Sobre la muerte de los perseguidores

Foto: Germán Orozco Mora/Barranca en Tequila, martirio de San Toribio Romo en 1928
Opinionez lunes, 15 noviembre, 2021 12:00 PM

“Dios es servido por los mártires, y por los ejecutores de los mártires”.

-Jacques Maritain, Filosofía de la Educación.

 

En el centro de México las personas tienen la certeza equivocada de que la persecución religiosa o Cristiada se limitó al Bajío.

La Liga Defensora de la Libertad Religiosa de la Ciudad de México, prácticamente empujó a la Unión Popular del Bajío a participar en la defensa armada del tema religioso. El líder de la UP, el licenciado Anacleto González Flores (beatificado en 2005, en Guadalajara), se opuso a tomar las armas para defender la libertad religiosa. Jean Meyer escribió un ensayo sobre el tema: El Hombre que quiso ser el Gandhi mexicano.

La no violencia, lidereada por Anacleto González, fue más efectiva que el uso de las armas. Llamaba a los católicos a defender su fe a través de los admirables Boicots, tan efectivos también en California y Arizona con el Moisés Chicano, el inolvidable César Chávez. Como Anacleto, con ayunos, oración,  organización y boicots a la uva u otros cultivos, se unía a los filipinos y latinos para alcanzar sus logros: mejores salarios, prestaciones y respeto a las libertades de la raza.

La no violencia activa tambalea a los tiranos de hoy y de ayer. Modelos lo fueron obispos y sacerdotes de los primeros siglos: Basilio Magno, Gregorio Nacianceno, Orígenes, Juan Crisóstomo, Cipriano; muchos creyentes dejaron su vida por ideales y verdaderas formas de vida humana.

Los mártires no son necesariamente católicos; Martin Luther King fue Bautista; Gandhi, Hindú; Nelson Mandela anglicano; César Chávez católico.

Este 14 de noviembre es aniversario de muerte del padre Gabino García, un humilde sacerdote que falleció en 1927-28 en Calexico, California, a causa de “tuberculosis”; sepultado en el Panteón Cachanilla No.1, fue este sacerdote que en el exilio en Calexico, a causa de la Cristiada en Baja California, bautizó entre otros al admirable padre Alfonso Che Fimbres, que vive aún en Tijuana.

La persecución religiosa también se vivió en muchas regiones de México, como en el Noroeste (Sonora, y Baja California). De hecho exiliado por don Lázaro Cárdenas, el General Plutarco Elías Calles recibió los sacramentos en San Diego, California; y el General Abelardo Rodríguez falleció en esa misma ciudad.

Después de un intenso proceso de conversión cristiana, siendo gobernador del Distrito Norte de Baja California, don Abelardo se ensaño con los cristianos metodistas y con los católicos, expulsando por ejemplo a los padres fundadores de Mexicali, los italianos Juan Rossi y César Castaldi del Seminario de Vocaciones Extranjeras de Roma; y quienes fundador el primer templo en Mexicali (18 de Julio de 1918).

Cristeros provenientes de California fueron retenidos en el poblado de Dulzura, California, cercano a Tecate. Venían en 1930’s a liberar a caballo y armados el templo del Sagrado Corazón de Jesús de la hoy capital de BC.

En el Estado de Sonora no se diga que no hubo persecución religiosa desde la Revolución con Pancho Villa ejecutando al padre de san Pedro de la Cueva; y al hermano de don Plutarco, gobernador sonorense que puso precio a la cabeza del santo obispo Juan Navarrete y Guerrero, a quien los mismos de la secreta policía militar buscaban, pero para confesarse y pedirle su bendición; y pidiéndole al obispo Navarrete que de Magdalena se fuera a Nacozari y de ahí a Bacadehuachi a la zona boscosa de los ciriales, en donde le salvó la vida don José Noriega Calles, médico militar de Granados.

En algunas monografías regionales puede encontrarse alguna referencia a la persecución religiosa o Cristiada en el Noroeste mexicano. Así como Héctor, la famosa novela cristera zacatecana, bien puede hablarse de la muerte de los perseguidores. Se tiene la certeza que don Plutarco y Abelardo tuvieron la gracia al final de sus días.

 

Germán Orozco Mora reside en Mexicali.

Correo: saeta87@gmail.com

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