Pasó el 2 de octubre. Recuerdo de hace 56 años, en 1968, cuando muchas personas se agregaron a las protestas; recuerdo lo de Tlatelolco, y más del “grupo negro”, pero no se tiene en mente qué pasó y por qué el 2 de Octubre…
Hubo 94 heridos, tres graves, pérdidas millonarias de destrozos por esos encapuchados con mazos, petardos, piedras, palos, pintura en aerosol, saqueos en tiendas y a lugares ajenos. Queda sin culpa lo que pasó en 1968, aunque hubo policías quemados que protegían esos lugares públicos.
Ansiosos deben de estar los manipuladores que financian al “grupo negro” para que llegue el 2 de octubre o el día de la mujer; el día cuando hay protestas y más fechas que son nocivas para la vía pública y para propiedades de personales, daños a monumentos públicos, reto a la autoridad, al desmán, a que haya sangre. Pero sangre provocada por la autoridad hacia los manifestantes o quejantes.
Quieren represión los del “grupo negro”, para, si son tocados o heridos, hacer un holocausto post 2 de octubre para tener eso como causa (o fallo) a su favor y seguirle en fechas venideras a cualquier manifestación, para infiltrarse el “grupo negro” con encapuchados y provocar atrocidades y hacerse las víctimas colaterales modernas gracias al recordatorio, marcha, incitación a la violencia como bandera de lo de 1968, su escudo y tarjeta de presentación.
Pero muchos no saben escribir. Los rijoso desconocen causas, motivos, fechas, el por qué fue lo del 2 de octubre. Van como burritos al matadero a ser banderillados por las autoridades, granaderos, vallas. Pero esta vez “son del grupo negro”: porros, personas pagadas que van a hacer desmadre con una bandera única, con baño de sangre, para que los apoyen, quizá partidos políticos o alguien adinerado, haciendo un manifiesto en redes sociales para una fecha célebre de México que agite a los del “grupo negro”, y hacer tropelías.
No importa qué se celebra, quién fue; el común denominador: ir hacer desmadre, con capa y espada desvainada. De los remanentes del recuerdo del 2 de octubre, no se olvida. Claro que no se olvida, pero no debe ser manifestada con daños a otros rubros ajenos a lo que es la marcha, para conmemorar otro año del recuerdo cruel de 1968, donde todos sabemos que pasó…
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La Ciudad de México (antes Distrito Federal) ha sido escenario y centro de lucha para eventos post recordatorios, que tales manifestaciones dan rápido la vuelta al mundo. Acontecimientos como lo que pasó este 2 de octubre, que violentaron y violentan los derechos de civiles ajenos a esta remembranza. No debe repetirse. Todos los manifestantes están en su derecho de ello, mas no hacer daño; ni entre los que andan allí, cometer delitos, que sale costoso.
Este 2 de octubre, que fue recordado, debía ser un honor, una guardia en la Plaza de las Tres Culturas; recordar a los que allí fallecieron, darles su lugar. Y deben estar en primer término al manifestarse en contra de ese gobierno que existió en 1968 (de Gustavo Díaz Ordaz), por ser oprimidos, asesinados en plenos derechos de sus demandas estudiantiles de esa época. Penoso, vergüenza plena, connacionales portados como delincuentes. Ellos no representan a los de 1968.
Hoy ya se degeneró esa manera. Pero debemos reconocer a los del 68 sin sobresalto.
Atentamente,
Leopoldo Duran Ramírez.
Tijuana B.C.





