Es la ópera prima de Kane Parsons, un director muy joven que aquí muestra mucho potencial. Falta ver que lo desarrolle.
Por ahora tenemos esta visión del Género H que intriga y desespera al unísono, con Chiwetel Ejiofor como un mueblero iracundo, y Renate Reinsve, quien cae en la red infinita de misteriosos cuartos traseros que parecen ocultar monstruos.
En esta construcción de una posible dimensión alterna la película es confusa porque debe serlo, tensa, absurda y con los tropiezos de un realizador incipiente, que se pasan por alto porque el objetivo final funciona y se cumple.
Sin poder decir más, para no vender la historia, habrá que agregar que la dupla Ejiofor-Reinsve funciona hasta el final porque, además de ser dos actores probados, tienen un director con una visión muy clara del efecto que busca con cada perturbadora escena. Así es que hay que verla para creerla. ***
Punto final.- Siete años han pasado desde “Toy Story 4”. Pixar no puede fallar en la quinta entrega de la serie.







