El 5 de mayo fue un día de sigilo en la agenda de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda. La mandataria estatal, a quien Estados Unidos le revocó su visa de no inmigrante el año pasado, celebró actividades con carácter de privadas, luego de que un día antes se esparciera el rumor de que se separaría del cargo. Semejante versión se difundió con el antecedente de que el hoy gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, fue acusado de narcotráfico por EE.UU., el 29 de abril. Previo a la celebración de los actos que encabezaría el martes 5 en Tijuana, Ávila aseguró en un video: “Nuestra agenda continúa con toda normalidad”. No dio mayor información de los eventos a llevar a cabo, de los que de manera gradual se fue teniendo conocimiento. Al primer evento, celebrado en la Unidad Deportiva Municipal de Las Cascadas, no fueron convocados periodistas como tampoco residentes. Se tuvo que recurrir a un equipo deportivo que ocupaba una cancha aledaña, en el ánimo de que recibiera una dotación de balones y se fotografiara con la mandataria. Ávila declaró a un reportero de ZETA, quien logró ingresar a la unidad, que no solicitaría licencia y que tan sólo se trataba de rumores “malintencionados”. Subsiguientemente habría una reunión con personal de Bienestar en Centro de Gobierno. A la sede gubernativa se vieron llegar camionetas de lujo. Minutos después al menos dos unidades abandonarían el inmueble. Acto seguido tendría lugar un encuentro con legisladores y funcionarios de gobierno en un hotel sobre bulevar Agua Caliente. A propósito, el gobierno emitiría información vía redes sociales. Los reporteros congregados en la sede del evento, al que no se les dio acceso, tuvieron que esperar horas para enterarse, en virtud de las declaraciones que dieron algunos de los asistentes, que se trató de una reunión de coordinación. “Trabajando así de coordinados hay buenas noticias para Baja California”, declaró el diputado Juan Manuel Molina. El político mexicalense, al igual que el también legislador local, Jorge Ramos Hernández, sostuvo que la mandataria tenía “todo” el apoyo de los asistentes. “La gobernadora sigue adelante por supuesto”, indicó. “Hay gente que quisiera que no hubiera esa unidad que no tuvieron otros partidos cuando estuvieron en el poder y se hicieron trizas”, agregó. En ningún momento Ávila Olmeda se aproximó al área de recepción, en la que pululaban los periodistas. Se supo que, acompañada del alcalde Ismael Burgueño, la militante de Morena tomó una salida alterna.






