Elena Poniatowska y “una generación muy excepcional”

Foto: Ramón T. Blanco Villalón
Cultura lunes, 23 mayo, 2022 12:15 PM

La autora mexicana celebra 90 años con la publicación de “El amante polaco”, editado por el sello Seix Barral en México en 2021, y a lanzarse este año en España. “Siempre estoy escribiendo, es mi manera de estar sobre la tierra”, expresó a ZETA

Escuchar o leer a Elena Poniatowska es acercarse a una generación brillante de escritores mexicanos, nacidos en las primeras tres décadas del Siglo XX, que alcanzaron los máximos honores de la literatura hispanoamericana y mundial, como Octavio Paz, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Rosario Castellanos, Eduardo Lizalde, Margo Glantz, Sergio Pitol, Fernando del Paso, Carlos Monsiváis y José Emilio Pacheco, entre otros. De esa irrepetible generación de escritores también forma parte, por supuesto, la autora de “La noche de Tlatelolco” (Era, 1971).

El jueves 19 de mayo de 2022, Elena Poniatowska cumplió 90 años. Tres días antes de su onomástico y previo a su homenaje nacional, la ganadora del Premio Cervantes 2013 aceptó generosa -como siempre- platicar en entrevista para ZETA, vía telefónica.

“Es una sorpresa y es un gusto enorme cumplir 90 años, porque a mí, por ejemplo, me dejó muy espantada que personas más jóvenes que yo, como Carlos Monsiváis o José Emilio Pacheco, murieran antes que yo”, se le escuchó a Poniatowska, al otro lado de la línea, evocar a sus entrañables amigos.

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UN LIBRO, PARA FESTEJAR

Descendiente de la dinastía eslava del rey Stanislaw Poniatowski que gobernó Polonia de 1764 a 1795, Elena Poniatowska nació en París, Francia el 19 de mayo de 1932. Es hija de la mexicana Paula Amor de Ferreira Iturbe y del francés de origen polaco Jean Evremont Poniatowski Sperry.

A la edad de 9 años, en 1942, Elena, su hermana Sofía y su madre viajaron desde Bilbao a México, mientras su padre participaba en la Segunda Guerra Mundial al lado de los franceses; más tarde las alcanzaría.

Tras una extensa y reconocida trayectoria que alcanzó los máximos honores de nuestra lengua al ganar el Premio Cervantes en 2013, Elena Poniatowska decidió escribir un libro sobre el rey Stanislaw Poniatowski, publicado en dos partes: en 2019, “El amante polaco. Libro 1”, y en noviembre de 2021, “El amante polaco. Libro 2”; ambos editados por el sello Seix Barral de Grupo Editorial Planeta.

En entrevista para ZETA, la autora confesó las razones que la animaron a escribir “El amante polaco”:

“Ya tengo 90 años y pensé que quería yo misma investigar de dónde provenía mi familia, cómo era mi familia y, sobre todo, tenía yo algunas preguntas sobre el rey Poniatowski, por eso quise escribir sobre él, más de 200 años antes. Se publicó antes de la pandemia un tomo y luego se publicó el segundo. Lo terminé antes de la pandemia, iba a ser un libro muy grueso y la editorial prefirió publicarlo en dos partes. Ahora sale en España en un solo tomo”, refirió para empezar.

En algunas partes de “El amante polaco” Usted hace referencia a que al rey Poniatowski “escribe en su diario”. Es decir, ¿tuvo Usted acceso a los diarios del rey para recrear este libro?

“Sí. El rey Poniatowski escribía en francés. También Catalina la Grande, la emperatriz de Rusia, escribía en francés, todos los que iban a ser mandatarios de su país estaban obligados a ser muy eruditos, todos hablaban en francés, inglés; en fin, estaban muy preparados”.

 ¿En qué consistió la investigación para escribir “El amante polaco”?

“Consistió en leer varios libros en francés e inglés, sobre el rey Poniatowski, y también en papeles de la familia, porque es el mismo apellido”.

— En “Dos veces única” (2015), Usted aborda la maldad de una madre como eje de la obra. En “El amante polaco” el tema principal es evidentemente la bondad del rey Poniatowski…

“Sí, es la bondad de un rey y la bondad también de su madre, porque tuvo una madre que lo puso a estudiar, que lo quiso, que le dio la mejor educación”.

En “El amante polaco” Usted alude a Shakespeare: “Para Glayre, el ambiente en la corte es tan venenoso que supera cualquier escena de Shakespeare en la peor de las tragedias. La intriga, los celos, la codicia, la ignorancia, los espías”. ¿Podría hablarnos de este interés en la tragedia o en la desgracia como temas universales en “El amante polaco”?

“En ‘El amante polaco’ y en todas las cortes había lo que retrató tan maravillosamente Shakespeare en sus obras de teatro, pues había todo eso: la intriga, el odio, la ambición, por eso mencioné a Shakespeare. Poniatowski es un personaje de la historia, no se le puede inventar una vida que no tuvo. Él fue amante de  Catalina la Grande, y luego fue rey de Polonia”.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón

 

“UNA GENERACIÓN MUY EXCEPCIONAL”

Además de transportarse al Siglo XVIII con las cortes inglesas, francesas, rusas, austriacas y prusianas, leer “El amante polaco” es también encontrarse de repente con los protagonistas de la vida cultural de México de la segunda mitad del Siglo XX.

De 57 capítulos, en “El amante polaco” Elena Poniatowska narra la historia de Stanislaw Poniatowski en el Siglo XVIII, y para redondear cada capítulo, recrea su propia historia en la segunda mitad del Siglo XX, en primera persona y en presente.

“Yo hablo directamente de mí para explicar por qué estoy escribiendo sobre un personaje del Siglo XVIII”, explica a este Semanario la autora.

Se le plantea a Elena Poniatowska que, por supuesto, ella es parte de esa prestigiosa generación de escritores que incluye a Juan Rulfo (Premio Príncipe de Asturias de España 1983), Octavio Paz (Premio Nobel de Literatura 1990), Carlos Fuentes (Premio Cervantes 1987), Sergio Pitol (Premio Cervantes 2005), José Emilio Pacheco (Premio Cervantes 2009) y Fernando del Paso (Premio Cervantes 2015), por citar algunos, para inmediatamente preguntarle:

¿Cómo podría Usted describir esta generación gloriosa de la literatura mexicana de la segunda mitad del Siglo XX, de la cual Usted forma parte?

“Es una generación muy excepcional. Yo aprendí muchísimo de José Emilio Pacheco, de  México en la Cultura (suplemento cultural que dirigía Fernando Benítez en el periódico Novedades). Entonces, aprendí mucho de ellos, fueron mis maestros, y les debo muchísimo.

“Fue una época de privilegio en que existieron los suplementos culturales como el de México en la Cultura de Fernando Benítez, que ayudó a muchísimos jóvenes escritores, creadores, pintores, escultores, y de veras hubo un momento privilegiado en la cultura mexicana; pero mucho más privilegiada fue la época de los grandes muralistas, de Diego Rivera, de José Clemente Orozco y de David Alfaro Siqueiros. Entonces, era como la continuidad del muralismo mexicano que causó impacto en el mundo entero”.

¿Es posible superar esa generación de autores?

“Bueno, siempre hay otros que surgen, más jóvenes, y seguramente va a surgir otra generación también muy creativa que produzca grandes libros, grandes cuadros, grandes obras de pintura y de dibujo”.

 ¿A quién extraña Usted más de todos ellos?

“Extraño, obviamente, muchísimo a Carlos Monsiváis, pero a quien más extraño es a Guillermo Haro, que fue astrofísico, director del Observatorio Astronómico Nacional Tonanzintla y luego de San Pedro Mártir en Baja California; a él lo extraño más que a todos, porque fue mi esposo y el padre de mis tres hijos”.

A propósito de Baja California, Poniatowska también trajo a la memoria su paso por esta entidad fronteriza.

 

“AMÉ MUCHO A TIJUANA”

La travesía de Elena Poniatowska por Baja California también está registrada en “El amante polaco”, misma que empezó cuando su esposo Guillermo Haro propuso, en 1967, el establecimiento de un observatorio en la entidad, el cual fue instalado en 1971 por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, de acuerdo con la historia de los observatorios del Instituto de Astronomía.

Además, documenta su viaje a Baja California para investigar y escribir el libro “Las mil y una… (la herida de Paulina)” (Plaza & Janés, 2000).

En “El amante polaco” Usted le menciona a Carlos Monsiváis: “Nunca me he sentido tan mexicana como en Tijuana”. ¿Qué imagen o recuerdos tiene Usted de Tijuana?

“Bueno, yo amé mucho a Tijuana, ahí tuve a muchos amigos; además, yo sentía que ningún grupo de estudiantes eran tan mexicanos como los grupos que yo visité que estaban en la frontera, porque todo lo querían saber de la Capital, del centro de México y estaban muy orgullosos, a pesar de estar tan cerca de Estados Unidos; ellos no querían irse a Estados Unidos y querían construir un gran México desde su lugar de origen. A Tijuana la quise mucho, ahí viví, la visité, fui a la Universidad en varias ocasiones, por lo menos fui diez veces”.

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SOBRE PERIODISMO

En “El amante polaco”, Poniatowska también narra su incursión en el periodismo, primero en Excélsior desde 1953 y después en Novedades, oficio desde donde fue testigo de la boyante vida cultural de México en la segunda mitad del Siglo XX.

“Tuve la posibilidad extraordinaria de conocer a mi país, de conocer a su gente, de poder acercarme. Si yo no fuera periodista, jamás hubiera podido entrevistar a Octavio Paz, Alfonso Reyes, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, en fin, a los grandes de esa época, a los grandes de los 50”, rememoró con nostalgia de aquellos históricos diálogos con las grandes figuras de la cultura en México, mismos que comulgan en su célebre libro “Palabras cruzadas” (Era, 1961).

A propósito de periodismo, se le recordó que, de acuerdo con Artículo 19 -organismo internacional defensor de la libertad de expresión-, en el sexenio de Vicente Fox (2000-2006) fueron asesinados 27 periodistas; 48 en el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012); 47 en el mandato de Enrique Peña Nieto (2012-2018) y 36 periodistas asesinados en México en tres años y cinco meses de gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

¿Qué es lo que más le preocupa respecto al asesinato de periodistas en México?

“Ha sido tremenda esta presencia de asesinatos, de verdaderos asesinos de periodistas, sobre todo en el norte, en provincia, donde todo mundo se conoce. Es muy fácil seguirle la pista a un periodista, saber dónde está y en qué esquina matarlo, y eso es algo que tenemos que protestar todos los periodistas”.

—  ¿Cómo describe Usted esta época actual? En las últimas dos décadas, del año 2000 para acá, por ejemplo, continúan los desaparecidos, mujeres asesinadas, homicidios dolosos, periodistas asesinados como recientemente Luis Enrique Ramírez en Culiacán…

“Es muy dolorosa; muy terrible que desaparezcan a los jóvenes y que los maten. Por ejemplo, el asesinato de Luis Enrique Ramírez, un hombre tan inteligente, tan leído, tan culto, ni por equivocación merecía el final que le tocó a Luis Enrique Ramírez. Yo creo que a todos nosotros, quienes lo conocimos, sus compañeros, nos dolió muchísimo”.

 

“SIEMPRE ESTOY ESCRIBIENDO”

Hacia el desenlace del diálogo con este Semanario, se le cuestionó qué le ha dado el periodismo a Elena Poniatowska, desde donde ha forjado una extensa y reconocida trayectoria allende las fronteras:

“El periodismo es una práctica muy noble, una práctica diaria, una práctica que tiene que ser exacta, no puede uno equivocarse en las fechas, en nada; te da también lo que se llama un oficio. El periodismo es un oficio muy grato, algo que te enseña mucho, es una escuela, y de esa escuela sales enriquecido”.

¿Cómo se siente Usted de celebrar 90 años, ser homenajeada, reconocida y apapachada?

“Muy agradecida, muy feliz. Sí es una tristeza que no pueda compartir esta alegría con Luis Enrique Ramírez y con tantos periodistas, hombres y mujeres como Miroslava Breach, tantos que han sido desaparecidos, asesinados y maltratados”.

“Me he acostumbrado tanto a escribir sobre otros que ahora soy una página en blanco”, dice Usted en alguna parte de “El amante polaco”. A propósito de su entrega al periodismo, ¿qué le falta por escribir a Elena Poniatowska?

“Siempre trabajo algún artículo dominguero en un periódico de la Capital, y obviamente siempre estoy escribiendo, es mi manera de estar sobre la tierra y, quizá, mi manera, la única, de comunicarme con los demás”.

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