Médicos sin fronteras


 
En Zerio lunes, 12 noviembre, 2018 12:00 PM

Un médico muy cosmopolita y globalizado ofrece una conferencia sobre el trato a pacientes de distintas nacionalidades. Para dejar en claro su experiencia profesional, pone el siguiente ejemplo.

Al momento de recetarle a un enfermo tomar pastillas cada ocho horas durante cinco días, las respuestas varían.

Si el paciente es español, responde:

“Gracias, doctor”.

Si es argentino, contesta:

“Gracias, doctor”.

Si es colombiano, dice:

“Gracias, doctor”.

Aaah, pero si es mexicano, pregunta:

“¿Y puedo tomar alcohol?”.

Autor: Dr. P.

 

Impedimento

Dos amigas conversan:

– Total que el hombre me dijo que no podía casarse porque tiene a su familia en contra.

“¿Ah sí? ¿Y quiénes se creen que son ellos para decidir?”.

La esposa y los hijos.

Autor: Pueden ser tantas…

 

Regios en Europa

Un matrimonio regiomontano viaja a Europa de vacaciones. En la aduana de Alemania, la esposa, que domina muy bien el idioma, conversa en alemán con la empleada de migración, mientras hace los trámites correspondientes.

Buenos días, señora. ¿Sus papeles?

“Aquí los tiene”.

Al no entender nada, el esposo pregunta:

¿Qué dijo?

“Me pidió los papeles”, contesta la esposa tranquila.

La empleada de la aduana pregunta:

¿Cuál es el motivo de su visita?

“Vinimos de vacaciones”, contesta la regiomontana.

El esposo vuelve a preguntar a su mujer:

Mi amor, ¿qué dijo?

“Que a qué venimos a Alemania”

La alemana continúa:

¿De dónde vienen, señora?

“De Monterrey, Nuevo León, México”.

El marido insiste:

“Mi amor, ¿qué dijo?”.

Ya desesperada, la esposa le responde:

“Pregunta que de dónde venimos”.

La teutona interviene:

“Oooh, Méxxxicooo, Una vez estuve allí hace algunos años. Tuve la mala suerte de toparme con un hombre que era insoportable, flojo, codo, sucio, machista, celoso, metiche, enfadoso; no me dejaba en paz y además tuve el peor encuentro íntimo de mi vida”.

El marido regio sigue de preguntón:

¿Qué dijo, mi amor?

“¡Que te conoce, ¡infeliz!”.

Autor: Alemana.

 

Cuando uno de Guasave llama al 911

¿911? ¡Tengo un herido!

“Vamos para allá, ¿cuál es su estado?”.

Sinaloa.

“¡No! El estado del herido”.

Ah, él es de Sonora.

“¡No, bruto! ¿Cómo está?”.

Yo bien. ¿Y usted?

“¡NOOO, que cómo está el herido!”.

Pues herido, por eso les estoy llamando.

“¿Dónde está usted?”.

Con el herido.

“¿Pero en qué parte?”.

En el suelo. ¿Sabe qué? Ya ni vengan, ya se murió.

Autor: Anónimo de Navojoa.

 

Reservado

Un señor va a embarcar y lleva a su cabra. El de la aduana le dice:

“¡La cabra no pasa!”.

El hombre se va, ve a un amigo suyo, quien le sugiere:

“Pinta la cabra de negro y ponle un bozal; pensarán que es un perro”.

El señor hace caso al consejo, pero de nuevo, el de la aduana le dice:

“¡La cabra no pasa!”.

El hombre refuta:

“Si no es una cabra, ¡es un perro!”.

El de la aduana le pregunta:

¿Y los cuernos?

“¡Con la vida privada de mi perro no se meta!”.

Autor: Veterinario.

 

Robots del diablo

En China, concretamente en Shanghái, por estas fechas se realiza una exposición internacional de importaciones donde un robot ha sido la sensación.

Se trata de un brazo mecánico que ¡EN ZERIO! es capaz de aplicar con precisión, delicadeza y muy buen gusto (eso dicen), maquillaje a cualquier persona, sin importar su edad, tono de piel, ocasión, etcétera.

Y sí, este singular robot sabe manejar distintas brochas, además de aplicar base, rímel, rubor y labial sin ningún error. Cosas del diablo, dirían algunos.

A propósito de esto, en Houston, Texas, es armó tremendo escándalo con el plan para instalar un burdel con robots, pues, cachondos. Pero ese es otro tema insólito. Lo dejaremos para después.

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