COVID, influenza y tortura en Altiplano

Edición Impresa lunes, 7 febrero, 2022 12:00 PM

Semanas de zozobra ha vivido el penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez en el Estado de México, tras brote de influenza, rebrote de COVID-19 y fallas en los sistemas eléctricos. Presos famosos como Fernando Sánchez Arellano “El Ingeniero”, Teodoro García Simental “El Teo” y Servando Gómez Martínez “La Tuta”, se unen en una demanda de amparo para reclamar vacuna contra la influenza y refuerzo contra coronavirus. Víctor Magno Escobar Luna “El Pareja” y otros presos prueban que han sido golpeados, pero no les consideran torturados. “El Teo” exige también una nueva operación para sus dos hernias

Eduardo Teodoro García Simental, “El Teo” / Fernando Sanchez Arellano “El Ingeniero” / Víctor Magno Escobar Luna, “El Pareja”, “El M1”, “El Matapolicias” / Servando Gómez Martínez “La Tuta”

Brotes de influenza y coronavirus, así como quejas de tortura y golpes, son el escenario en que se ha convertido durante las primeras semanas del año el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) Número 1 Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México, según se desprende en documentos y acuerdos públicos emitidos por Juzgados de Distrito a través de diversas demandas y juicios entablados por internos del centro penitenciario.

Personas privadas de libertad señaladas como integrantes de grupos de la delincuencia organizada han presentado escritos reclamando diversas violaciones a derechos constitucionales, sin embargo, sus asuntos legales se han retrasado al ser notificados los actuarios judiciales sobre el impedimento para ver a determinados reclusos porque se encuentran bajo aislamiento, debido a que padecen alguna de las referidas enfermedades infectocontagiosas o estuvieron en contacto con los afectados.

Tal es el caso del presunto narcotraficante y jefe de células del Cártel Arellano Félix (CAF), Teodoro García Simental “El Teo” o “Tres Letras”, y de Jesús Alfredo Salazar Ramírez “El Muñeco” o “El Pelos”, de la organización Los Salazar del Cártel de Sinaloa, quienes promovieron juicios de amparo por motivos diversos a la pandemia, pero al intentarse la notificación judicial de sus casos, autoridades del penal de máxima seguridad informaron que existen problemas para ver a los internos.

Los jueces federales fueron informados por directivos del penal que dichas instalaciones se encuentran bajo Semáforo Rojo porque existe un rebrote de COVID-19, similar a otro registrado unos meses antes. También, mediante oficio PRS/CGCF/CFRSI/DG/2022 del 10 de enero de 2022, se informó a los órganos jurisdiccionales que desde el día 9, en ese Cefereso, “se activó Código Negro (falla en los sistemas eléctricos), el cual se implementó como medida para salvaguardar la seguridad al interior y exterior del referido centro carcelario, razón por la que se suspendieron todas las actividades programadas con las personas privadas de la libertad”.

Mientras que el Código Negro concluyó el 16 de enero, tras siete días de irregularidades en la infraestructura eléctrica del establecimiento carcelario y se reanudaron las actividades laborales, educativas y recreativas de los internos, entre otras, el Semáforo Rojo persiste, aunque no se reveló la cantidad de reclusos afectados por el virus, pero se sabe que son decenas de contagiados, algunos de los cuales han sido identificados por ZETA en las notificaciones de sus asuntos en los Juzgados.

El penal Altiplano, de donde el 11 de julio de 2015 se fugaría el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera -ex líder del Cártel de Sinaloa-, se encuentra a casi el 60 por ciento de ocupación, pues su capacidad es para 844 internos y a la fecha tiene una población penitenciaria de casi 500 presos, de los cuales 12 son de nacionalidad extranjera. El último cuaderno estadístico del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social, reportó la existencia de 34 personas recluidas por asuntos del fuero común y 459 del fuero federal, la mayoría en calidad de procesadas.

 

COVID E INFLUENZA

Los contagios por enfermedades respiratorias, dada la pandemia de coronavirus y las propias que se presentan en temporada de invierno, encendieron las alarmas en el penal federal. Desde principios de diciembre de 2021 y hasta hace algunas semanas, se reportó un brote de influenza en el módulo III, lo que motivó el aislamiento del dormitorio completo. Tuviesen o no el padecimiento, los internos fueron impedidos de realizar actividades con el resto de la población durante un prolongado periodo de observación.

Mientras que las autoridades informaban a juzgadores a través de tarjetas informativas suscritas por la encargada del Departamento de Servicios Médicos del centro de reclusión que terminaba el brote de influenza, se decretó el Semáforo Rojo por el rebrote de COVID en la generalidad del penal. Se impidió el contacto de los presos con sus asuntos judiciales, se restringieron las visitas de sus familiares y sus defensores, y se redujeron sus actividades, lo que ocasionó malestar y, al mismo tiempo, temor de los internos.

Una demanda de amparo firmada conjuntamente por los privados de libertad, los presuntos narcotraficantes Servando Goméz Martínez “La Tuta”, su hijo Luis Servando Gómez Patiño, Fernando Sánchez Arellano “El Ingeniero” o “El Alineador”; Teodoro García Simental “El Teo”, Hugo Guerrero Encinas “El 01”, Alfredo Rangel Buendía “El Chicles” y Juan Manuel Abouzaid El Bayeh “El Árabe” y/o “El Escorpión”, reclamó como tortura psicológica, hostigamiento y abuso de autoridad el hecho de que no se les vacune contra la influenza y no se les haya puesto el refuerzo contra el COVID.

Por todos los quejosos fue ratificado el reclamo, con excepción de “El Árabe”, quien al parecer no se encuentra en dicha prisión. “La Tuta”, a quien se tiene como representante común de los quejosos, expresó al juez que conoce del juicio de amparo 90/2022: “Deseo agregar que el oficial que estaba encargado del día 24 de enero, entraba sin tapabocas, y al sacar de la estancia a cada uno de los quejosos iba sin cubre bocas y al decirle que se lo pusiera, nos tosía en la cara para que nos contagie a todos, siendo este un acto de dolo y mala fe, y abuso de autoridad y constitutivo de un delito”.

El Juez Séptimo de Distrito en Materias de Amparo y Juicios Federales en el Estado de México, concedió la suspensión de plano a los promoventes con la finalidad de que las autoridades penitenciarias “determinaran el cese inmediato de la tortura psicológica, hostigamiento, abuso de autoridad y todo acto contemplado en el Artículo 22 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.

Jesús Alfredo Salazar “El Muñeco”, de Los Salazar, también demandó falta de atención médica, malos tratos y tortura desde el mes de diciembre, pues ha reclamado la entrega de unos zapatos ortopédicos sin que a la fecha reciba respuesta. La comunicación del quejoso con el Juzgado se vio interrumpida cuando se informó que el reo tenía coronavirus y estaba en aislamiento. Fue hasta el 14 de enero próximo pasado cuando el área médica informó que Salazar Ramírez dio “negativo” a la prueba PCR que se le practicó.

Otros privados de libertad reportados con COVID fueron el presunto secuestrador Luis Guzmán Solano; Erick Espinoza Espíritu, del grupo criminal Nueva Sangre Zeta; Francisco Alejandro Orozco González “El Pantera”, de La Familia Michoacana”; Daniel Eduardo Cázares Martínez “El Winston”, de Los Zetas; Marco Antonio Hernández García “El Comandante”, de La Mano con Ojos”; Omar Sillas Machado “El Buki” y Óscar Alfonso Villanueva García.

Por considerar que las autoridades administrativas y operativas son negligentes y omisas en la atención de la salud de la población penitenciaria, otros conocidos reclusos han elevado su voz a través de escritos en los tribunales: Jesús Ricardo Patrón Sánchez “El H-3”, del Cártel de Sinaloa; Sidronio Casarrubias Salgado “El Chino”, de Guerreros Unidos; Carlos Silva Arellano “El Bolas”, de Los Beltrán Leyva; Eleazar Medina Rojas “Chelelo”, Eleno Salazar Flores “Pantera 6” y Juan Carlos Tarabay Castillo “El 20”, estos tres del Cártel del Golfo.

LAS HERNIAS DEL “TEO”

Debido al rebrote de coronavirus, al ex jefe de células del Cártel Arellano Félix, Teodoro García Simental, le fue retardada la admisión de otra de sus demandas de amparo, a través de la cual solicita atención médica y una cirugía de emergencia para los padecimientos que le aquejan por lo menos desde hace cuatro años.

Como “El Teo” no señaló de inmediato sus pretensiones, el Juez Primero de Distrito especializado le conminó aclarar y precisar los antecedentes del acto reclamado, aunque como consecuencia del Semáforo Rojo y el Código Negro -en el penal- la comunicación se suspendió.

Hasta hace unos días, García Simental pudo ratificar la demanda de amparo 51/2022, y con la mala ortografía que le caracteriza, redactó sus reclamos al reverso de la cédula de notificación:

“1. Bajo protesta de decir verdad narro lo siguiente: el día 3/enero/2022 fui valorado medicamente por fuertes dolores en la ingle y en la zona abdominal diagnosticado por la doctora Delia Martínez Martínez con una hernia inguinal y una hernia umbilical, las cuales deben de ser operadas ya que son demasiadas grandes y corre peligro mi vida ya que pueden estrangularse por ser tripas intestinales.

“2. Que no me operan de mis dos hernias ya mencionadas y traigo fuertísimos dolores lo cual me causa tortura y corre peligro mi vida.

“3. Las dos hernias ya mencionadas las cuales deben ser operadas por la especialidad de cirugía, es decir por cirujano.

“4. La negativa a ser operado para que yo pueda alcanzar el más alto nivel de salud posible, lo cual es violatorio al derecho a la salud que tengo como ser humano.

“5. Solicito que ya que me encuentro preso y cada rato nos ponen en confinamiento por la pandemia, solicito que las copias sean sacadas de este aclaramiento de requerimientos y se me aplique la suplencia de la queja y sean sacadas por el juzgado (sic)”.

Cabe mencionar que, a finales de 2017, “El Teo” sufrió una trombosis venosa cerebral que le tuvo al borde de la muerte, y en octubre del mismo año fue intervenido de las dos hernias inguinales que ahora menciona. En ocasión de otra demanda de amparo, explicó: “Me metieron dos mallas adentro del estómago de 10 y 15 centímetros cada una, y al hacer sentadillas me duele, y tengo el temor de que se me vaya a reventar algo por dentro, ya que tengo muy poquito tiempo de mis dos operaciones”.

 

“EL MATA POLICÍAS”

La reducción en el número de personas privadas de libertad y en la cantidad de personal en unas instalaciones vetustas, las más antiguas del régimen de máxima seguridad en México (1991), que están en vías de cierre y desincorporación del Sistema Penitenciario Nacional, también han propiciado la constante denuncia de abusos de autoridad y al menos en dos casos recientes se han podido comprobar golpes, mientras que los señalamientos de tortura aún son investigados.

Uno de los internos, muy disminuido en su salud en reclusión, es Víctor Magno Escobar Luna, conocido como “El Pareja” o “El Mata Policías”, del Cártel Arellano Félix, quien presentó una demanda de garantías en octubre de 2021 reclamando tortura psicológica, incomunicación, golpes y malos tratos del personal de seguridad del Cefereso 1 Altiplano. Su escrito fue recibido en el Juzgado Cuarto de Distrito en Materias de Amparo y Juicios Federales en el Estado de México, donde se llevó a cabo el juicio de derechos fundamentales 986/2021.

“El Pareja” denunció que entre las 10:00 y las 10:30 horas del 11 de octubre de 2021 fue torturado por personal penitenciario, al ser sacado de la estancia de visita familiar. Asegura que le obligaron a desnudarse completamente a base de golpes, y a orinar y defecar en una bacinica sucia y esposado de sus manos, lo que en su perspectiva se traduce en tratos malos, crueles y degradantes (hostigamiento).

Para que se compruebe su dicho, ofreció como medio de prueba las grabaciones de las cámaras del sistema de vigilancia de diversos pasillos y lugares en la fecha y horarios señalados.

Un actuario del Juzgado de Amparo realizó una inspección judicial a tres días de los hechos y certificó que el quejoso, internado en el módulo 6, sección 1-A, estancia 12 (con medidas de 5×2 metros), presentaba moretones en hombro derecho, axila derecha, tobillo izquierdo, inflamación en los nudillos de los dedos anular y meñique de la mano derecha, así como enrojecimiento en algunas partes de ambas muñecas de las manos. Se da fe que el interno no comparte la celda con alguna otra persona, en un módulo donde hay otras trece estancias con personas privadas de libertad, “pero no puedo determinar si tiene comunicación con el resto de la población ni con personal de seguridad o administrativos”, detalla el funcionario del Juzgado.

Aunque el parte médico del propio Cefereso confirma esas lesiones e incluso agrega equimosis en brazo derecho, el juez sobreseyó el juicio por tortura, al considerar que las lesiones que presenta Escobar Luna no se ubican en el supuesto de tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, además de que el quejoso no expuso de manera pormenorizada cuál fue el objeto que obtuvieron los responsables al proferir los actos de tortura, “esto es, que hubieran obtenido información o una confesión, o lo hayan castigado por un acto que cometió o se sospeche hubiera cometido”. Sin embargo, concedió el amparo respecto de los golpes para que se investigue su origen.

Caso similar vivió el interno Carlos Antonio Orozco González “El Camaleón”, presunto sicario de La Familia Michoacana, quien refirió haber sido torturado y amenazado por custodios en el pasillo 3 del módulo 9. Señaló “llegaron policías de negro, encascados a amenazarnos y también me golpearon y me dieron toques dejándome moretones en un brazo”. Como prueba ofreció las imágenes captadas por las cámaras que vigilan la zona, pero las autoridades enviaron videos editados y sin audio. El reo ganó una revisión que ordena la entrega de los videos íntegros.

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