“Cuando un régimen autoritario es tan potente, lo que hace es desmoronar a los individuos”: Karina Sainz Borgo

Fotos: Cortesía Jeosm
 
Cultura lunes, 28 octubre, 2019 12:00 PM

La autora cuenta la tragedia de Venezuela en tiempos del chavismo en “La hija de la española” (Lumen, 2019), novela que ha sido vendida a 26 países, incluidos Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda, Rusia, Turquía y Grecia para sus respectivas  traducciones

Con una voz narrativa poética aun en medio de la tragedia venezolana, en “La hija de la española” (Lumen, 2019) Karina Sainz Borgo cuenta la historia de Adelaida Falcón en tiempos del “Comandante Eterno”, en franca alusión al chavismo, donde luchará por sobrevivir no solo en medio de la escasez de alimentos, sino entre la represión de los llamados “hijos de la patria”.

Aunque ha habido diversas obras tanto de no ficción como de ficción que han contado la crisis humanitaria en la era del chavismo en Venezuela, el tono poético de Sainz Borgo en su primera novela sorprendió a los editores del sello Lumen de Penguin Random House, tanto que inmediatamente fue vendida a 26 naciones.

“En este momento estoy muy contenta, muy agradecida, son 26 países donde se vendió, originalmente eran 22; todo Iberoamérica, Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda, Rusia, Turquía, Grecia”, reconoció gustosa la autora en entrevista con ZETA.

 

LA TRAGEDIA VENEZOLANA

En medio de las penurias tras la muerte de su madre , a la que mantenía agonizante comprándole medicamentos en el mercado negro de Caracas, entre apagones, secuestros, robos, represiones y la lucha por sobrevivir en la época del “Comandante Presidente”, a Adelaida Falcón poco a poco se le empiezan a acabar los últimos enlatados; hasta que un día, entre los tantos muertos de la jornada, de pronto encuentra una mujer muerta que después de esculcarla buscando algo de dinero descubre que en España es requerida para que cobre una herencia.

Sin pensarlo mucho, Adelaida se queda con sus documentos de identidad y se deshace del cadáver arrojándolo a un fuego cercano que lo consume entre el caos de la ciudad, entonces tomará una decisión: continuar con su vida miserable entre la tragedia venezolana, o suplantar la identidad de la difunta para, eventualmente, salir por fin del país y presentarse en Europa como “la hija de la española” y gozar de lo que le correspondía a la que encontró muerta.

Se trata de “La hija de la española” (Lumen, 2019), la primera novela con la que Karina Sainz Borgo cuenta su versión de la Venezuela de Hugo Chávez.

“Adelaida Falcón no es real, es un personaje de ficción, una síntesis de muchas personas que sufren, pero es un ser irreal; yo quería que el lector se sintiera ahogado, angustiado, triste, preocupado, que tuviese miedo”, expresó a ZETA la narradora.

“La novela está dedicada a mi tierra, está inspirada en hechos reales, es una novela de ficción, pero inspirada en una tragedia muy profunda y casi irreversible, que es la tragedia política venezolana”, complementó.

“Creo que las grandes historias políticas, las masacres políticas, han tenido su relato universal en la historia de la literatura, pero la tragedia venezolana la han contado quizá en una clave muy doméstica, y justamente por esa razón nos hemos obcecado hablando de líderes políticos y de fechas cuando no hemos hablado de las víctimas.

“Adelaida Falcón como personaje retrata a las víctimas de los regímenes autoritarios, como el venezolano, que es un régimen de asesinos y de ladrones, pero también muchos otros regímenes autoritarios que hemos leído sobradamente de ellos en el Siglo XIX y XX”.

En “La hija de la española”, los autonombrados “hijos de la patria” justifican sus atrocidades en nombre de la Revolución…

“Evidentemente todas estas tropelías y latrocinios se hacen en nombre de algo que se hace llamar ‘la Revolución’, pero es el cascarón vacío de un régimen de ladrones y de asesinos. Todo tiene su trasunto en la realidad, pero la novela es una metáfora, la novela son elaboraciones. Son metáforas de un trasunto que existe en la realidad, es una certeza que el régimen venezolano expropia, invade, ocupa y persigue a los ciudadanos”.

“Para vivir tuvimos que hacer cosas que jamás imaginamos que llegaríamos a hacer: predar o callar, saltar al cuello de alguien más o mirar hacia otro lado”, expresa la protagonista en tiempos del “Comandante Presidente” (página 183).

“En efecto, si uno se mueve en la frontera entre Colombia y Venezuela la cosa es muy fea, gente que se prostituye por muy poco dinero, por cinco, diez dólares; gente que tiene que callar muchas veces para poder tener comida subvencionada; todo eso envilece a los seres humanos. Creo que hay un punto muy cierto de que cuando un régimen autoritario es tan potente, lo que hace es desmoronar a los individuos, quebrarles el alma, el ánimo, enfermarlos”.

 

“CONTAR EL HORROR CON BELLEZA”

Karina Sainz Borgo nació en Caracas, Venezuela en 1982. Es autora de los libros de periodismo “Caracas hip-hop” (2007) y “Tráfico y guaire. El país y sus intelectuales” (2007). A propósito de “La hija de la española”, Sainz reveló a ZETA de dónde surge su vena poética:

“Vengo de una tradición latinoamericana y literaria donde la poesía es muy importante. Crecí leyendo a los grandes poetas latinoamericanos, a Octavio Paz, Eugenio Montejo, César Vallejo, y para mí el lenguaje es muy importante.

“La literatura que me interesa y he leído, o escritores que admiro, son escritores que me plantean problemas. Me gusta Philip Roth, que es violento, me gusta Coetzee porque es complejo; y yo quería que el lector con ‘La hija de la española’ se preguntara: ¿Qué haría yo si estuviera en la misma situación?

“Quizás yo de la poesía aprendí la complejidad, quería que eso estuviera muy presente en ‘La hija de la española’, fue una decisión muy consciente. Creo que mi país ha vivido una tragedia de proporciones descomunales pero eso no nos exime de intentar contarla con la mayor belleza posible; la belleza en sí misma es un acto de resistencia contra el autoritarismo, contra la delincuencia, contra el mal. Quizá no nos sirva para mucho, pero por lo menos nos conforta y nos arropa un poco. Yo quería que esta novela, por muy cruel que fuera, estuviese escrita con belleza”, finalizó la autora sudamericana.

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