Ni empatía ni reconocimiento

Foto: Internet/la SEP pondera más la cantidad que la calidad en la educación
Opinionez lunes, 5 julio, 2021 12:00 PM

De Trez en Trez

 

 

 

De nueva cuenta el Gobierno Federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador, muestra falta de empatía y de reconocimiento al trabajo realizado por un importante gremio durante la pandemia de COVID-19 que -contra la falsa sensación de seguridad que se pretende dar- aún nos afecta.

Ahora tocó el turno a los docentes de educación básica del país, a quienes desde la SEP les endilga un calendario escolar de 200 días de clases, les aumenta la carga administrativa, recorta las vacaciones de verano, agrega días de clases para “recuperar los aprendizajes perdidos durante la pandemia”.

Asimismo, establece Sesiones del Comité Participativo de Salud Escolar y Jornadas de Limpieza en las escuelas (del 11 al 13 de agosto), un Taller Intensivo de capacitación docente (del 17 al 20 de agosto) y sesiones del Consejo Técnico Escolar (del 23 al 27 de agosto); además de inscripciones y reinscripciones (del 16 de agosto al 10 de septiembre) y un Periodo extraordinario de Recuperación (del 13 de septiembre al 23 de noviembre).

El ciclo escolar terminaría el 28 de julio.

Con esto, la SEP pondera más la cantidad que la calidad en la educación; sin tomar en cuenta circunstancias y entornos diferentes de cada región del país, ni el arduo trabajo de la mayoría de los maestros, padres y alumnos que sí trabajaron durante la suspensión obligada de clases presenciales y, dadas las circunstancias, sacaron adelante a como diera lugar este ciclo escolar que está por finalizar. El calendario oficial para el ciclo escolar 2021-2022 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el pasado jueves 24 de junio, dando casi por hecho que todo regresará a la “normalidad”.

En cambio, el mismo Gobierno Federal nada dice de su lentitud y equivocaciones en el manejo y respuesta a la pandemia, de sus ocurrencias e improvisaciones que han dejado miles de muertes que van aumentando cada día; de sus improvisaciones en el programa Aprende en Casa, de la falta de equipo e instalaciones mínimas de seguridad e higiene en las escuelas públicas del país, de los millones de alumnos que no tienen acceso a las tecnologías de la comunicación; de los padres que se quedaron sin trabajo, de las escuelas saqueadas y vandalizadas, las que no tienen, agua, energía eléctrica, menos equipo de cómputo…

En tal virtud, los maestros no tardaron en dar a conocer su postura respecto al mencionado calendario escolar, y en redes sociales, usando etiquetas como #AjusteAlCalendario, #RevalorizacionAlMagisterio, #DignidadAlTrabajoDocente y otros más; mediante sendos escritos y mensajes dirigidos a titular de la SEP, puntualizan lo siguiente:

*La pandemia de COVID-19 no fue responsabilidad de los maestros.

*La mayoría de los padres, madres y tutores de los alumnos se comprometieron en la educación de los menores y cumplieron con sus trabajos. Aunque hubo los que no, lo hicieron así. Hay remedios.

*Los maestros trabajaron más durante la suspensión de clases presenciales, laboraron fuera de sus horarios para mostrar empatía con sus alumnos y los padres de familia; para los docentes no ha habido fines de semana de descanso total, recibieron trabajos incluso durante las tardes y noches, sacrificaron tiempo con su familia para poder ayudar a sus alumnos. Los maestros nunca dejaron de trabajar; por el contrario, trabajaron más que nunca. Justificaron su pago, que es obligación del gobierno pagarlo.

*Los trabajadores de la educación expresan que es el momento para que las autoridades educativas se acerquen a la base magisterial y los apoyen, para que los representantes sindicales los escuchen y defiendan sus derechos; que no solamente obedezcan y acaten sin chistar las disposiciones que salen de los escritorios de los funcionarios, ignorantes de la realidad.

*Los maestros se adaptaron a las necesidades de padres de familia y alumnos que no cuentan con dispositivos electrónicos ni señal de internet, los atendieron personalmente en las escuelas, elaboraron guías de estudio y de trabajo; arriesgaron su salud.

*Durante la mitad del ciclo escolar anterior y el presente, los maestros buscaron estrategias, utilizaron todas las plataformas digitales y redes sociales para estar en comunicación con los alumnos. Usaron y gastaron su equipo, pagaron sus recibos de internet, de telefonía celular y de energía eléctrica.

*El calendario escolar 2021-2022 no resuelve el rezago educativo, este viene de tiempo atrás (se agudizó con la pandemia); la ampliación al calendario aumenta el estrés, el cansancio físico, mental y moral de todos.

*En cuanto al anuncio de la SEP del otorgamiento de un bono anual y único de $720 pesos a docentes frente a grupo, para apoyar la carga extraordinaria de trabajo derivada de la pandemia por COVID-19: Los docentes se sienten insultados, es ridículo ese bono. Lo consideran -y sí que lo es- una verdadera burla.

Los docentes entienden que deben buscar la forma en que los alumnos salgan lo mejor librados de esta emergencia, pero, se preguntan ¿Quién se preocupa por el docente que tiene una carga de trabajo muy grande, que debe llevar casi solo, a veces sin la ayuda de sus superiores, de las autoridades del ramo y sin el respaldo sindical que debe representarlo en su problemática laboral?

Difícil que el Gobierno Federal recule en este asunto, como es su costumbre, “se montará en su macho” y culpará a los inconformes de su fracaso.

P.D.- La empatía no es una característica del actual gobierno. Que les pregunten a los trabajadores de la salud, a las víctimas de la violencia, a los deudos de accidentes graves y catástrofes naturales, a los padres de niños enfermos de cáncer (ahora son “golpistas”), a feministas… los han  mandado “al carajo”. En fin…

 

Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.

Correo: profeohe@hotmail.com

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