La inseguridad representa gran obstáculo para las empresas, generando pérdidas multimillonarias, improductividad y desincentivación de inversiones. Estudios muestran que más de una cuarta parte de los negocios han sido víctimas de delitos, impactando competitividad y sostenibilidad.
En México, la inseguridad causó perjuicio por 4.6 billones de pesos en 2022, equivalente al 18.3% del PIB nacional, según el Índice de Paz 2023 (Economics and Peace https://www.centrally.com.mx/post/el-impacto-econ%C3%B3mico-de-la-inseguridad-en-las-empresas?utm_source=copilot.com). Estos costos incluyen gastos en seguridad privada, seguros, sistemas de vigilancia y pérdidas por robos, que reducen capacidad de reinversión y rentabilidad.
La Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE, INEGI) 2024 reporta que 1.3 millones de establecimientos fueron víctimas de delito, representando el 27.2% de las unidades económicas nacionales (principalmente extorsión y robo de mercancía, dinero o insumos). Estos datos reflejan la magnitud del problema y su impacto directo en la operación empresarial.
La inseguridad también afecta la productividad de los trabajadores. En México, 75% de los empleados experimentan niveles elevados de estrés laboral y 27% enfrentan estrés crónico, según Betterfly y el Instituto Mexicano del Seguro Social. La OMS estima que la depresión y ansiedad provocan pérdida de 12,000 millones de días de trabajo al año, lo que equivale a un billón de dólares en pérdidas de productividad. En entornos inseguros, el ausentismo y baja eficiencia se convierten en problemas recurrentes.
La inseguridad es considerada el principal freno para emprender, incluso por encima de factores económicos como la falta de crédito o la carga fiscal. En 2023, los delitos contra empresas representaron un costo de 124,300 millones de pesos, equivalente al 0.51% del PIB nacional, según datos del INEGI. Además, la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) señala que una de cada dos empresas ha sido víctima de un delito, principalmente robo de mercancía en tránsito, extorsión y cobro de piso.
Ejemplos concretos muestran la vulnerabilidad empresarial: tras un operativo contra el Cártel Jalisco Nueva Generación en febrero de 2026, la empresa Alsea reportó un impacto negativo de 60 millones de pesos en ingresos, debido a bloqueos carreteros, saqueos y cierres de establecimientos en Jalisco y otros estados. Este caso evidencia cómo la violencia puede paralizar operaciones y generar pérdidas inmediatas.
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Conclusión: La inseguridad en México no solo constituye un problema social, sino un factor estructural que limita el crecimiento económico empresarial. Los costos adicionales en seguridad, la disminución de productividad, la pérdida de confianza de inversionistas y el freno al emprendimiento configuran un panorama complejo que exige políticas públicas integrales. Para garantizar un entorno competitivo y sostenible, es indispensable fortalecer la seguridad, mejorar la coordinación institucional y fomentar la colaboración entre sector privado y autoridades. Solo así se podrá reducir el impacto económico de la inseguridad y recuperar la confianza en el entorno empresarial.
Todo es cuestión de dimensionar el impacto económico de la inseguridad.
Alberto Sandoval ha sido profesor, servidor público, consultor, conferencista, deportista y activista ciudadano. Correo: [email protected] Internet: http://about.me/sandovalalberto/ Facebook: Alberto Sandoval X (Twitter): @AlSandoval Instagram: @AlbertoSandovalF TikTok: @AlbertoSandovalF






