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En Zerio lunes, 25 febrero, 2019 12:00 PM

Un hombre llega a un restaurante, el mesero lo conduce hacia su lugar y le entrega la carta. Sin abrirla, el cliente pregunta:

“¿Tienen menú vegano?”.

Sin dudar, el mesero responde:

“Claro, señor. Y también tenemos de inviegno, prigmavera y otogno”.

Autor: Estudiante de la “Lázaro”.

 

A futuro

Una mujer pregunta a su hijo:

¿Qué quieres ser cuando seas grande?

“Yo, imbécil”.

Pero hijo, ¡qué dices!

“Sí, es que mi papá siempre dice: ‘Mira la novia que tiene ese imbécil, mira el auto de ese imbécil, se ganó la lotería ese imbécil…”.

Autor: Un idiota con suerte.

 

Duda celestial

Dos compadres conversan. Uno le dice al otro:

Compadre,  ¿en el cielo existen las canchas de futbol?

“No sé, compadre, pero vamos a hacer un trato. El primero que se muera, le va a avisar al otro si existen las canchas de futbol en el cielo”.
El otro acepta.

Al cabo de un año, uno de los compadres fallece y, al siguiente día, su espíritu se le aparece al otro y le cuenta:

Compadre, le tengo dos noticias: una buena y una mala. ¿Cuál le digo primero?
“Primero la buena”.

Okey, la buena es que sí hay canchas de futbol en el cielo.
“¿Y la mala?”.

La mala es que ¡usted tiene juego mañana!

Autor: Apasionado del balón.

 

Aguacates

Un señor corre por la calle, un niño lo detiene y le pregunta:

¿Qué le pasa, que va tan aprisa?

“Es que compré unos aguacates para mi suegra y se enfermó”.

  Aaah, ¿Y va a buscar al doctor?

“No, ¡voy a comprar más aguacates!”.

Autor: Anónimo de la Central de Abastos.

 

Malentendido

Dos compadres deambulan por el desierto:

¡Manolo, Manolo!… ¡Una boa, una boa!

“Pues… ¡que vivan los novios!”.

Autor: Un gallego, obvio.

 

Palabra mágica

Una mujer muere. Al llegar al cielo, San Pedro no está y se entretiene mirando por las rejas. Allí ve un gran banquete, con todos sus familiares y amigos que también murieron ya.

“¡Hola, qué bien! ¡Estábamos esperándote!”, le dicen.

En eso llega San Pedro y la mujer lo aborda:

Qué sitio tan estupendo, ¿qué tengo que hacer para entrar?

“Debes deletrear una palabra”.

¿Cuál?

“Amor”.
La mujer la deletrea correctamente y entra.

Después de unos meses, San Pedro le pide que le cubra el puesto por unas horas. Estando ella de guardia, llega su marido y le dice:

Qué tal, ¿cómo te ha ido?

“Pues bastante bien. Me casé con la buenérrima de la enfermera que te cuidaba mientras estabas enferma, me saqué la lotería, vendí nuestra casita y compré una mansión. Estaba de vacaciones en el Caribe, haciendo esquí acuático, y aquí estoy. ¿Qué tengo que hacer para entrar?”.

Tienes que deletrear una palabra.

“¿Cuál?”.

Pneumonoultramicroscopicsilicovolcanoconiosis.

Autor: Lingüista.

 

Comprobación

Un hombre toca la puerta de su casa:

— Toc, toc…

“¿Quién es?”.

— Soy yo.

Abre y, efectivamente, era él.

Autor: Otro gallego, claro.

 

Dote

El futuro suegro al prometido de su hija:

Así que quiere casarse con Laurita, pero antes dígame, ¿de cuánto dinero dispone?

“De 30 mil pesos, señor”.

¡Ah!, no está mal si los sumamos a los 30 mil que tiene mi hija.

“Perdón, señor, pero esos ya están incluidos”.

Autor: Ex prometido.

 

Encervezada

Un entrenador profesional de serpientes -claro que existen-, de nombre Mirza Mohd, fue requerido en un barrio de la India, donde los residentes encontraron ¡EN ZERIO! una cobra atrapada en una lata de cerveza.

El buen Mirza tuvo que cortar la lata con un cuchillo mientras distrajo a la serpiente con un guante. El venenoso reptil se entretuvo mordiendo el objeto, de tal suerte que logró capturarlo y colocarlo en un recipiente de plástico, para luego liberarlo en una zona selvática sano, salvo y sobrio… al menos eso dicen.

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