De Trez en Trez
A Pancho, ciudadano, periodista y abogado honesto, amigo de siempre…
1. No es casualidad que todos los que conocimos y convivimos con el editor general-fundador de ZETAFrancisco J. Ortiz Franco, lo recordemos como un profesional del periodismo y de la abogacía, íntegro, que enseñaba con el ejemplo, congruente con el decir y hacer, analítico, persistente, mesurado, buen ciudadano, sin pretensiones de protagonismo, conciliador, serio, de gesto adusto y mirada profunda, pero con buen sentido del humor.
Así describimos a Pancho sus amigos, a Francisco o el Licenciado Ortiz sus compañeros de profesión, sus alumnos y todos los que lo conocieron personalmente; no se diga su esposa Gabriela y sus hijos Paco, Daniel y Andrea.
Rosario Mosso Castro, Editora de información General de este semanario, en “Para Empezar” de la semana anterior escribió en ese espacio dedicado a su memoria: “Ese hombre al que describen los hijos de Francisco, es exactamente el mismo al que recordamos y extrañamos en ZETA, un periodista sin dobleces, analítico, aplicado, mesurado… que hizo escuela con sus acciones.”
Publicidad
El lunes 22 de junio de esta semana se cumplieron 22 años de su muerte a manos de sicarios del crimen organizado, más de dos décadas que la investigación ha ido de aquí para allá sin resultados contundentes; los sospechosos, algunos muertos, otros desaparecidos y uno más en prisión por cuestiones distintas a la muerte de Pancho. Los demás gozan de “cabal impunidad”.
Lo anterior sin importar quien gobierna a nivel federal o estatal, ni cuales funcionarios van y vienen; todos por ineptitud, corrupción, conveniencia o acaso complicidad no han podido o querido esclarecer la muerte de Pancho y castigar a los responsables a pesar de todas sus promesas en contrario.
2. ¡Qué no he comentado aquí de Pancho en estos 22 años! Todo tratando de honrar su memoria, pasajes de una amistad iniciada en 1976 como compañeros de la escuela preparatoria nocturna, que continuó en la UABC y siguió en las oficinas que compartimos; la última a escasas cuadras del Semanario ZETA.
Practicante temporal y aficionado de siempre al boxeo, de buen diente, de respuestas directas y acertadas; serio, pero que sabía reír con un sonido grave, alegre, reservado, respetuoso; pulcro en la redacción y en el vestir, periodista investigador, buen padre y esposo.
Por ello, su muerte sigue doliendo, porque era una buena persona y los que ordenaron su asesinato, así como los que lo ejecutaron son lo peor de la sociedad y sin embargo se mueven con toda libertad, hacen y deshacen a su antojo ante la pasividad de las autoridades de los tres niveles a las que tienen sometidas; ellos, los pillos son los que mandan. Aunque desde las “mañaneras” se asegure lo contrario.
3. Para la familia de Francisco, para sus amigos, colegas y compañeros del semanario han sido 22 años de “dolor y frustración crónica”, como lo escribió Rosario Mosso; son ya 22 años de esperar algo que no llega: La justicia.
Por ello, como cada año desde 2004 volvemos a exigir: ¡Castigo para los responsables de su muerte! Aunque sabemos que no podemos abrigar muchas esperanzas al respecto; la realidad así lo demuestra.
P.D. “Señorita, ¿tiene chicharrones?” -preguntó alguna vez Pancho en voz baja a una muy voluptuosa mesera que nos atendía; luego al voltear a verla se sonrojó y casi se mete debajo de la mesa…
Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.
Correo: [email protected]





