De Trez en Trez
1.- Por haber sido un alumno no tan brillante, inquieto tirándole a latoso e impertinente, pero eso sí, que de vez en cuando tenía “chispazos” y le atinaba a la respuesta correcta; para todos mis profesores tengo un gran recuerdo y admiración por su paciencia y dedicación a su trabajo, desde luego, también les agradezco sus enseñanzas.
Del primero al cuarto grado fui tranquilo, pero conforme fui “pasando de año” las travesuras comenzaron. Ya en quinto y sexto grado me “pinteaba” las clases, no cumplía con mis tareas y era parte de un grupito de niños que molestaban a sus compañeras; en realidad ya nos llamaban la atención. A veces me ponía serio y declamaba (dicen que bien) en los festivales, hasta al canal 12 local fui a dar.
De la primaria Morelos recuerdo a la profe María Luisa León Tapia, su hija Andrea, las profesoras, “Tulita”, Elvira, Noemí, Chonita y a los profesores Humberto Ramiro, Héctor Jaime, Ramón y al director Antonio Gutiérrez Luna.
Ya en secundaria estaba “fichado” por varios profesores, en más de tres ocasiones estuve a punto de ser expulsado y abundaron los citatorios para que mi madre acudiera a la dirección de la escuela.
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Aumentaron las inasistencias (para irnos a Bol Corona), fumaba en los sanitarios de la escuela, les faltaba el respeto a los maestros, un profe me apodó “el mil amores,” pero a pesar de eso mis calificaciones en las materias eran aceptables, aunque no en todas las materias.
En la secundaria Aquiles Serdán fueron mis maestros Quirino Flores, Jorge Meza, Esperanza Falcón, José Hernández, Juan Guzmán, Adelaido Orihuela, Carmen, María de los Ángeles y Cuauhtémoc Zenteno López (¡Uy!) era el director.
2.- Igual que la secundaria (ni con “palancas” me aceptaron en la Poli), asistí a una preparatoria particular nocturna en la colonia Cacho, con compañeros de más edad que yo; obvio, ya no fueron “travesuras”, fue fiesta, gusto por la música, los carros, las reuniones y también ahí no excedimos algunas veces. Seguí padeciendo mate, física y química.
En el Metropolitano (original) conocí a personas que dejaron huella en mí: Francisco Javier Ortiz Franco, el Ingeniero Rubén Dávila Infante, la profe Lupita Martínez y el Lic. Gerardo Dávila Infante. El Ing. Horacio Risk Molinar era el director, amable y bromista, llenaba el pizarrón con números y fórmulas.
Desde luego, igual que en los niveles anteriores hice amigos y tuve buenos compañeros, larga sería la lista para mencionarlos a todos. Al paso de las décadas les recuerdo con estimación.
3.- En la Escuela de Derecho de la UABC Zona Costa, traté de ser más serio, pero no lo logré del todo, era conocido como “El Tribuno”. Me tocó la huelga del 80-81 y pude egresar de la carrera, no sin antes participar en festivales, los “be-viernes” con mariachi y barril y otras cosas.
Recuerdo para los licenciados López Gutiérrez, Anaya Bautista, Rodríguez Montoya, Guadalajara, Hernández Calzada, Varela, María Esther Rentería, Gama Pérez, Aidé Juárez, Víctor Vázquez, Euzkariatza, Canett Meza, Jiménez Carrillo, Ortiz Lara… en fin.
A todos los que contribuyeron a mi formación en diversa medida, mi agradecimiento.
Luego, quién lo diría, ejercí la docencia por 32 años, 30 frente a grupo y dos como directivo en la misma escuela; así que conviví, conocí, y aprendí mucho de mis compañeros y amigos; reconocimiento para su trabajo y dedicación, buena parte de mi vida activa fue con ellos, fui afortunado.
En suma, y en tiempos difíciles, estos recuerdos son en su honor. ¡Herzlichen Glückwunsch! A 9,918 kilómetros de distancia…
Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.
Correo: [email protected]






