La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo celebró el 20 de mayo de 2026 que México registrara en 2025 la mejora más significativa en materia de paz en al menos diez años, según la decimotercera edición del Índice de Paz México (IPM) 2026, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP). El informe documentó un avance nacional de 5.1 por ciento en los indicadores de seguridad, impulsado principalmente por una reducción histórica en la tasa de homicidios, aunque también advirtió sobre riesgos latentes derivados de la fragmentación del crimen organizado.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum Pardo destacó los resultados del IPM 2026 y los atribuyó a la estrategia de seguridad aplicada en los últimos años. “En 2025, la paz en México mejoró un 5.1 por ciento, lo que representa la mejora más significativa en la paz en al menos una década. Esta mejora es la mayor en la historia del Índice de Paz en México”, afirmó la mandataria nacional. La titular del Poder Ejecutivo Federal también señaló que el resultado corresponde al sexto año consecutivo de avance en los indicadores de seguridad.
El informe del IEP documentó que la tasa de homicidios disminuyó 22.7 por ciento en 2025, lo que equivalió a casi 7,000 muertes menos respecto del año anterior y constituyó la mayor caída anual registrada en la historia del IPM. Veintidós estados registraron mejoras en materia de paz, mientras que 10 presentaron deterioro. La calificación promedio del país fue de 2.814 puntos en una escala de 0 a 5, donde una cifra menor implica mayor paz; aunque este resultado mejoró respecto de 2024, se mantuvo por debajo de la mejor evaluación histórica registrada hace una década, cuando México obtuvo 2.561 puntos.
A pesar de los avances, el documento identificó a Sinaloa como la entidad con el mayor deterioro en violencia durante el año analizado, ubicándola solo detrás de Colima entre las entidades menos pacíficas del país. El informe atribuyó ese deterioro al conflicto interno sostenido dentro del Cártel de Sinaloa, desatado desde finales de 2024, que detonó aumentos significativos en homicidios y delitos cometidos con armas de fuego. En el caso de Jalisco, el IEP advirtió sobre una posible fragmentación del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tras la muerte de su líder histórico, ocurrida en febrero de 2026, y colocó a esa entidad como epicentro de reacciones violentas derivadas de ese acontecimiento.
Colima se mantuvo como el estado menos pacífico del país por cuarto año consecutivo, con una tasa de 74.1 homicidios por cada 100,000 habitantes, pese a registrar una reducción en sus cifras absolutas. En el extremo opuesto, Yucatán se consolidó como el estado más pacífico por noveno año consecutivo, seguido de Chiapas, Tlaxcala, Durango y Campeche.
El costo económico de la violencia se redujo a cuatro billones de pesos, equivalentes a 220,000 millones de dólares, cifra que representó aproximadamente 11 por ciento del producto interno bruto (PIB) nacional. Esa reducción constituyó la mayor caída anual registrada en la historia del IPM. El costo por habitante ascendió a 30,036 pesos, casi el doble del salario mensual promedio en México. El impacto económico fue especialmente elevado en Guerrero y Morelos, donde la violencia representó más de un tercio del PIB de cada estado.
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El IEP reconoció que la administración de Sheinbaum Pardo, desde su inicio de funciones en octubre de 2024, impulsó un enfoque renovado en labores policiales basadas en inteligencia, coordinación institucional y aplicación focalizada de la ley, lo que se reflejó en un incremento pronunciado de la población penitenciaria durante 2025. No obstante, el organismo identificó al sistema de justicia como una limitación estructural: México contó con apenas dos jueces y magistrados por cada 100,000 habitantes, una séptima parte del promedio mundial, lo que contribuyó a grandes rezagos en la resolución de casos y altos niveles de impunidad.
El informe también documentó que otras formas de inseguridad persistieron o empeoraron en el periodo analizado. La violencia familiar se convirtió en la forma más común de delitos con violencia en el país en 2025, y la tasa nacional de delitos de este tipo aumentó 12.4 por ciento desde 2015, impulsada por un incremento de 176 por ciento en violencia sexual y de 107 por ciento en violencia familiar. El IEP advirtió que la trayectoria de México continúa siendo incierta, y que la interacción entre las dinámicas cambiantes del crimen organizado, las estrategias de seguridad y los factores institucionales determinará si el país consolida los avances recientes o enfrenta un nuevo ciclo de violencia.







