Eutanasia y el respeto al derecho humano de la vida, y el ejercicio autónomo de decidir sobre ella (Segunda parte)

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Opinionez lunes, 12 abril, 2021 12:00 PM

José Rubén Herrera Ocegueda, en artículo publicado en revista de Facultad de Derecho de México, ISSN 0185-1810, vol. 54, no. 242,2004, págs. 111-128, argumentó poderosamente a favor de la eutanasia; es permitir al paciente terminar su sufrimiento innecesario, degradante, impidiéndole vida digna, sin dolor y agonía, situación atentatoria contra libre desarrollo de la personalidad, su dignidad, evitando sometimiento al encarnizamiento terapéutico ante avances de la ciencia médica y deseo de médicos manteniendo con vida a seres sin esperanzas de recuperación.

Cuando el médico, aplicando narcóticos y sedantes para aliviar o reducir el dolor, acorta la vida del paciente, practica eutanasia, aún cuando no se trate de eutanasia voluntaria. Surgiendo necesidad de legalizar la eutanasia a efecto de aprobar ejercicio de muerte digna, bajo condiciones estrictas e impidiendo su abuso.

La iglesia católica señala en relación al sufrimiento y uso de analgésicos que, a pesar de la valoración de éste, no se puede pedir una actitud heroica al enfermo y la prudencia cristiana aconseja el uso de medicamentos que alivian el dolor, aunque como efecto secundario acorten la vida del paciente.

Argumentos en contra, el médico salva vidas, no las destruye, sin excepción a la regla.

Gonzalo Herranz, vicepresidente de Comisión de Ética y Deontología Médica de la Comisión Permanente de Médicos Europeos (CPME), secretario de Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial Española, vocal de Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida de España, en su trabajo intitulado “La metamorfosis del activismo por eutanasia”, la eutanasia no tiene conformidad con el ethos de la medicina, es incompatible, inimaginable un médico investido legalmente, paradójicamente, discrecionalmente para dar muerte a pacientes; el autor considera que si un médico sucumbe a la idea que es profesional y éticamente correcto poner fin a la vida de uno de sus enfermos, ofrecerá ese remedio cada vez con más anticipación, considerando que la eutanasia no es medicina, porque no la completa, la sustituye.

¿Acaso el dolor es únicamente físico? No. El dolor físico generalmente va acompañado de afectación a emociones.

Eutanasia en el mundo, Holanda y Bélgica sedes de la prueba piloto de los efectos de la aceptación social de la eutanasia, seguidos por Francia, Alemania y España; practicarla produce efecto psicológico en cascada, difícil echarse atrás, perdiendo respeto por la vida, autonomía de pacientes, familias y ciudadanos, la confianza en médicos y enfermeras.

La investigación de Gonzalo Herranz, sobre experiencia holandesa y otros estudios, llevaron a que el comité de la cámara de los Lores de Inglaterra concluyera la conveniencia de no legalizarla.

De acuerdo a la mencionada investigación, la opinión a favor o en contra de la eutanasia depende en buena medida de mensajes de los promotores, a favor de la buena muerte, buen morir sereno y digno, cuidar con competencia técnica y humana el bienestar físico del moribundo, aliviar síntomas, atender sus legítimos deseos, muriendo acompañado del afecto de los suyos, confortado con consuelo espiritual; existiendo profunda división, si hay o no vidas humanas empobrecidas de calidad biológica y existencial, sin sentido, siendo justo y digno ponerles fin.

Promotores de eutanasia buscan despenalización e instalación social de la idea que es éticamente correcto terminar vidas carentes de calidad; sin embargo, en los mencionados trabajos, afirman que en paises avanzados han cambiado esa idea de acabar vidas carentes de calidad, adaptándolo a circunstancias de ideas, lugar y tiempo.

En la tercera parte, analizaremos corriente que considera la eutanasia como acción social, nunca individial, fundándose en que el médico que la aplique quedaría marcado, corriendo riesgo de caer en decadencia ética que suele cursar cuatro fases que también abordaremos.

Apasionante la gran pregunta: ¿morir es, o no, un derecho humano o fundamental?

Será un sueño el respetar de los deseos de los demás, para así poder alcanzar: “Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros, hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”. Gabriel García Márquez”.

La abogada María de Lourdes Molina es catedrática en Derecho y jueza del Juzgado Décimo Civil de Tijuana.

Correo: molina.morales@msn.com

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