En la red Facebook, el 10 de mayo de 2025, la gobernadora Marina Ávila Olmeda anunció la revocación de su visa de turista para ingresar a Estados Unidos; tal información marcó el inicio de su declive político
“Los políticos se preparan toda su vida para ser presidentes, pero nunca para dejar de serlo”, refiere un fragmento del libro La Silla del Águila, del escritor Carlos Fuentes, donde hace una clara referencia a la etapa de declive y marginación que vive un gobernante al término de su mandato.
Pero ni siquiera en un fascinante libro de novela política mexicana como este, se tendría la capacidad para explicar la marginación política que puede generar la revocación de una visa de turista para un gobernante fronterizo mexicano, como le ocurrió a la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda.
La primera gobernadora mujer de Baja California, la segunda emanada del partido en el poder, Morena, atribuye gran parte del colapso político a un documento internacional que prácticamente la había acompañado toda su vida, y que incluso el privilegio de su uso era parte de su contenido habitual en redes sociales, sean imágenes de una gira por la ciudad de Nueva York, una Feria en San Diego o fotografías en estadios y jugadores de la Liga Nacional de Futbol Americano, la NFL.
El Día de las Madres en el calendario mexicano, el 10 de mayo de 2025, el gobierno morenista de Marina del Pilar sufrió un golpe del que no se recuperó jamás. Fue la primera funcionaria vinotinto en perder su visa de turista estando en funciones, pues hoy en día hay nueve políticos de ese partido con ese estigma, pero el primer caso se vuelve el más emblemático y el que no se olvida.
Los niveles de popularidad se desplomaron y el pretexto motivó a que miles de personas -la mayoría de ellas antimorenistas antes de la revocación de la visa- salieran a las calles a protestar en contra de la mandataria, a quien le pedían renunciar; o al menos, le mostraban su repudio.
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A partir de ese momento las mofas fueron algo habitual y acusaciones como “narcogobernadora” se volvieron una herramienta política utilizada, principalmente, por políticos e influencers opositores, luego que un exmorenista e impulsor de su campaña, como fue Jaime Bonilla Valdez, iniciara con el mote hacia la primera gobernadora del Estado que unos años antes él mismo administró.
Sin embargo, a pesar de que se engañen con el discurso autocomplaciente de que todo se debe a la revocación de la visa, la realidad es que había un gran número de problemas que se arrastraban desde meses atrás, pero que nadie tuvo interés en atender.
El manejo desastroso de la reforma a la Ley de Issstecali que no se concretó, pero que generó el desgaste (Marco Moreno jugó un rol importante aquí); el desdén a la revocación de mandato; la entrega total del poder político partidista a su colaborador Netzahualcóyotl Jáuregui Santillán, quien se encargó de segmentar a los grupos internos de Morena; la profanación ideológica y los contratos millonarios a modo para empresarios afines a Morena; la decisión de apoyar a Grupo Tabasco por encima de los “claudistas”, previo a la elección de 2024; la incapacidad de detener capos de la droga que crecieron durante el sexenio. Todos estos temas fueron problemas no resueltos que tampoco iban a terminar bien.
En condiciones normales, apenas ahora debería estar trabajando en el proceso de sucesión y de presumir los logros de gobierno. En cambio, se encuentra ante una realidad en que varios de los aspirantes a la Gubernatura de su partido no tienen interés en sentarse con ella para acordar un proceso interno responsable y respetuoso: no hay interés en cuidar al partido ni a su figura como gobernante; por el contrario, intentan deslindarse o atacar a su gobierno con el objetivo de marcar distancia y aprovechar un poco del escarnio que se hace a un mandatario herido o saliente.
La visa de turista no debería ser un elemento de medición de moralidad, pero para una entidad fronteriza con una dinámica binacional tan pujante, con un muro que divide a ambos países tan evidente, y donde principalmente un sector de la población cuenta con relaciones tan estrechas con Estados Unidos, ser rechazado por el vecino país del Norte se vuelve una de las pocas señales de castigo que existe ante la impunidad desbordada que parece rodear a los políticos de Morena en México. No es una herramienta para medir honestidad, pero es el único parámetro que no está envuelto por la protección del partido en el poder; después de todo, así lo afirmó el secretario de Estado de la Unión Americana, Marco Rubio, cuando sentenció que tener una visa era un privilegio, no un derecho constitucional, y que realizar “actividades contrarias a la seguridad nacional y al interés nacional de Estados Unidos, le retiraremos la visa”.
En estas condiciones, en el preámbulo de las elecciones de 2027, donde vivirá su propia sucesión, sin la visa recuperada y con un gobierno al que se le va la luz, el agua, y lo inundan los conflictos políticos, la primera mujer gobernadora de Baja California, inicia su despedida…







