Narcoguerra en Sonora, en la mira de EU

Rafael Caro Quintero / Ismael "El Mayo" Zambada García
Edición Impresa lunes, 4 abril, 2022 12:00 PM

El ICE de Estados Unidos, a través de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), indaga al narcotráfico desde hace más de dos años en Sonora. En agosto de 2020 denunció ante autoridades mexicanas la guerra al interior del Cártel de Sinaloa entre “Los Chapitos”, Ismael “Mayo” Zambada y Rafael Caro Quintero. Fuerzas Armadas han detenido a algunos de los jefes de plaza señalados en pesquisas. Sicarios en grandes convoyes se desplazan entre poblaciones del desierto para combatir por los territorios. En Navojoa, uno de los mayores aseguramientos de armas y cartuchos traficados desde EU

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) realiza investigaciones en contra del narcotráfico en México, concretamente en Sonora, donde los delitos contra la salud están ligados al tráfico ilícito de armas de fuego y de personas. Producto de sus pesquisas, han denunciado ante el gobierno mexicano a algunas de las organizaciones criminales que operan en la frontera con ese país.

A través de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés), el gobierno estadounidense visibilizó desde agosto de 2020 la guerra intestina que se vive al interior del Cártel de Sinaloa en territorio sonorense, donde tres grupos delictivos, entre ellos “Los Chapitos”, el Cártel de Caborca de los Caro Quintero y el clan de Ismael “El Mayo” Zambada García, se disputan la supremacía en diversos municipios por las actividades ilícitas que impactan en suelo norteamericano.

Ovidio Guzmán López, Hijo de “El Chapo” Guzmán

Autoridades mexicanas recibieron la denuncia formulada por el Agregado Adjunto adscrito al ICE/HSI en México el 28 de agosto de hace año y medio, en la que se señala “la probable comisión de delitos, derivados de una investigación en contra de una organización criminal dedicada al tráfico de armas, drogas y personas, que tiene su asentamiento en Altar, Caborca y diversos municipios del Norte de Sonora”.

Las pesquisas estadounidenses detallan que las armas son traficadas de su país hacia México, mientras que las drogas que de México se introducen a Estados Unidos, son marihuana, cocaína, heroína, cristal y fentanilo.

En sus diferentes células, el Cártel de Sinaloa también trafica con seres humanos, algunos de los cuales para pagar su ingreso guiado o “pastoreo” hacia la Unión Americana, son cargados con droga.

La denuncia del ICE, institución responsable de la seguridad económica, fronteriza, de transporte e infraestructura estadounidense, que a través del HSI ha ampliado sus horizontes de investigación en coordinación con el Buró Federal de Investigación (FBI), Europol, Intepol y otras agencias policiales y ministeriales no sólo en su país, sino en 51 naciones, distingue a las organizaciones que además de lucrar con acciones ilícitas, están generando violencia en la frontera de México.

El HSI, que es una rama investigativa fundamental del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y cuenta en México con presencia encubierta en siete ciudades -Tijuana, Ciudad Juárez, Monterrey, Hermosillo, Matamoros y Ciudad de México-, destaca que el Cártel del Pacífico, en su vertiente de “Los Chapitos”, concentra sus ilegales acciones “en la región de Altar, El Sásabe, Benjamín Hill, Caborca, Pitiquito, Sáric, Atil, Tubutama y Magdalena de Kino, en el Estado de Sonora”.

Gracias a esa información, autoridades mexicanas detuvieron en 2021 a algunos de los miembros de “Los Chapitos”, quienes disputan el control de actividades delictivas con dos grupos de Sinaloa. Se trata de “Los Yiyos” o “Gigios”, vertiente de la organización delictiva que encabeza “El Mayo” Zambada; y “Los Páez” o “Los Caro”, de la agrupación criminal que dirigen los hermanos Rafael y Miguel Ángel Caro Quintero y sus sobrinos en Caborca.

 

“LA CHAPIZA”

Las pesquisas del ICE/HSI pusieron en el centro de su denuncia a la célula de “Los Chapitos”, que encabezan los hermanos, Iván Archivaldo “El Chapito” y Jesús Alfredo “Alfredito” Guzmán Salazar, y sus también fraternos Ovidio “El Ratón” y Joaquín “El Güero Moreno” Guzmán López, hijos del narcotraficante Joaquín Archivaldo “El Chapo” Guzmán Loera, ex líder del Cártel de Sinaloa, condenado a cadena perpetua y encarcelado en la prisión de súper máxima seguridad ADX Florence en Denver, Colorado.

Incluso, la agencia estadounidense cuenta con su propia página de “Los Más Buscados por ICE”, en la que figuran las fotografías y la semblanza de los hermanos Ovidio y Joaquín, de los que se asegura, “ocupan posiciones de alto rango de comando y control de su propia organización narcotraficante –la Organización Criminal Transnacional Guzmán López- bajo el Cártel de Sinaloa”.

Con datos aportados por ICE/HSI, fue aprehendido en abril de 2021, en Altar, José Bibiano Cabrera Cabrera “El Durango” y/o “El Trakas”, jefe de la célula de “Gente Nueva”, grupo delictivo de “Los Salazar”, aliados con “Los Chapitos”. También coordinaba al “Grupo Delta” en Durango. La localización del sujeto la efectuaron elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en coordinación con Fiscalía General de la República (FGR) y Guardia Nacional (GN).

En junio del año próximo pasado también cayó en manos de las fuerzas de seguridad, tras una balacera en Altar, Sonora, Jesús Humberto Limón López “El Noveno”, “El Chubeto” y/o “El Cazador”, quien dirigía la célula de “Los Cazadores”, también alineados con los hijos del “Chapo” Guzmán y Aureliano Guzmán Loera “El Guano”. Junto con “El Noveno” también fueron detenidos Martín Enrique Ochoa García “Chapo Megan” y Judas René Luna Valenzuela “El Chapo Luna”.

Jesús Alfredo Guzmán Salazar, “El Alfredillo”

Actualmente las baterías del gobierno mexicano se enfocan en la localización de Daniel Alejandro Tirado Lizárraga, identificado en las investigaciones como uno de los líderes del clan en Caborca, y en contra de quien se dictó orden de aprehensión el 22 de abril por parte de un Juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio, del Centro de Justicia Penal Federal en el Estado de Sonora, con residencia en Hermosillo.

Daniel Alejandro es presunto responsable en la comisión del delito de delincuencia organizada con la finalidad de cometer delitos contra la salud, en su modalidad de posesión con fines de comercio (no menciona la sustancia). Cuenta con un perfil en la red social Facebook donde aparece su nombre, sin apellidos, con la fotografía principal de un niño. Se muestra como un joven común y corriente en Caborca.

 

CÁRTEL DE CABORCA

La organización criminal que presuntamente encabeza el narcotraficante Rafael Caro Quintero, bautizada mediáticamente como “Cártel de Caborca”, cuenta con diversas células, como la de “Los Páez”, conformada por sobrinos del capo bajo ese apellido y donde también militan los Quintero, Navidad y Caro. Esta agrupación es conocida como “La Barredora 24/7”.

El clan del legendario narcotraficante se hizo visible en 2020, tras una serie de crímenes reivindicados a través de una manta: “A la gente de la Costa les estamos informando, somos la gente de Caro Quintero. Esta plaza nos pertenecía y ahora todos aquellos productores, comerciantes, mineros de la región, tendrán que pagar la plaza, aquí estamos para limpiar. Somos la Barredora 24/7, el R Rodrigo Paez y Cara de Cochi, y todos juntos somos el Cártel de Caborca”.

Aunque las investigaciones del HSI y otras agencias estadounidenses ubican a Caro Quintero como parte del Cártel de Sinaloa, hechos han mostrado su afinidad con el Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva, pues antes de que Rafael obtuviera su ilegítima libertad el 9 de agosto de 2013 del penal estatal de Puente Grande, Jalisco, sus sobrinos, entre ellos Emilio Sajid Quintero Navidad “El Cadete”, tenían bajo su mando las principales ciudades desérticas como Caborca y Altar. Sajid está preso en Estados Unidos.

A pesar de que el capo sinaloense dijo en un par de entrevistas realizadas desde la clandestinidad, en 2016 y 2017, que ya no es narcotraficante y que grupos criminales usan su nombre, autoridades estadounidenses y fuentes de inteligencia de las Fuerzas Armadas mexicanas aseguran que dirige una organización criminal que trafica cocaína desde Colombia, a través de Guatemala, y finalmente logra su trasiego por Sonora y Arizona con destino a Chicago.

El fortalecimiento de la marca de Caro Quintero en Sonora y Chihuahua coincide con la salida de prisión de Las Rocosas, de su hermano Miguel Ángel, en julio de 2019, luego de cumplir una condena de más de 17 años de cárcel por cargos de crimen organizado relacionados con la importación de marihuana y cocaína para un sujeto de nombre Michael Hooks, en Arizona, Estados Unidos, entre 1982 y 1986.

Una vez deportado a México por una garita de Tijuana, precisamente por el ICE, no se ha vuelto a saber nada de Miguel Ángel Caro Quintero, quien ha tramitado un par de juicios de amparo en contra de órdenes de aprehensión en 2020 y 2021, en Juzgados de Distrito de la Ciudad de México, pero en ambos casos han causado sobreseimiento, porque autoridades nacionales aseguran que no existen mandamientos judiciales en su contra. Sin embargo, agencias mexicanas y norteamericanas estiman que opera para su hermano Rafael y su sobrino Rodrigo Páez Quintero “El Paletero”.

 

“YIYOS” DEL MAYO

Después de perder a sus principales operadores de los noventa e inicios del nuevo milenio en Sonora, como “El Chalo Araujo”, “El Macho Prieto”, los Torres Félix (Javier y Manuel) y la reducción de la banda de “Los Ántrax” y los disidentes que se fueron del lado de “Los Chapitos”, la facción de Ismael “El Mayo” Zambada García ahora se apoya en la organización delictiva de “Los Yiyos”, encabezada por Sergio Valenzuela “El Gigio” y/o “El Yiyo”, enlistado en la relación de cabecillas del narcotráfico apenas el 22 de septiembre de 2021 por el Departamento del Tesoro estadounidense.

Archivaldo Guzmán

De acuerdo con los investigadores norteamericanos, “El Gigio”, oriundo de Los Mochis, Sinaloa, es jefe de plaza en Nogales, Sonora, desde donde supervisa el trasiego de droga de Santa Ana y Benjamín Hill hacia la frontera con Arizona, bajo las órdenes directas del “Mayo” Zambada. Se le señala como presunto responsable del contrabando de toneladas de fentanilo y otras sustancias ilícitas hacia el vecino país del Norte.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) identificó al también sinaloense Leonardo Pineda Armenta “El 20” como su lugarteniente, quien es uno de los líderes operativos en territorio sonorense. Junto con ellos fueron designados Gilberto Martínez Rentería, Jaime Humberto González Higuera, Jorge Damián Román Figueroa, Luis Alberto Carrillo Jiménez, Melitón Rochín Hurtado y Miguel Raymundo Marrufo Cabrera.

Aunque las investigaciones fueron realizadas por la División de Campo de Phoenix de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), el Grupo Tres de la Fuerza de Ataque de la División de Campo de San Diego y la OFAC, también se destaca el dato de la célula de “Los Yiyos” en la denuncia de agosto de 2020 de parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, que tiene mayor empatía con el FBI.

La designación de la OFAC con pesquisas de las agencias, advierte que además de fentanilo, la organización de Valenzuela Valenzuela es responsable del contrabando, transporte e importación de múltiples drogas, incluidas metanfetamina y heroína.

En septiembre de 2018, se devolvió una acusación federal de tráfico de drogas en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de California contra “El Gigio”, actualmente prófugo. Dentro de la misma acción, el Departamento del Tesoro designó dos empresas en México por ser propiedad o estar bajo el control de Rochín Hurtado y Marrufo Cabrera, realizando operaciones de lavado de dinero: Acuaindustria Narciso Mendoza, SC de RL. de CV y Club Indios Rojos de Juárez, SA de CV, equipo de futbol que participa en la Liga de Ascenso MX.

 

LA VIOLENCIA

Los hechos criminales entre los cárteles de la droga de los Beltrán Leyva, con su brazo armado de “Los Mazatlecos” y la aparición del CJNG a finales de la década última, fueron desplazados por la batalla intestina que se vive entre las diversas organizaciones delictivas del Cártel de Sinaloa. Balaceras frecuentes, fachadas de casas rafagueadas y hasta la muerte de cinco periodistas en Sonora, han ocurrido de 2019 a la fecha, cuatro de ellos sólo entre 2020 y 2022.

La declaratoria de guerra entre el Cártel de Caborca contra “Chapitos” y la gente del “Mayo” Zambada, replegó a los otros antagonistas. La noche del 19 de junio de 2020, en Caborca, tanto en la zona rural como en la cabecera municipal, se registraron hechos violentos al enfrentarse estos grupos a bordo de decenas de camionetas, algunas de ellas artilladas. La confrontación tuvo por saldo 12 personas muertas. Autoridades fueron repelidas a tiros por los narcotraficantes.

Luego, la situación se volvió habitual no sólo en los territorios de Caborca, Altar y Pitiquito, también en Magdalena de Kino, Guaymas, Cajeme y desde luego Ciudad Obregón. En 2021 la violencia arreció y, el 18 de abril, ocurrió un enfrentamiento entre matarifes, militares y policías en el Cerro Cañedo, en Caborca. Se advirtió un contingente de aproximadamente 60 sicarios. El resultado de la balacera dejó sin vida a nueve personas.

En Guaymas, donde también se acrecentó la espiral virulenta, el 15 de julio fue asesinada Aranza Ramos Gurrola, integrante de colectivo Guerreras Buscadoras, quien se había incorporado desde diciembre de 2020 a la búsqueda de su esposo desaparecido, Brayan Celaya. Siete días después mataron a balazos al periodista Ricardo Domínguez López, director del medio digital InfoGuaymas en la Plaza Ley Marsella. Desde el 29 de marzo anterior había denunciado amenazas en su contra.

El 6 de septiembre de 2021 ocurrió un enfrentamiento entre la Policía Estatal de Sonora y civiles en Pitiquito, con saldo de cuatro presuntos sicarios abatidos y tres agentes de seguridad lesionados, uno de los cuales falleció en un hospital: el Comandante Hiram Roberto Echeverría.

El día 19, soldados aseguraron en la Sierra del Pinacate, en Puerto Peñasco, una pistola calibre 9 milímetros, 920 kilos de metanfetamina, 34 kilos de cocaína, 22 kilos de fentanilo y 2 kilos de marihuana. No hubo detenidos.

En 2022, el 11 de febrero un comando armado acribilló al Comandante de Tránsito de Caborca, Francisco Celaya Ibarra, y a su pareja Carolina “E” dentro de su domicilio.  El día 15, una caravana de unas veinte camionetas presuntamente de “Los Chapitos” salió de Altar hacia Caborca para sitiar esa ciudad en busca de sus adversarios. Más de 100 sicarios treparon por azoteas y buscaron en viviendas a sus rivales, lanzando balazos al aire, llevándose privadas de la libertad a por lo menos cinco personas, que días después fueron liberadas, pues al parecer las habían confundido.

El director del medio digital El Informativo, Jorge Luis Camero Zazueta, “El Choche”, de 28 años, fue asesinado de tres balazos durante la noche del 24 de febrero al interior del gimnasio Spartan en Empalme, Sonora. Sujetos armados a bordo de motocicletas llegaron al sitio, ingresaron y dispararon sobre la víctima con armas de fuego calibre 9 milímetros, localizándose ocho casquillos percutidos en la escena.

El 1 de marzo, Fuerzas Armadas catearon cuatro casas de seguridad utilizadas por la organización delictiva “Los Salazar”, aliados de “Los Chapitos” en Navojoa, donde fueron asegurados 2 millones 829 mil 950 cartuchos de diferentes calibres.

También se incautaron 14 mil 722 cargadores, 128 armas largas -seis fusiles calibre .50-, 19 ametralladoras y una subametralladora, 100 placas balísticas, 89 granadas, 54 fornituras, 38 armas cortas, 12 chalecos tácticos y ocho vehículos. Las autoridades hallaron además 10 kilos de marihuana, cuatro remolques, una máquina trituradora, una máquina moledora y una planta de luz.

Los crímenes continúan en Sonora, ante el descontrol de las autoridades estatales encabezadas por el gobernador Francisco Alfonso Durazo Montaño, ex secretario de Seguridad y Protección Ciudadana al inicio de la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador, ante la insuficiencia de reacción de la Guardia Nacional y otros agrupamientos que fueron enviados a esa entidad en calidad de refuerzos.

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