A pesar del riesgo, el Gobierno del Estado, a través del Instituto de Vivienda (INVI), rellenó un cauce de arroyo y/o escurrimiento pluvial en la colonia La Pasión C en el municipio de La Paz.
El polígono de los predios está ubicado entre las calles Arándanos, Retama, Nogal e Hidra. Las entregas 2026 se hicieron en dos fechas: el 15 de enero, supuestamente 29 acciones entre vivienda progresiva, cuarto dormitorio con baño, infraestructura y títulos de propiedad; y otras 25 viviendas el 26 de marzo.
“Se hace una entrega de 59 acciones de vivienda en el municipio de La Paz en la modalidad de vivienda progresiva, cuarto dormitorio con baño y títulos de propiedad con una inversión de más de 16 millones de pesos; se entregarán apoyo para acceso a vivienda digna, edificación de vivienda 26 de modalidad de 44 m. Protecciones que tienen de muro de protección de la vivienda, inclusive las plataformas que se hicieron. Cualquier persona que tenga alguna observación en lo particular de su vivienda tiene un año de garantía”, explicó Benjamín García, director general del INVI.
Sin embargo, al momento se contabilizaron físicamente un total de 25 casas, algunas de ellas ya habitadas, y otras sólo con letreros de “vivienda progresiva” y en la ventana el nombre del beneficiario.
Desde siempre, se ha sabido que la zona de la colonia La Pasión C tiene riesgos de inundación, pues a la orilla pasa un arroyo grande, conocido como La Cruz, y sobre los predios donde construyeron, según el Atlas de Riesgo del municipio (y se puede revisar en Visor Urbano La Paz), en ese punto atraviesa el cauce de un arroyo o escurrimiento pluvial importante, que ha dejado incomunicada a la colonia.
“Son los arroyos principales los que hacemos; hay muchos arroyos, pero nosotros los clasificamos los que son de mayor riesgo para la población. En el caso de La Paz, más que encauzamientos, lo que hicimos fue limpieza porque realmente estaba muy sucio: mucha gente tira basura, tendríamos que hacer la limpieza para que no hubiera una situación mayor y que a través de la basura se hiciera un tapón y se comenzara a desbordar el agua, pero sí iniciamos con siete arroyos aquí en La Paz”, dijo el entonces subsecretario de Protección Civil y ahora director general del INVI, Benjamín García.
El Visor Urbano, herramienta del Ayuntamiento de La Paz tiene muy claro el panorama; en la sección del Atlas de Riesgo, en el apartado de “Arroyos y Zonas Bajas”, viene marcado el predio donde entregaron las viviendas del INVI con el cauce natural de un arroyo, en el cual hay dos escenarios:
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1.- Que la crecida sea muy fuerte en temporada de lluvias y arrastre las viviendas junto con las familias que ahí habiten y haya desgracias.
2.- Que el lleno y las casas, desvíen en cauce natural y afecte a casas de los alrededores.
Pero todo está muy claro: el problema lo está generando el Instituto de Vivienda y el Gobierno del Estado al construir en una zona de inundación “viviendas progresivas” para familias de escasos recursos, adultos mayores y personas con discapacidad.
“Era una cañada, que corría la cañada y ciertamente salía a la calle o atravesaba, pero ahí ya rellenaron, ya van a ser casas; el gobierno está mal ahí. Ahí reubicaron a gente que se habían adueñado de allí; ya las reubicaron, ¿por qué? Porque quieren hacer casas de venta, pues, quieren vender como vendieron éstas. Las sacaron y ahora viven detrás del OXXO, estaban invadiendo; estaban en el arroyo y estaban invadiendo, y ahora taparon el arroyo y va a quedar en la misma. Está peligroso; está peligroso tanto para las casitas estas como para nosotros”, lanzó María Antonia Aguilar, una mujer con discapacidad motriz.
Los vecinos dijeron a ZETA que, los responsables de obra con la anuencia del Gobierno Estatal, el INVI, la Contraloría General y Protección Civil, permitieron la construcción de las casas, donde previamente rellenaron el cauce al inicio de la colonia.
No obstante, aguas arriba, parte de la desembocadura de los arroyos Los Tamales y Los Encinos, conocidos por los poblados cercanos, provoca que corra el agua proveniente de la zona serrana y llega a la colonia.
“Están rellenando, rellenando y rellenando, ¿y qué es lo que hacen? Un relleno, ponen otro y el agua se está afectando; y como aquí son puras personas discapacitadas y adultos, pues imagínense qué van a hacer cuando venga más fuerte el agua, ¿para dónde se van a ir la gente? hay personas con en silla de ruedas que no pueden ni moverse. Por ejemplo, mi esposo me tiene a mí; acá la señora no tiene su familia, y la otra, otras personas; la señora tiene a su hijo igual; el otro señor, que vive solo, que no tiene sus dos piernitas también, pues su hermana también está igual”, afirmó Janet Soraya Melendres, de 51 años.
Es por ello que los habitantes aseguran que se tiene que hacer un trabajo más extenso para mitigar los riesgos, pues reconocen que no es fácil ganarle terreno al agua, mucho menos enfrentar la fuerza de la naturaleza que por años ha fluido en su cauce natural.
“El agua siempre busca una salida, y siempre la va a buscar; cuando al cauce del agua le quitan parte de él, él recupera lo que es de él, lo que le están quitando. Aquí lo que está buscando es una salida y no se la están dando; al contrario, se la están tapando. ¿Qué quieren, que pase una desgracia? ¿Y qué van a decir? ‘No, no hay peligro, no hay nada, todo está bien’, clásica que hace el Gobierno: que no pasa nada y que no pasa nada; desgraciadamente sí está pasando, pero no hace caso el Gobierno”, denunció la señora Janet.
Recuerda que años atrás el arroyo cruzaba normalmente por esos terrenos —donde están las casas nuevas del INVI— y se iba por la cañada que se formó, y seguía su curso hacia el mar; ahora, con esos “obstáculos” va a provocar desvíos y posibles inundaciones mayores.

“Sí, vienen desde arriba esas aguas que van bajando, pues de la sierra se bajan y se vienen acumulando en esta parte de aquí y nos va afectando a nosotros; más ahora que están haciendo las nuevas casas, y las que van a hacer, más están rellenando, rellenando, rellenando y le están tapando el paso al agua y ya vamos a batallar. Por aquel lado se iba, por la calle aquella que es Melisa, por esa parte sí se iba, pero no era un charcadero fuerte de agua; pero ahora sí, cuando viene con agua más o menos que baja de la sierra, pues sí busca salida, porque ya no tiene para pasar por ese lado”, apuntó Janet Soraya.
CORRUPCIÓN EN CASAS DEL INVI BCS
La construcción de por lo menos 25 viviendas en la Pasión C en zona de riesgo por inundación según el Atlas de Riesgo vigente en la capital, demuestra actos de corrupción, negligencia y que están penados en el Código Penal del Estado Libre y Soberano de BCS.
Comete Fraude Específico según el Artículo 241 en su Fracción XXIII: “Quien enajene bienes inmuebles, cuya construcción se llevó a cabo en predios ubicados en zonas o áreas consideradas no urbanizables o de riesgo grave o de alto riesgo en los planes o programas estatales y municipales de desarrollo urbano o en los atlas de riesgos nacional, estatal o municipal”.
También se incurren en faltas administrativas que conlleva la destitución e inhabilitación para ejercer cualquier cargo público por un periodo que puede duplicar el tiempo de la pena de prisión. Benjamín García, del INVI, sostuvo que saben que la zona es susceptible de inundación, pero que no corren algún riesgo, porque —según él— no viene de aguas arriba.
Sin embargo, el escurrimiento conecta con arroyos aguas arriba, que atraviesa por kilómetros al menos dos conjuntos habitacionales y desemboca en el arroyo que sale a la Cola de la Ballena, en la salida norte del municipio de La Paz.
“Hay unas corridas de agua que son normalmente las que corren por la calle, pero —como le decía al principio— no vienen de aguas arriba, vienen de encharcamiento de la misma zona, que aquí nosotros les garantizamos que no van a tener alguna afectación futura. El Atlas de Riesgo lo revisamos, y no nada más lo revisamos, sino también solicitamos una verificación física de las autoridades correspondientes”, sostuvo Benjamín García.
No obstante, sin ser una especialista, una ciudadana tiene más congruencia para el tipo de desarrollos y los riesgos que implican este tipo de construcciones.
A sus 62 años, la señora María Osuna Barrera dejó muy claro que ella no es arquitecta, ingeniera, ni sabe mucho de construcción, pero su experiencia de vida le ha enseñado que cuando un arroyo pasa, se debe encauzar para que el agua salga sin hacer destrozos, o bien, por lo menos poner un puente para que la gente esté a salvo.
“Yo no sé qué arquitecto, ingenieros, o quienes hayan hecho ese relleno, pero para mí, para mí, yo soy ya una persona adulta, y he visto muchas construcciones, he visto colonias, pero para mí que allí era de ponerle, aunque sea, tubos grandes ahí al arroyo, para que el agua siguiera su cauce y arriba rellenaran como un puente, que hubiera drenaje pluvial pues”, María Osuna Barrera.
Además, la Ley de Protección Civil y Gestión de Riesgos para el Estado y Municipios de Baja California Sur establece que la Coordinación Municipal será la encargada de dictaminar de manera correcta la zona para otorgar o negar la edificación o construcción de casas y zonas habitacionales, para disminuir la vulnerabilidad de riesgo, en coordinación con la autoridad en materia de desarrollo urbano y demás autoridades competentes.
Pero es obligación del Estado y los municipios para reducir los riesgos y llevar a cabo las acciones necesarias para la identificación y el reconocimiento de su vulnerabilidad, así como la Subsecretaría de Protección Civil Estatal supervisar que no se ponga en riesgo la vida humana.
Los vecinos de La Pasión C hicieron un llamado al Gobierno del Estado, para los responsables del Instituto de Vivienda y el responsable de obra.
“Pues que hagan conciencia en Gobierno, que vean el riesgo que está poniendo y que nos estamos poniendo todos aquí, que vean que hay familias que no tiene cómo defenderse, cómo solventar para salir y protegerse; que piensen ellos que en esa área son personas adultas, discapacitadas, que necesitan apoyo, como todo ser lo necesita, todos lo necesitamos, pero hay personas que más lo necesitan”, señaló Janet Soraya Melendres.

GOBIERNO DE VÍCTOR CASTRO, NEGLIGENTE
María Antonia Aguilar tiene discapacidad motriz, hace algunos años perdió la pierna derecha, y así, contra la tempestad, está a cargo de su hermano, que padece de ceguera y sordera, además de que le amputaron ambas piernas.
Teme que con la instalación de estas casas, su vivienda y la de su hermano, que son vecinos, sufran inundaciones o que el arroyo los arrastre, y sólo se tienen el uno al otro para enfrentar la adversidad y negligencia que impuso el Gobierno.
“Pues la preocupación que me da es que me agarre un temporal y cómo le voy a hacer tanto mi hermano como yo, los dos con discapacidad, cómo le voy a hacer, si las autoridades vienen hasta que ya pasan las desgracias”, sostuvo María Antonia.
Ahora, los colonos tienen miedo del nuevo riesgo al que están expuestos por la negligencia de los servidores públicos, que decidieron rellenar el cauce de un arroyo para vender casas, poniendo en riesgo a decenas de familias; no sólo los que habitarán las casas en el cauce, sino a los alrededores donde se desviará el agua que baje de la sierra.
“Allá por aquel lado donde van a hacer las otras (casas), por aquel lado, ahí corrió un arroyo, pues, un arroyito, pero ahorita ya emparejaron todo, entonces no sabemos por dónde nos vaya sorprender el agua. Entonces tenemos que estar listos para estos nuevos huracanes o lluvias o chubascos que lleguen, tenemos que estar listos porque eso sí, pues deben de tomar en cuenta que le rellenaron al arroyo y por dónde nos va a dar la sorpresa el agua”, compartió, preocupada, María Osuna.
Las casas que entregó el INVI tuvieron un costo de más de 681 mil pesos cada una, los contratos se dividieron entre varios proveedores, a quienes se les designaron de dos, cuatro y seis viviendas.
Para “evitar el riesgo”, la Junta Estatal de Caminos realizó unas planchas de tierra colorada, aproximadamente a un metro de altura del fondo del “cauce” y que sobrepasa el nivel de la calle de terracería, lo cual sigue siendo un riesgo inminente y que no se puede ocultar a la vista.
“El gobierno tiene que ver la realidad en la que estamos viviendo, que no aparenten algo que no es, que no quieran tapar el sol con un dedo, cuando en realidad, sabiendo los riesgos que tienen todas las colonias, aunque todo tipo de colonia tienen riesgo, ésta sí tiene un poquito más de riesgo por los arroyos que bajan, y lo que hacen es tapar, tapar, tapar. Como dice, después del niño ahogado, quieren solucionar las cosas cuando ya pasaron las cosas”, recalcó Janet Soraya.
Las vecinas consultadas hablaron desde la realidad, no desde un escritorio, y dijeron que el agua corre normalmente por la calle, pero ahora con el tapón de casas en el cauce natural, esperan que haya mayor riesgo de inundación para todos.
“Aquí corría normal para abajo; para allá (señala), no pasa nada. No se nos ha metido porque corre libre, pero no sé ahora qué tanto nos vaya a afectar; le pusieron un tapón, le hubieran puesto alcantarillas, tubos grandes que fueran a salir allá al otro lado”, María Osuna.






