23.6 C
Tijuana
lunes, febrero 9, 2026
Publicidad

“El arte es el corazón de la humanidad”: Rafael Argullol

“El cuerpo de la humanidad es muy complejo, la anatomía es muy compleja, pero el arte es el corazón en el sentido de que es donde laten las preguntas fundamentales que probablemente nos vamos repitiendo época tras época”, refirió a ZETA el intelectual español

 

 

Publicidad

Anuncio

Leer o escuchar a Rafael Argullol no sólo es placentero e inquietante, sino que es como acudir a una cátedra sobre literatura y arte en general. Poeta, novelista, ensayista, conferencista y profesor de arte y estética, el intelectual español ha sido homenajeado en el libro “Rafael Argullol: caminar, pensar, escribir” (Acantilado, 2025).

Bajo la coordinación de Oriol Alonso Cano y edición de Victoria Cirlot, Tamara Djermanovic y Estela Ocampo, en el libro homenaje escriben autores como Juan Malpartida, Isabel Soler, Patricia Almarcegui Elduayen, Sílvia Ardévol, Carlos M. Moreno, Rosa Sala Rose, Yolanda Gamboa Tusquets, José María Valverde, María Isabel Fernández García, Ivonne Lucilla Simonetta Grimaldi, Fabia Guillén, Laura Cornejo Brugués, Eugenio Trías, Germana Volpe, Zorica Bečanović Nikolić, Tamara Djermanovic, Anna Caballé, Frederic Amat, Basilio Baltasar, Lluís Bassets, Lluís Boada, Benet Casablancas, Fèlix Fanés, Carlos García Gual, Camilo Hoyos Gómez, Josep Lluís Mateo, Maite Méndez Baiges, Tatiana Pigariova, Òscar Pujol, Artur Ramon, Pepe Ribas, Fèlix Riera, Carla Ros y Eligio Díaz Garaygordóbil.

Publicidad

Anuncio

“Cuando salió el libro me quedé un poco sorprendido porque algo sabía, pero no sabía muy bien en qué consistía lo que estaban haciendo. Finalmente vi el libro. Afortunadamente no es un libro tópico de esos que se hacen en las universidades, sino es un libro crítico sobre la obra y me pareció que había salido estupendamente bien; el libro está muy bien. Ahora, personalmente, no deja de ser como una paradoja verse como tema de un libro. O sea, yo estaba acostumbrado a escribir los libros, no a ser el tema de un libro, y esto te deja un poco extrañado, pero contento, feliz”, reconoció en entrevista para ZETA Rafael Argullol.

— ¿En qué momento considera que llega este homenaje a su reconocida e impresionante trayectoria?

Publicidad

“Llega en un buen momento; es decir, ya tengo una edad, tengo una perspectiva de la vida y de la experiencia mucho mayor que cuando empecé a escribir, y en ese sentido he descubierto que el paso de los años, aparte de ser fastidioso, pues por las incomodidades del cuerpo, te pueden ofrecer una nueva sensación de libertad y de falta de perjuicios y de una mayor libertad personal. Entonces, el libro aparece en un momento en que mi vida creativa es muy activa”.

Cortesía

“Estoy de hecho escribiendo otro libro en el cual se refleja esa perspectiva del tiempo. Es decir, cuando tú tienes 70 años no puedes hacer el mismo tipo de libro que a los 30, no sólo por razones obvias de lenguaje, sino porque la experiencia es la materia prima de la literatura. Hay escritores que tienen muy separada la literatura en la vida, pero en mi caso siempre he procurado que una alimentara a la otra. Entonces, esto es lo que sigue sucediendo, pero como si estuvieras con un periscopio que va cambiando de ángulo”.

 

“ES DEL TODO NECESARIO MANTENER ESTE ESPÍRITU CRÍTICO SIN ETIQUETAS DE DERECHA E IZQUIERDA”

Rafael Argullol (Barcelona, 1949) es autor de más de 35 libros, tanto de poesía como de narrativa y ensayo, entre ellos, por ejemplo, “La razón del mal” (Premio Nadal 1993), “Una educación sensorial” (Premio de Ensayo Casa de América 2022), “Visión desde el fondo del mar” (premios Cálamo y Ciutat de Barcelona 2010); por cierto, afortunadamente, la editorial Acantilado ha emprendido la publicación de toda su obra.

— ¿Cómo era para Usted escribir y publicar en la década los 60, 70, cuando empezaba su trayectoria, sobre todo en la etapa todavía franquista?

“Bueno, yo era muy joven, entonces los últimos años del franquismo yo lo que hacía es ir contra el franquismo, lo cual me llevó dos veces a la cárcel; yo escribía desde muy pequeño, pero no publicaba todavía porque era muy joven. Hacía mis manuscritos y, bueno, esta literatura muy secreta y muy clandestina. Con la muerte de Franco (1975) yo estaba viviendo en Roma y empecé a escribir con más seriedad, y se vivía el momento del cambio después de Franco; en España se vivió con mucha euforia y hubo una buena etapa en los años 80 y 90, una etapa en que tuvimos muchas conexiones internacionales, tanto en Europa como fuera. Yo, por ejemplo, empecé a venir muchas veces a América Latina, a México de una manera particular y, bueno, pues esa sensación de que iba cambiando nuestra época en la medida en que también iba cambiando nuestra dedicación a la literatura. Con el cambio de siglo, ha habido toda esta serie de peculiaridades que ahora nos atormentan o nos angustian: las nuevas tecnologías, la amenaza de un nuevo totalitarismo y todo se ha vuelto un poco más áspero y más hosco. Es más necesario que nunca que el escritor sea un ser libre, que no esté vendido o comprometido con ninguno de los dogmatismos. Eso es muy importante, creo yo”.

— Independientemente si el escritor es de izquierda o de derecha…

“Para mí la izquierda y la derecha actualmente tiene un sentido de construir tu propia libertad o no. Si tú estás construyendo tu propia libertad, serás quizá con el tiempo un hombre libre. Si tú dejas que los otros digan que están construyendo tu libertad, serás un esclavo. Entonces, estamos en una encrucijada muy seria en la que la vuelta a una especie de esclavitud moral y mental sería posible. Por tanto, es del todo necesario mantener este espíritu crítico sin etiquetas de derecha e izquierda”.

 

“MI CEREBRO NO ESTABA COMPARTIMENTADO EN GÉNEROS”

Uno de las ideas que ha argumentado Rafael Argullol durante su extensa trayectoria es sobre lo que denomina “escritura transversal”, que tiene que ver con el cruce de géneros en una misma obra.

— ¿Podría hablarnos de su concepto de escritura transversal en torno a su postura sobre los géneros literarios?

“En un momento determinado yo me di cuenta que al escribir mi cerebro no estaba compartimentado en géneros. Entonces cada vez tuve más la tentación de transgredir los géneros, de traspasarlos, y eso es en parte la explicación de esta expresión que me inventé hace años de la escritura transversal, pero también el hecho de que yo soy un escritor en el que el mundo de las imágenes y el mundo de las ideas confluye mucho. Es decir, no me gusta la literatura sin ideas y no me gusta la filosofía sin estilo. Entonces, es muy importante para mí que sensación y pensamiento vayan juntas”.

“Esto es lo que he buscado en mi literatura a medida que han ido pasando los años. Es decir, no quedarme encerrado en géneros, si hacía falta pasar de un género al otro en un mismo libro y al mismo tiempo que se pudiera leer como algo poético, narrativo, etcétera, pero que también se pudiera leer como una reflexión de pensamiento”.

 

“SOMOS UNA POLIFONÍA DE YOES”

Uno de los temas en poesía es el yo poético, pero para Rafael Argullol este concepto no existe salvo como una “polifonía de voces”.

— Usted ha dicho en diversas ocasiones que “el yo poético no existe”. ¿Podría argumentar este planteamiento?

“Sí, es fácil porque, de hecho, cuando uno cree que está consigo mismo y que está por ejemplo con sus pensamientos más íntimos, con sus monólogos más descarnados, lo que está haciendo es un diálogo; no es un monólogo, sino un diálogo, porque en realidad está contrastando lo de aquel momento con el pasado, con el futuro, con la previsión, con lo que tendría que ser. Somos una polifonía de voces, no somos una voz. Entonces somos una polifonía de yoes, que a veces colaboran, pero a veces entran en conflicto dentro de uno mismo”, argumentó el intelectual catalán.

“Entonces, el yo poético no puede ser un yo como fosilizado, como encerrado, como prisionero, sino que tiene que ser un yo que incorpora en nosotros, un yo que incorpora lo otro y, por tanto, no puede ser algo encerrado en sí mismo, no puede ser algo solipsista y narcisista”, remarcó Argullol.

 

“HOMBRE, IGUAL A MIEDO MÁS ESPERANZA”

En “Breviario de la aurora” (Acantilado, 2006), entre otros argumentos, Argullol plantea la idea de que “el hombre es igual a miedo más esperanza”.

— ¿Por qué “el hombre es igual a miedo más esperanza”?

“Lo que planteo es casi una fórmula matemática; pongo: ‘Hombre, igual a miedo más esperanza’. Y creo que es así; que en la realidad, la gimnasia psicológica que hacemos en la vida es algo que tiene que ver con estos dos polos, el polo del miedo y el polo de la esperanza. Por eso yo en el libro ‘Visión desde el fondo del mar’, llego a proponer que las tragedias griegas se escenifiquen en las salas de espera de los hospitales, porque la sala de espera de un hospital es el lugar donde se concentra más esta fórmula, porque allá la gente está sentada o de pie esperando que se abra una puerta y esa puerta puede ser la confirmación del miedo o el inicio de la esperanza. Entonces, sí, somos eso y lo somos en todas las etapas de la vida”.

“Por ejemplo, cuando se acerca la muerte, tienes un miedo difuso y también tienes una esperanza difusa, los que son muy religiosos quizá la tengan más clara. Pero yo creo que tanto el temor a la muerte como la esperanza del gran viaje son difusos, se tensionan entre ellos y dependen de tu estado de ánimo, de tu situación, de si te has levantado con el pie derecho, con el pie izquierdo, dependen de esto”.

Foto: Enrique Mendoza Hernández

 

“EL ARTE ES EL CORAZÓN DE LA HUMANIDAD”

Ensayista y profesor de arte universal en diversas universidades tanto de Estados Unidos como de Europa, Rafael Argullol es uno de los intelectuales más respetados que ha reflexionado sobre arte en el último medio siglo. En torno al arte, el autor español reflexionó:

“A parte de que he sido profesor de estética y de arte en la universidad muchos años, yo creo que lo que llamamos arte es el núcleo fundamental de las preguntas que se hace el hombre desde que se constituyó el hombre. Entonces, si el hombre es el animal que descubre la muerte y, por tanto, también el tiempo, el arte desde el principio, desde las pinturas rupestres, es como una especie de protesta contra el tiempo y protesta contra la muerte; el arte es –por decirlo de una manera que se entienda– el corazón de la humanidad”.

Sentenció el respetado ensayista barcelonés que, por cierto, en diciembre último participó en FIL Guadalajara, a propósito del libro en su honor: “El cuerpo de la humanidad es muy complejo, la anatomía es muy compleja, pero el arte es el corazón en el sentido de que es donde laten las preguntas fundamentales que probablemente nos vamos repitiendo época tras época, pero en formas distintas dependiendo de la época”.

Previous article
- Publicidad -spot_img

Autor(a)

Enrique Mendoza
Enrique Mendoza
Enrique Mendoza Hernández estudió Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) Campus Tijuana. Premio Estatal de Literatura 2022-2023 en la categoría de Periodismo Cultural, otorgado por la Secretaría de Cultura de Baja California; Premio Nacional de Periodismo Cultural FILEY 2025, otorgado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a través de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, y Manos Libres Periodistas. Ha sido incluido en diversas antologías, entre otras, en “Relatos de frontera y otras costumbres. Crónica joven de Tijuana”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Centro Cultural Tijuana (CECUT) en 2013. Autor del libro “Poetas de frontera. Anécdotas y otros diálogos con poetas tijuanenses nacidos en las décadas de 1940 y 1950”, publicado por la Secretaría de Cultura de Baja California en 2024. Es periodista cultural en Semanario ZETA, en Tijuana
- Publicidad -

Puede interesarte

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

-Publicidad -

- Notas recientes -

Destacadas

-Publicidad -