Filmada en su mayoría en Jalisco, la película “Día de Muertos” ejemplifica el crecimiento de las coproducciones entre México y Estados Unidos, así como las condiciones económicas, fiscales y laborales que posicionan al país como un espacio viable para producciones internacionales
“Día de Muertos” sitúa una de las tradiciones más arraigadas de México dentro de una producción de capital hollywoodense. Rodada en un 95 por ciento en Jalisco, La cinta es parte de una colaboración binacional que evidencia la capacidad del cine mexicano para integrarse en proyectos de alcance internacional.
Con guion de Bennett Yellin (“Dos tontos muy tontos”) y producción ejecutiva de Stephen Israel (“Swimming with Sharks”), es protagonizado por Max Reeves, junto a Adriana Paz, reconocida en el Festival de Cannes 2024 y por la Academia de Hollywood; además de Alejandro Ávila y Aaron Jakubenko. La producción generó más de 120 empleos directos, con un 90 por ciento del equipo técnico conformado por talento mexicano.
El pasado jueves, durante la cuadragésima primera edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), la película, de 84 minutos tuvo su estreno mundial y compitió en la selección oficial del certamen.
Para Francisco Arias, productor y fundador de VIDENS Films, responsable de articular la coproducción, el proyecto representa un momento relevante para la industria.
“Que haya capital privado extranjero invirtiendo en cine mexicano beneficia a toda la industria. No sólo permite levantar proyectos que requieren muchos recursos, también introduce una lógica de rentabilidad que a veces dejamos de lado cuando pensamos únicamente en la propuesta artística”, expresó a ZETA.
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La película aprovechó la iconografía del “Día de Muertos”, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, para construir una narrativa que expande la tradición mexicana hacia nuevas audiencias, enfatizó Arias.
“Es muy valioso que otras visiones adopten nuestra cosmovisión para contar historias. Creo que nosotros como mexicanos hemos visto muchísimas versiones de Día de Muertos; pero ahora con una visión extranjera, ahora tenemos una nueva perspectiva. En este caso, una mirada extranjera sobre el Día de Muertos no sustituye la nuestra, sino que la complementa y la expande. Ese intercambio cultural también es parte de lo que hace importantes estas colaboraciones”.
Estados Unidos ha sido un colaborador histórico. Según el Anuario Estadístico de Cine Mexicano del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), en 2025 participó en 19 producciones, posicionándose como un aliado relevante para la industria nacional. Además, el número de coproducciones entre ambos países se mantuvo similar desde 2022, incluso durante la pandemia.
“Me da gusto que nos vean no sólo como un lugar de producción, sino como un espacio donde hay talento, creatividad y también rentabilidad. Eso posiciona a México como una opción viable para la inversión, no desde la lógica de bajo costo, sino desde el valor que podemos generar.”, declaró Arias.
Aunque el productor de cine detalló que esta alianza entre México y Estados Unidos no es únicamente por proximidad, sino por fundamentos económicos sólidos. Entre las ventajas que anuncia la Comisión Mexicana de Filmaciones, destaca la Ley del IVA Tasa Cero, que permite a las empresas mexicanas quedar exentas de impuestos al cobrar sus servicios en colaboraciones internacionales.
Además del recién aprobado incentivo fiscal del 30 por ciento de ISR para proyectos que se realicen en la República, y a ello se suma el incentivo “Cash Rebate” que únicamente ofrece Jalisco.
Por otra parte, la amenaza arancelaria del gobierno de Donald Trump, que ha propuesto imponer un gravamen del 100 por ciento a las producciones filmadas fuera de Estados Unidos pone en riesgo años de colaboración cinematográfica.
Producir en Estados Unidos implica costos distintos. Sindicatos como el SAG-AFTRA que agrupa a actores y artistas de cine, radio y televisión establecen salarios mínimos y condiciones de seguridad en set que elevan los presupuestos. A ello se sumaron los paros de la industria que detuvieron proyectos.

En México, en cambio, pocos miembros de las casas productoras cuentan con beneficios similares, lo que reduce los costos operativos de manera considerable. En el caso del Día de Muertos, ese contexto abrió la posibilidad de trasladar la producción a Guadalajara.
“Esta película estaba lista para realizarse en Los Ángeles; ya tenían todo el presupuesto, estaban listos para comenzar el rodaje cuando sucedieron estas situaciones del paro de la industria. El productor Stephen Israel, que apuesta por cine independiente, me busca y me dice: ‘Paco, ¿cómo ves si lo hacemos contigo en Guadalajara?’. Y le dije: ‘Venga’”, reveló.
A pesar de esto, expertos han señalado a ZETA que el incentivo fiscal de California de 750 millones de dólares anuales, equivalentes a cerca de 15 mil millones de pesos supera 30 veces al fondo federal mexicano, apenas alcanza 400 millones de pesos al año repartidos entre todas las producciones.
“Prefiero pensar que sí hay una desventaja, porque eso nos impulsa a no bajar la guardia. No es que no podamos competir, sino que todavía necesitamos fortalecer nuestros recursos, la industria y los apoyos. A diferencia de México, en Estados Unidos existe una infraestructura más sólida y mayor respaldo, lo que concentra la mayoría de los proyectos. Ahí radica la desventaja”, declaró el productor de la película.
Por ahora, ya se prepara una secuela. “Ya se van a rodar algunas escenas en las próximas semanas o el próximo mes de la secuela, entonces ya estamos en eso”, adelantó.
Así, el productor emplea “Día de Muertos” como argumento de 85 minutos que demuestra que la industria cinematográfica nacional tiene el talento, la infraestructura y la visión para ser protagonista de las grandes producciones internacionales.





