Francia y Petro

Foto: Internet/Francia y Petro y Gustavo Petro
Opinionez lunes, 4 abril, 2022 12:00 PM

En memoria de mi hermano Agustín Isaías Pérez Negrete.

 

Una diversidad de izquierdas avanza en Latinoamérica en otra oleada de tendencias democráticas. Colombia celebra elecciones presidenciales en mayo. Gustavo Petro, líder natural, inteligente, encabeza las encuestas; y la fórmula con la candidata vicepresidencial, afrodescendiente ecologista y activista de los pueblos ancestrales del Rioca, Francia Elena Márquez Mina, le asegura el triunfo de una fuerza progresista por primera vez.

Francia está reconocida internacionalmente en su lucha contra la extractiva minería ilegal, depredadora, que contamina con toneladas de arsénico y mercurio los ríos y selvas del Pacifico; además, fue premiada con el Nobel del Medio Ambiente Goldman en 2018. Es nieta de líderes sociales, líder natural y abogada; hoy candidata a la vicepresidencia. Su historia de defensa de su comunidad, inspiró al mundo en la defensa de sus derechos y recursos naturales.

Su intervención como abogada, dictaminó por la justicia que la minería criminal fuera desalojada, y al negarse, la ley sentenció que, ante la rebeldía de la empresa transnacional, dinamitaran la maquinaria y retroexcavadoras que seguían operando en la selva. Este triunfo de la vida, fue la causa de atentados paramilitares contra Francia. Los sicarios fueron y son pagados por la derecha política, ligada a las redes internacionales del narcotráfico con el apoyo de los Estados Unidos, en sociedad de cárteles mexicanos y los zombis norteamericanos.

En ocasiones anteriores los candidatos de centro-izquierda o democráticos con amplia simpatía han sido asesinados: Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo; esperemos que Petro y Francia aprendan a cuidar la democracia y sus vidas.

Cuando la minería criminal intentó desplazar a un pueblo afrodescendiente (dedicado a la pesca y agricultura en sus tierras fértiles) y despojarlos del agua de río, ante la amenaza, y Francia a la cabeza, entendió que venía una segunda liberación de la esclavitud, después de la primera libertad en 1636.

Los pueblos negros estaban en sus tierras ancestrales, donde llegaron las multinacionales a desplazarlos de su fuente de vida. Entonces Francia organizó a su comunidad en una marcha de 500 kilómetros, para llegar a Bogotá a denunciar al mundo los atropellos del Estado colombiano, presidido por Álvaro Uribe Vela.

La denuncia de Petro y Francia reclama que el modelo capitalista neoliberal está vinculado a la muerte, a la contaminación del planeta, al calentamiento global por el lucro suicida, al despojo y la violencia; eso representa el capital salvaje, en su fiebre de reproducirse aceleradamente a costa de la vida y salud, apostando al consumo de drogas y sus derivaciones fatales en el armamentismo, quemar o destruir los cerebros de los jóvenes con  químicos crecientemente siniestros, apostarle a la guerra contra los enervantes.

Esto tiene consecuencias, al distraer recursos para la educación, el trabajo como cultura humana de un pueblo colonizado por modelos ajenos a sus verdaderas necesidades.

A Petro, la ultraderecha electoral lo acusa de ser parte del Ejército de Liberación Nacional en su juventud. Lo que temen es el liderazgo y los argumentos contundentes, el arraigo y crecimiento popular y visión política de estado moderno, bien posicionado por la aceptación mayoritaria.

En Colombia, como en Chile y EUA y en el sector privado, se lucra con las becas a los jóvenes universitarios, quedando atrapados en una deuda impagable, al grado de que al terminar o no terminar por deserción sus estudios algunos piensan en el suicidio… porque la deuda adquirida sigue vida y debe pagarse inevitablemente.

El problema de las drogas debe legalizarse para erradicar sus perturbadoras ganancias y romper la causa de tanto dolor a la sociedad. Petro propone una reforma agraria, industrializar el campo, y poner en manos de los campesinos educación, tecnología y mercados seguros a sus productos para exportar; incluso la agroindustria cannabis y coca en un mercado de salud legal y productivo, que genere divisas e impuestos. Esta propuesta es racional, ya que no pretende reforzar la represión, una guerra bárbara e inútil, sino legalizar estos productos, si se usan en la medicina preventiva y regenerativa.

Petro-Francia denuncian que Colombia vive una profunda corrupción, desigualdad de oportunidades: solo el 0.4 por ciento de las fincas concentran más del 67 por ciento de la tierra productiva, según la organización internacional Oxfam, situación que demanda una radical reforma agraria, en un marco donde la élite de ultraderecha y los cárteles de la droga penetraron el aparato de justicia, jueces, fiscalías, medios informativos, ejército, y policías torturadoras.

En suma, una dictadura en crisis, donde los crímenes a líderes sociales y activistas son el pan nuestro de cada día.

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es académico del Instituto Tecnológico de Tijuana.

Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

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