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miércoles, septiembre 27, 2023
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La novela electoral

Una pelea personal y conductas soberbias entre representantes del Consejo General del IEE y el magistrado electoral Jaime Vargas Flores, han creado una verdadera novela electoral, de alianzas y venganza

El ámbito electoral es un pueblo chico, un infierno grande. Todos se conocen, todos se enteran y todos hablan, pero sus peleas y abusos no parecen llamar la atención de la sociedad. Sin embargo, esto no quiere decir que no ocurran.


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El lunes 29 de mayo, funcionarios y ex funcionarios del Instituto Estatal Electoral (IEE) se sentaron en el banquillo de los acusados para responder por una acusación presentada por el partido Movimiento Ciudadano -representado por Miguel de Loera- en la que se exhibe que -presuntamente- el Consejo General del IEE llevó a cabo una modificación a los documentos de la planilla del Partido Encuentro Solidario (PES), donde -supuestamente- cambiaron los nombres en la lista de regidores de manera dolosa.

Seg√ļn la informaci√≥n p√ļblica en dict√°menes emitidos por el Consejo General del IEE en 2021, disponibles en internet, en aquel entonces el organismo estaba compuesto por el secretario ejecutivo del IEE, Ra√ļl Guzm√°n; y los consejeros Olga Viridiana Maciel, Graciela Amezola Canseco, Gabriela Soberanes Egu√≠a, Jorge Alberto Aranda Miranda, Luis Alberto Hern√°ndez Morales -presidente del Consejo-, Abel Mu√Īoz Pedraza y Daniel Garc√≠a Garc√≠a.

El acto es sumamente relevante, pero no puede leerse sin comprender el trasfondo político y de poder protagonizado por los consejeros del IEE y el propio magistrado del Tribunal de Justicia Electoral de Baja California, Jaime Vargas Flores, entre otros representantes de partidos.


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Y es que desde hace m√°s de un a√Īo se ha desarrollado una pugna de poder dentro de los pasillos de ambos organismos pol√≠ticos que en teor√≠a deber√≠an velar por la democracia. En vez de ello, ambos han utilizado el poder de sus estructuras para meterse el pie.

Todo inició con jaloneos de poder entre ambos representantes, quienes han buscado colocar posiciones cercanas dentro de los organismos electorales. Si bien la relación no era tersa, podían llegar a acuerdos.

Sin embargo, conforme fue acercándose el proceso de selección para ocupar cargos dentro del tribunal electoral local, las tensiones entre ambos grupos comenzaron a relucir.

Vargas Flores fue inteligente y busc√≥ una alianza con representantes de algunos partidos pol√≠ticos, al enterarse que hab√≠a una gran tensi√≥n entre ellos, debido a que los consejeros se han cansado de ‚Äúningunearlos‚ÄĚ en temas relevantes e incluso intentar reducir los tiempos de debate p√ļblico dentro del Consejo por parte de los representantes partidistas, sin mencionar el poco tacto pol√≠tico del presidente para vincularlos en los temas relevantes, hasta en cuestiones tan min√ļsculas como quitarles espacio de estacionamiento.

Cada quien por su lado -Vargas y los representantes de partidos- tenía interés en presionar al IEE, por lo que ha sido sumamente conveniente su alianza no escrita.

Así, la mala política de los consejeros electorales arriba mencionados les puso en contra al magistrado Vargas y a varios partidos políticos; fue en ese momento que Movimiento Ciudadano presentó la denuncia en contra del organismo electoral para alterar documentos.

Como respuesta, el Consejo Electoral orden√≥ la remoci√≥n de la directora de la Unidad de Archivo del IEE, Alondra Ivette Agraz Nungaray, por considerarla una persona cercana a Vargas Flores, bajo un limitado argumento de ‚Äúp√©rdida de confianza‚ÄĚ que no fue debidamente justificado por el organismo electoral.

Agraz Nungaray impugnó su remoción, a lo que el presidente del Consejo General del IEE respondió intentando convencer al Partido de la Revolución Democrática para que presentara una impugnación en caso de darse un recurso favorable para Agraz Nungaray.

El PRD accedió en un primer momento, pero al ver el escenario, reculó para no apoyar a los consejeros.

En estos momentos, el magistrado, representantes de partidos y consejeros traen una tremenda novela que a nadie debería importarle, pero el gran riesgo es ver cómo utilizan el poder de las instituciones para meterse zancadillas, lo cual es lamentable y pone en duda la honorabilidad de ambos.

En fin‚Ķ as√≠ de peque√Īos son nuestros √°rbitros y jueces supremos electorales.


Autor(a)

Eduardo Villa
Periodista desde 2011 y corresponsal en Mexicali del Semanario Zeta. Participante del Border Hub del International Center for Journalists y coautor del libro ‚ÄúPeriodismo de Investigaci√≥n en el √°mbito local: transparencia, Acceso a la Informaci√≥n y Libertad de Expresi√≥n‚ÄĚ
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