baja California, especialmente porque una de las estrategias esgrimidas por la gobernadora para no ser considerada traidora de la patria fue, en su momento, que todas las reuniones que tuvo con intermediarios y la información que proporcionó fue a título personal, porque se trataba de su visa y no de un tema institucional. Aunque después -en oooootro audio- sí se comprometía a dar información de la que ella se enteraba en las Mesas de Seguridad que, de acuerdo a la Ley, ella encabeza con todas las corporaciones locales, federales y de las Fuerzas Armadas.
Total que la gobernadora se ha negado durante meses a conceder entrevistas. No lo hizo cuando su visa fue revocada en mayo de 2025, y no lo ha hecho de manera reciente; este Semanario de hecho le ha solicitado en infinidad de ocasiones, desde que tomó posesión, una entrevista, pero la misma no ha sido concedida.
Es evidente, dadas las circunstancias, que Marina del Pilar se vio obligada a realizar una gira de medios por la Ciudad de México, para aclarar algunos puntos que no han quedado claros con sus comunicados, declaraciones en su conferencia semanera, o videos que ha producido para las redes sociales. Además que, ante la divulgación de un cuarto audio, donde proporcionaba más información, como la contratación de otro asesor (en este caso un exagente de la DEA, Juan Carlos Sandoval), se generaron diversas denuncias, a saber, una de Simón Levy, otra de los panistas Héctor Osuna Jaime y Juan Marcos Gutiérrez, más las que se sumen, señalando como delito, precisamente, la traición a la patria.
En ese contexto, Marina del Pilar viajó casi tres mil kilómetros para dar desde el centro del País la versión que en Baja California ha negado o regateado. Lamentablemente para ella, la gira no le funcionó a favor. Son más los memes que ha originado que los puntos a favor que ha capitalizado.
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Y ha dejado claro dos casos que se exhibieron en dos audios, el primero y el último. En el inicial hizo constar, y dejó en claro en su plática con un agente del FBI y el intermediario que dice que le recomendó Bonilla, que había contratado los servicios de asesoría del abogado norteamericano radicado en Miami, Michael Nadler, un ex fiscal norteamericano especializado en delitos penales y civiles, como prácticas corruptas en el extranjero, lavado de dinero, fraude, violaciones a la Ley de Valores y delitos financieros.
Ahí se generó la primera duda que ni en sus entrevistas en la Ciudad de México despejó: ¿Por qué alguien que se dice inocente, que argumentó que su visa le había sido revocada por una cuestión administrativa, contrata a un abogado experto en delitos de corrupción, lavado de dinero, y fiscales entre otros?
Esa es una verdad que la morenista no ha develado. Aunque ha intentado justificar que alguien se lo recomendó, no dice quién, como sí en el caso del intermediario que asegura fue recomendado de Bonilla. Tampoco ha dicho cuánto le cobró Nadler por la asesoría y cómo lo pagó, dado que el exfiscal es notorio por su alto costo: mientras hay quienes dicen que su hora vale entre mil 500 y dos mil dólares, hay quienes asumen que los anticipos en sus casos se tasan en cientos de miles de dólares; después de todo, Nadler fue Fiscal Auxiliar del Condado de Miami-Dade en la Fiscalía de ese Condado, aunque desde 2017 se dedica a la práctica privada, como la que ofreció y le compró -de acuerdo a sus dichos- la gobernadora.
En el último audio, dado a conocer por el mismo periodista Héctor de Mauelón el lunes 27 de julio de 2027, en la conversación de la gobernadora hecha pública, reveló otra contratación de su parte: Juan Carlos Sandoval. Así se escucha en el audio de la conversación:
Interlocutor: “Pues usted tiene mi teléfono. Siéntase en confianza en hablarme, en lo que le podamos ayudar”.
Marina del Pilar: “Perfecto. ¿Ubicas a Juan Sandoval?”.
Interlocutor: “Sandoval…”.
Marina del Pilar: “Estuvo trabajando en el FBI. Y estaba…. en muy…. apuntándolo”.
Interlocutor: “Sí. Está en una división. Esa es una… le llaman… cuando son head agents o superiores”.
Marina del Pilar: “¿Por qué no buscaron directamente al abogado si ya saben quién es?” (podría referirse a Michel Nadler, a quien ya les había dicho que era su abogado).
Interlocutor: “Porque el FBI no busca… no busca gente”.
Bien, Juan Carlos Sandocal es un ex agente de la DEA, la Agencia Antinarcóticos de los Estados Unidos, que por entre 10 y 15 años estuvo infiltrado, según sus propias declaraciones, en el Cártel de Sinaloa, de manera particular en el ala de Joaquín Guzmán Loera y sus hijos, los identificados como los Chapitos. Fue, pues, un agente encubierto de los Estados Unidos en el cártel, para conocer y documentar las operaciones delictivas de esa mafia vinculadas al tráfico de drogas y el lavado de dinero.
Expolicía de la ciudad de San Diego en National City, retirado de la labor en las agencias norteamericanas, pues se le asocia (aparte de la DEA) también con trabajo en el FBI, el Buró de Investigaciones Federales, y colaboración con el HSI, Investigación de Seguridad del Interior, Juan Carlos Sandoval efectivamente ofrece sus servicios de asesoría, seguimiento e investigación a personas que son perseguidas, indiciadas, investigadas o cuya visa les ha sido retirada. Más protagónico, aun cuando ocultando su identidad, incluso concedió una entrevista a la periodista Anabel Hernández sobre su trabajo como agente encubierto en el Cártel de Sinaloa.
Entonces surge otra duda: ¿Por qué una gobernadora que se dice inocente, víctima de una emboscada psicológica (cualquier cosa que eso signifique), víctima de un exgobernador, va y contrata a un asesor especializado en cárteles y narcotráfico?
Marina del Pilar Ávila Olmeda, en la búsqueda desesperada de su visa para entrar a los Estados Unidos, habrá caído en una trampa, pero fue ella quien contrató los servicios de dos asesores, uno especialista en corrupción y lavado de dinero, otro en narcotráfico y crimen organizado. Ahora sí que en su defensa, Marina del Pilar sale perdiendo.





