Es el tercer exfuncionario sinaloense que se entrega voluntariamente para ser juzgado en una Corte Federal de Nueva York por acusación de nexos con Los Chapitos
Pese a que compareció ante la Fiscalía General de la República (FGR), en Culiacán, el pasado 26 de mayo y aseguró que no se entregaría ante autoridades norteamericanas, este viernes cruzó la frontera para entregarse voluntariamente al gobierno de los Estados Unidos, el exdirector de la Policía de Investigación, Marco Antonio Almanza Avilés.
El exfuncionario apenas fue entrevistado por medios de comunicación a las afueras de la FGR en Sinaloa tras haber comparecido al igual que el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza Cázarez, el alcalde con licencia Juan de Dios Gámez Mendívil, el vicefiscal con licencia Dámaso Castro y otros dos exservidores públicos señalados por el Departamento de Justicia estadounidense de formar parte de una red vinculada con la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa.
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Marco Antonio Almanza Avilés, de 54 años de edad, fue director de la Policía de Investigación (Policía Ministerial), de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, desde aproximadamente 2017 hasta noviembre de 2022, cuando se retiró por jubilación.
En Estados Unidos un fiscal le acusa de estar incluido en las listas de sobornos de Los Chapitos bajo el código “R1”, con pagos de aproximadamente 300 mil pesos mensuales (unos 16 mil 670 dólares).
De acuerdo con la acusación, como jefe policial Almanza Avilés permitió al cártel operar libremente en Sinaloa, cumplimentó órdenes de aprehensión contra enemigos a solicitud de estos y autorizó el paso por Sinaloa de vehículos que transportaban precursores químicos para la producción de fentanilo.
El señalamiento advierte que el acuerdo entre Almanza Avilés y el cártel se estableció inicialmente en una reunión celebrada alrededor de 2017 o 2018 en uno de los ranchos de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, el Chapito, en Sinaloa.
Hasta que Iván puso fin a la práctica en aproximadamente 2020, Almanza Avilés también recaudó pagos de laboratorios de metanfetamina que trabajaban para otras facciones del cártel, con el fin de encarecer sus operaciones y beneficiarse personalmente.Se le acusa de los cargos por conspiración para la importación de narcóticos, posesión de ametralladoras y artefactos explosivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos. La pena prevista es la cadena perpetua con mínimo obligatorio de 40 años de prisión.
Almanza Avilés es el tercer exfuncionario sinaloense en entregarse al gobierno estadounidense, luego de que en semanas previas hicieron lo propio el general Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega, exsecretario de Seguridad, el primero, y de Administración y Finanzas, el segundo, ambos del estado de Sinaloa.






