Aunque el comandante Rafael Herrera Castro lleva apenas un año en Baja California, vive en un hotel de Mexicali y comanda al grupo de los Proteos en Tecate, para la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana, ya conoce harto bien los bares y antros del Pueblo Mágico, en los que ya es considerado un regular, dado que los visita todas las noches. Seguramente, después de “extenuantes” jornadas de trabajo combatiendo a los adversarios del Cártel Jalisco Nueva Generación, el comandante termina sediento, y es entonces que, en compañía de varias jóvenes elementos del grupo Proteo, y alguno que otro varón, se dedica a libar toda suerte de bebidas embriagantes hasta altas horas de la noche. La cuestión, dicen algunos elementos de la FESC, es que hay varias jovencitas que ya han solicitado su cambio de adscripción -y de mando- porque no quieren tener que estar acompañando al comandante Rafael Herrera Castro a “chupar” en sus juergas diarias nocturnas por Tecate, particularmente en el Red Lion. La cuestión es, que, para variar, al comandante Herrera lo trajo de algún otro estado el secretario de Seguridad de Baja California, Laureano Carrillo, a saber, con altas credenciales para combatir el crimen y encabezar al grupo de nuevos elementos… sólo que, bueno, el precio es, como dicen, “chupar” (beber alcohol) con él, y sólo pegarles a algunos cárteles, como al de Sinaloa, lo cual ya parece la norma en la FESC infiltrada de Baja California.
De chupe
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