Madres de familia de la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas (PFLC), ubicada en la Zona Río de Tijuana, señalan que la escuela “ha decaído”; pues requiere “de todo, pero no hay recurso suficiente.
“La escuela ha decaído. Tiene más de 50 años, es obvio que necesita remodelarse de todo, a cada rato está sin luz porque el cableado ya no sirve, y los baños son vandalizados, son muchas cosas. Antes había la posibilidad de mejorar poco a poco, pero desde que la cuota dejó de ser requisito de inscripción, la mayoría de los padres dejaron de darla. De ahí salía para ayudar con el mantenimiento”, manifestó una madre de familia.
Entre los desperfectos que tiene la preparatoria se encuentran baños sucios, sin puerta y sin tazas, falta de papel sanitario, mingitorios inservibles, ventanas rotas y humedad en algunos salones. Además del remozamiento de ciertas áreas como el Minarete abandonado desde el 2006 por cuestiones de seguridad.
“Los baños no cierran, normalmente los atoramos con papel para que cierren, o pedimos a una niña si lo cuidan; solo algunos, otros sí están bien, pero la mayoría no tiene taza para sentarse, está el puro retrete. Hay humedad en un salón que me toca de los de segundo semestre, y lo reportan y no hacen nada, esos salones ya están cerrados”, indicó una estudiante.
Disminución de recurso parental y federal inexistente
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La directora de la PFLC, Catalina Heredia Cardiel, explicó que con los directores anteriores se emitía un documento para la inscripción de los alumnos, en la que se pedía como requisito presentar el recibo de la aportación “voluntaria”, en caso contrario, el estudiante no podía inscribirse, lo que incurre el Artículo 7 de la Ley General de Educación.
Dicho artículo establece que la educación será gratuita, “por lo que se prohíbe el pago de cualquier contraprestación que impida o condicione la prestación de este servicio”, a su vez “no se podrá condicionar la inscripción, el acceso a los planteles, aplicación de evaluaciones o exámenes, la entrega de documentación a los educandos, al pago de contraprestación alguna”, por lo que a partir de este semestre se dejó a criterio de los padres apoyar o no con la aportación voluntaria.
“No iba a transgredir la ley haciendo esto obligatorio. Nunca se consensuó con los padres de familia los 2 mil 500 pesos. Ahora dice, por estudiante. Tenemos padres de familia que tienen tres hijos aquí. ¿La escuela necesita el apoyo? Claro que necesita el apoyo, pero yo no voy a transgredir la ley porque la escuela necesita el apoyo”, zanjó Cardiel.
Pero, por otro lado, Heredia reconoció que la escuela no recibe recurso federal para su operatividad: “Es una situación rara, no quiero utilizar otro calificativo, que el gobierno diga que es gratuita, pero que no nos otorgue fondos. Nosotros no recibimos apoyo federal”. Lo único que sí cubre la federación es el salario de los 175 docentes de planta e interinos cada quincena.
Por su parte, Martha Soraya Rodríguez Montoya, presidenta de la Representación de Madres y Padres de Familia de la PFLC (REMAPA), hizo hincapié en que, si bien la educación es gratuita, la realidad es que la escuela tiene necesidades.
“Claro que es gratuita la educación. La teoría es muy bonita. En una utopía sería que el Gobierno Federal nos mandara realmente todo lo que es el recurso federal que tendría que tener una escuela de 4 mil 323 alumnos. A raíz de las becas Benito Juárez ese recurso que entraba ya no entra; entonces le llega a cada alumno”, comentó Montoya.
Entonces, la opción que quedaba para atender las necesidades de la escuela y el alumnado eran los más de 10 mdp que recibía la REMAPA de las aportaciones voluntarias, dinero que a partir de este semestre disminuyó hasta un 36 por ciento al dejar de ser requisito de inscripción.
Solo los padres de 2 mil 682 alumnos dieron la aportación voluntaria este semestre, algunos 2 mil 500 pesos, otros 2 mil 100, 2 mil, mil 500, mil y 500 pesos, juntando la cantidad de 6 millones 553 mil 100 pesos, cuatro millones menos que el periodo anterior.
Del presupuesto, 2 mdp son para el pago de los entrenadores, maestros de talleres y personal de mantenimiento (contratados por la REMAPA); un millón para la operatividad y gastos corrientes del plantel (fumigación, telefonía, WI-Fi, papel de baño, material de limpieza, bolsas de basura, papelería, garrafones de agua y recolección de residuos bio infecciosos); y 250 mil pesos para gastos de la asociación de madres y padres (comisiones bancarias, gastos notariales, despacho de contadores y pago de impuestos).

Asimismo, un millón 250 mil pesos es para las requisiciones y equipamiento del plantel; un millón para el día del estudiante, la graduación, CONADEMS y diversos apoyos al alumnado; y para la seguridad se asignó un millón de pesos.
Éste último rubro fue reducido, pues de los siete accesos del plantel, la REMAPA solo puede pagar la seguridad de las puertas 1, 4 y 7, más un supervisor que rota; mientras que la directora hizo gestiones para que la entrada 3 cuente con seguridad pagada por el SNTE, y la 5 sea controlada con una tarjeta de acceso automática, por la que sólo ingresan empleados de la preparatoria. Mientras que la puerta 2 cayó en desuso hace años y la 6 fue cerrada permanentemente, salvo situaciones extraordinarias, desde la administración anterior.
Aun así, los gastos de la escuela ascienden a 6 millones 500 mil pesos, dejando “libres” solo 53 mil 100 del presupuesto total, por lo que la REMAPA explicó que no alcanza para apoyar con el mantenimiento del plantel.
Ante esto, la directora de la preparatoria compartió que el plantel y los alumnos han recibido donaciones, desde neumáticos para los dos autobuses de la escuela, así como uniformes para el equipo de fútbol americano, e incluso ahora se solicitó apoyo a la Canaco para rehabilitar los sanitarios.
Las necesidades
Fundada en 1946, la PFLC cuenta con más de siete décadas de existencia, por lo que su infraestructura, que actualmente alberga más de 4 mil estudiantes, ya se queda corta tanto en servicios básicos como en instalaciones que necesitan si o si ser remodeladas. Por ello, la directora de la preparatoria envió al Instituto para la Infraestructura Física Educativa de Baja California (INIFE) un documento para solicitar su apoyo con la rehabilitación del plantel.
En dicho documento que se compartió a ZETA, se detalla que actualmente existen 68 aulas y 14 laboratorios que requieren pintura, cableado eléctrico, tecnología y luminarias; siete talleres que necesitan duelas, luminarias, pintura y cableado; 10 canchas de usos múltiples que ocupan redes de protección, pintura, tableros y duela.
La plaza cívica necesita remozamiento del suelo, poda de árboles y jardineras; las tres bibliotecas y sala audiovisual requieren mejoras en sanitarios, pisos, duela, mantenimiento de butacas, pintura y aire acondicionado; las áreas administrativas del plantel necesitan impermeabilización, mobiliario, equipo, pintura y tecnología; las seis cooperativas y bodegas ocupan mantenimiento; también es necesario rehabilitar el estacionamiento y reja perimetral de la escuela, así como pintar la barda; y rehabilitar todo el cableado del centro escolar.
El estado de todo lo anterior fue catalogado como “regular”; mientras que los nueve módulos sanitarios y la red de drenaje son considerados “malos”, los primeros porque necesitan reparaciones en sus puertas, fontanería, tazas sanitarias y ocupan pintura, y la segunda porque se requiere desazolvar toda la red interior de la escuela.
Además de lo anterior, desde el sismo de 5.2 grados registrado el 14 de abril de 2025, la torre Minarete, monumento emblema de la institución, presenta grietas en su estructura, por lo que el área permanece acordonada por precaución del alumnado.

Pero lo más apremiante, según la REMAPA, es reforzar el segundo piso de la biblioteca usada por 120 personas, pues tiene vibraciones, así como rehabilitar la alarma sísmica, porque la actual ya es inservible, y colocar una subestación de electricidad, ya que la red actual se queda corta para abastecer a toda la escuela, un proyecto con costo de casi 3 mdp.
Sin embargo, cubrir las necesidades de la PFLC no es sencillo cuando se encuentra en un limbo financiero, pues por ley la directora no puede hacer obligatoria la aportación voluntaria, por lo que algunos padres optan por dejar de dar el apoyo y con ello disminuye el dinero disponible que la Remapa usa para la escuela, y a esto se suma que la federación no aporta recurso a la institución, lo que deja toda la responsabilidad de mantener en pie la escuela sobre la directiva y los padres de familia que a duras penas lo logran.





