No porque una persona cumpla con sus obligaciones de transparencia y rendición de cuentas quiere decir que es honesto; y no porque lo haga quiere decir que no pueda mentir. Y esto lo dejaron claro los magistrados del Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJA), de quienes es bien sabido que son el escalafón más bajo de la transparencia y la rendición de cuentas, pero el nivel más alto de derroche, excesos y salarios. Y es que el TEJA, dirigido por los magistrados Guillermo Moreno Sada, Carlos Rodolfo Montero Vázquez, y Porfirio Díaz, perdón, Alberto Loaiza Martínez, quien ilegalmente se acerca a cumplir los 30 años al frente del TEJA sin que nadie lo toque, fueron presumidos por el Sistema Estatal Anticorrupción como uno de los entes cumplidos en sus responsabilidades de transparencia y rendición de cuentas ante la Plataforma Nacional Digital (PND), nuevo encargado de hacer el compendio de todas las declaraciones patrimoniales y de interés. Pese a que en “papel” cumplieron con el requisito, esto no quiere decir que hayan sido honestos en difundir su información. Según lo expuesto por los tres magistrados, ninguno de ellos cuenta con propiedades a su nombre, no cuentan con bienes de alto valor y tampoco aceptaron informar sobre los bienes de sus parejas sentimentales. De hecho, Loaiza y Montero ni siquiera aceptaron que su información profesional y académica se hiciera pública, lo cual resulta incongruente. Lo peor de todo es que los datos son falsos, pues el Registro Público de la Propiedad y el Comercio (RPPC) arroja que el magistrado Guillermo Moreno Sada se hizo de una propiedad en el año 2023, en el Montecarlo Residencial, una comunidad de acceso restringido ubicada en la Zona Dorada de Mexicali, la cual comprende de dos propiedades adyacentes. Es decir, compró dos casas y las volvió una, cuyo valor supera los cuatro millones de pesos en total. Respecto al presidente, Carlos Rodolfo Montero Vázquez, el magistrado se hizo de una casa de más de un millón de pesos en el año 2025, la cual se ubica en el fraccionamiento Lomas de Agua Caliente. Se desconoce el motivo del precio, pero fue adquirida por él y su esposa. El único que no reportó propiedades y carece de ellas formalmente es el eterno Loaiza, el cual aseguró no contar con ninguna propiedad, pero tampoco informó de datos de ningún tipo, ni siquiera los mínimos elementales, salvo su salario que anualmente supera los 1.4 millones de pesos. En otras palabras, los magistrados aplicaron la del estudiante irresponsable que presenta lo mínimo posible para cumplir, a sabiendas que está mintiendo y que su trabajo no cumple con lo mínimo para acreditar. La transparencia con corrupción es cinismo; y la rendición de cuentas sin información, es simulación.
TEJA cumple y miente
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