El Chepe, impotente mole de acero, que recorre desde Los Mochis, Sinaloa, hasta Creel, Chihuahua. Belleza visual, nieve, barrancas, puentes durmientes sólidos, barreras fuertes en el piso, compactación de uso de suelo de años. La concesión data desde 1897, su construcción inició en 1902; pasó la Revolución Mexicana y ahí sigue. Da inicio operaciones en 1961, como tren de pasajeros. Joya vigente hasta hoy.
El 28 de diciembre se puso en desarrollo el millonario tren interoceánico de la dupla AMLO-Sheinbaum, causando la muerte de más de una docena de personas. Un tren caro, mal hecho, rápido, al vapor, inflado de presupuesto y con gente inexperta que participó ligados a la 4T.
Se descarriló el 28 de diciembre (no es broma, es verdad). Este hecho pone de manifiesto la voracidad gubernamental de Morena, de construir sin planes seguros y sin expertos en la materia. Esto dio como resultado la muerte de personas por ese tren interoceánico; de eso se trata la modernidad aplicada con este gobierno de la 4T.
El derroche billonario de dinero es evidente. Un cambio aparatoso, caro, mortal y dañino, que ya enlutó a familias que solo buscaban el resguardo de un paseo. Vi las fotos en la televisión: rieles y durmientes colocados, pero con poca o nula base; apenas una plancha de grúa de una pulgada para soportar el peso de ese “moderno” tren interoceánico. Recordemos que Oaxaca es tierra de temblores constantes; ese factor también debe considerarse en las pesquisas de esta tragedia. El accidente ya ocurrió.
Hay culpables, claro. La SCT ya no tiene fiscalía para decidir quién fue el culpable. Hoy la Marina o el Ejército la hacen de fiscales; dicen se salieron las dos máquinas; que iban a velocidad extrema; que la inexperiencia, etcétera.
Del Chepe al tren interoceánico: 65 años de experiencia echado a la mar sin navegación. Diferencias enormes. Aquí en Tijuana escucho el silbido o ruido del tren de carga de San Diego a Tijuana; cruza avenidas tijuanenses, se escucha preciso el silbar y anunciando su paso por los rieles de acero en esta Tijuana. Ese ruido se escucha desde 1970, cuando era niño, y aun lo sigo escuchando trayéndome recuerdos.
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Había una corrida de un paseo en tren que salía de una mini estación por el bulevar Bolívar que llegaba hasta Tecate. Nunca me trepé a un paseo, pero ha de haber sido bello ver el mundo rocoso de aquella parte de Tecate.
Hay de trenes a trenes. Yo me quedo con el Chepe y con mi ruido tijuanense del tren de carga que cruza parte de Tijuana con su aviso oportuno que pone de nervios al peatón y al conductor en muchos cruceros de mi Tijuana.
El tren interoceánico se descarriló. Lástima de inversión.
Esperemos las pesquisas y la indemnización a los deudos. Dinero hay en la 4T o con Morena para pagar; y, sobre todo, para revisar sus obras hechas al vapor.
En Tijuana lo vemos con pasos a desnivel, destrucción de casas y propiedades mal pagadas. Así trabaja la 4T. ¡Cuidado!
Atentamente,
Leopoldo Durán Ramírez
Tijuana, B.C.






