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s√°bado, octubre 28, 2023
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Tijuana: la buena, la mala y la fea

A partir de enero del 2024, los autos particulares no podrán circular en el centro de la ciudad, con una visión de futuro; las autoridades municipales ya han experimentado en diversas áreas de la ciudad con ocasionales días sin auto. Han impuesto una serie de medidas para ir inhibiendo poco a poco la circulación de coches, como aumentar los precios de estacionamientos, prohibir la circulación de autos con motores diésel. Igualmente se discute el derecho que tienen los automovilistas de ocupar los espacios de calle para estacionarse en lugar de destinar esos carriles para bicicletas, motonetas e híbridos de bicis motorizadas.

La iniciativa coloca a las autoridades de la ciudad como un modelo mundial de desarrollo sostenible en la que se pone al ser humano y al medio ambiente en el centro de la planeaci√≥n urbana, lo que viene siendo un paradigma de la movilidad con la reducci√≥n del uso del autom√≥vil privado a favor de medios de transporte m√°s sustentable, como el transporte p√ļblico, metro, tren ligero, la bicicleta y el caminar. Los taxis ser√≠an los √ļnicos autom√≥viles que circular√≠an constantemente, pero sin estacionarse; de esta manera, las calles tendr√≠an m√°s espacio. Esto no es un sue√Īo, es una realidad… en Par√≠s, que ser√° sede de las pr√≥ximas Olimpiadas.


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La pesadilla comienza al despertar y ver en lo que est√° convertida nuestra querida Tijuana y lo que tendr√≠amos que recorrer para cambiarla. Pero M√©xico no es Francia y Tijuana no es Par√≠s. Son otras las circunstancias hist√≥ricas, econ√≥micas, pol√≠ticas, sociales y culturales, que determinaron lo que somos; por lo mismo, la planeaci√≥n urbana se enfrenta con  problemas muy distintos a los de una ciudad como Par√≠s, que es capital de una econom√≠a desarrollada y rica. Por lo contrario, Tijuana ciudad de provincia a tres mil kil√≥metros de distancia de la Capital mexicana, fronteriza, que es ‚Äúsantuario y trampol√≠n‚ÄĚ de miles de migrantes de todo el mundo que llegan ‚Äús√≥lo de paso‚ÄĚ, y al no lograr su objetivo de cruzar, se establecen definitivamente.

Tijuana tiene uno de los √ćndices de Crecimiento Urbano (ICU) m√°s altos del pa√≠s y del mundo, pero no tiene el espacio ni los recursos para asimilar y atender adecuadamente este crecimiento poblacional. Es Tijuana ‚Äúla buena‚ÄĚ, siempre solidaria con los migrantes, pero es una regi√≥n f√≠sicamente inadecuada para un desarrollo urbano acelerado; no tiene espacio urbano ni recursos hidr√°ulicos suficientes. Con una orograf√≠a de ca√Īadas, ca√Īones, laderas, arroyos, es muy dif√≠cil dotar la de servicios. Al norte es frontera, al oeste tiene el mar, al este la ciudad de Tecate y al sur el municipio de Rosarito; ahora la ciudad crece verticalmente. Los asentamientos humanos crecen demasiado para poder dar a toda la gente empleo, como el drenaje, pavimentaci√≥n, escuelas, hospitales, etc.

Es as√≠ que nacen la ‚ÄúTijuana mala y la fea‚ÄĚ. El desempleo llama a la delincuencia, a la drogadicci√≥n, a la violencia; la falta de servicios conduce a la insalubridad, a las enfermedades y a la fealdad de la ciudad, faltan √°reas verdes (esto impide la purificaci√≥n del aire). Par√≠s tiene al Rio Sena, entre otros afluentes que le dan vida y fluidez a la ciudad; tiene vialidades amplias y √°reas verdes suficientes que embellecen a la ciudad, pero no tiene a los 50 millones de autos que anualmente cruzan la frontera, creando un caos vial, ni congestionamientos, y no tiene un r√≠o de aguas negras al aire libre que contamina de malos olores e insectos. Por decir lo menos.


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La pesadilla es real: Tijuana necesita una planeación urbana mayor, con recursos estatales y federales suficientes para poner los cimientos de su rehabilitación. Necesita un sistema de transporte colectivo masivo, económico y popular: tren ligero o metro, transporte eléctrico y magnas obras periféricas, con conexión radial al centro de la ciudad. Basta de presupuestos, proyectos y obras mediocres, menores, cosméticas, malas e insuficientes, que sólo sirven al sistema político electoral.

La Tijuana buena, la mala y la fea conviven en un mismo espacio. La buena siempre solidaria fraterna y hospitalaria en exceso, dando m√°s de lo que humanamente se puede dar; la Tijuana mala, drogadicci√≥n, prostituci√≥n, tr√°fico de personas, de armas, la violenta,¬† parece estar superando a las otras dos; y la fea… puede cambiar, porque tiene un coraz√≥n inmenso y bello. Solamente necesita deshacerse de la mediocridad, de la miop√≠a de las autoridades que deben implementar un megaproyecto estrat√©gico y a largo plazo, pero realmente contundente; requiere -es verdad- grandes inversiones estatales y federales, y por qu√© no, internacionales, ya que una ciudad bella y sana tambi√©n es buena para los vecinos del norte. (Con apoyo de Fidel Fuentes L√≥pez, Soci√≥logo, FCPyS, UNAM)

C. Héctor Ramón González Cuéllar es académico del Instituto Tecnológico de Tijuana.

Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

Autor(a)

Héctor Ramón González Cuéllar
Héctor Ramón González Cuéllar
Héctor Ortiz Ramírez Héctor Ortiz Ramírez Hector O 37 cygnus9304@hotmail.com
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