El 21 de julio fue un día histórico para San Diego, y un poco también para Tijuana.
A pesar de ser un destino común entre los artistas que se acercan a la región fronteriza, cuya cartelera se comparten o hermanan a cada tanto, lo cierto es que muchos grandes eventos nunca llegan a ninguna de estas ciudades, enfocando su energía más al norte, en Los Ángeles (a veces también San Francisco, Irvine o Indio). Esta es la costumbre incluso en el territorio musical del kpop, el cual incontables veces ha llegado a una de las ciudades más pobladas del mundo. Mientras que en México, una que otra agrupación o solista de Asia Oriental llega a CDMX (o rara vez a Monterrey y Guadalajara), a LA va todo tipo de idol (artista de kpop), desde conciertos en recintos pequeños hasta estadios.
Es por eso que cuando vi que Enhypen ofrecería una fecha en San Diego, y el precio relativamente barato para un concierto de este tipo, no dudé en adquirir mi entrada a lo que entonces no me di cuenta era un evento crucial para la escena sandieguina -un sueño guajiro para la tijuanense- y mi segundo concierto de kpop, luego de ver a Stray Kids hace un año. La travesía desde la Garita del Chaparral hasta el Snapdragon Stadium fue sencilla, con el trolley llegando directamente a las afueras del estadio, entre una marea de gente vestida de negro y rojo (los colores sugeridos para el tour).
Más allá de los estereotipos, e incluso para fans casuales como yo, un concierto de kpop no es como cualquier otro, pues lleva implícito un compromiso por parte de la mayoría de asistentes: desde los fanchats (coros adicionales donde se dicen los nombres del grupo), código sugerido de vestimenta, lightsticks (cuando se puede), apoyar el fanproject, dar freebies, adquirir merch oficial (si hay chanza entre las filas interminables) y un setlist inmersivo donde la norma son los bloques temáticos, cambios de outfit, visuales, bailarines, aventar agua, tener encores… Experiencia que los integrantes de Enhypen aseguraron en su primera vez en San Diego -y la única fecha al aire libre en EUA- con el BLOOD SAGA Tour, público ante el cual Jungwon, Jay, Jake, Sunghoon, Sunoo y Ni-Ki se mostraron felices y emocionados en las dos horas y media de concierto (inició a las 7:30 p.m.), garantizando un buen espectáculo hasta para quien no fuera fan, por eso de que había muchos acompañantes.
Días después, y aún ahora tras el término del tour por estos rumbos, surgió la discusión sobre asientos vacíos (que sí hubo), la distribución desequilibrada de fechas (que sí lo fue) o los traslados extensos para llegar a la ciudad fronteriza, que para una mexicana de este otro lado, incluyendo el tiempo de cruce, equivale a una experiencia igual de larga que para el resto de californianos. En este escenario, personalmente coincido con todas las personas emocionadas de que un grupo de kpop haya llegado hasta San Diego, cuando la mayoría no lo suele hacer, aún si quizás la razón de fondo haya sido toda su participación en el Comic-Con (el 23 en un panel y el 24 en el House of Blues), y comparto la esperanza de que más eventos de esta índole sean recibidos en una ciudad que no me queda tan lejos. Al fin y al cabo, ¿no es lo que queremos todos con nuestro entretenimiento en vivo?
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Atentamente,
Andrea López González.
Tijuana, B.C.






