La guerra que viene


 
Huellaz miércoles, 4 noviembre, 2015 12:50 AM

Los Cabos, Baja California Sur.- Aunque en apariencia terminó la pugna en La Paz, después de que la organización del capo Dámaso López Serrano “El Mini Lic.” perdiera la batalla y fuera expulsada de la capital de Baja California Sur, el fantasma de una nueva guerra entre células criminales del Cartel de Sinaloa se avizora en el destino turístico de Los Cabos. Según los primeros reportes de inteligencia federal desde agosto “comenzaron a registrarse una serie de sucesos que pueden ser tomados como los primeros síntomas de una inminente guerra entre narcomenudistas en Los Cabos”, los cuales van desde baleados, levantados, asesinados hasta la colocación de narcomantas en algunos puentes del destino turístico de Cabo San Lucas, de lo cual hasta hoy nada o poco ha transcendido en los medios de comunicación locales. De acuerdo a un integrante del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública en el estado el último caso de “la guerra que se viene” es el levantón del comerciante de mariscos, Francisco Ixtoc Noriega Avilés, quien tras ser reportado como desaparecido, reapareció, después volvió a desaparecer hasta que el 26 de octubre fue encontrado el que se presume pudiera ser su cuerpo. El hallazgo de los supuestos restos del comerciante fue alrededor de las 11:45 de la mañana debajo del puente de la playa El Tule, localizada en el kilómetro 16.7 del corredor turístico de Cabo San Lucas a San José del Cabo. Previamente el cuerpo había sido destazado y calcinado en un bote de basura. La necropsia de los peritos de la PGJE indicó que debido a las quemaduras en el 97% de la superficie corporal el cadáver no pudo ser identificado por sus familiares, por lo que al cierre de esta edición, era sometido a una prueba de ADN cuyo resultado podría confirmar la identidad de la víctima dentro de dos a tres semanas. La última vez que el comerciante de 36 años fue visto con vida fue el 4 de octubre, cuando su hermano de nombre Carlos, de 23 años de edad, reportó un levantón en Comondú, después de que ambos, acompañados por dos mujeres, salieron de San José del Cabo rumbo a Ciudad Constitución. Sobre la desaparición hubo dos versiones: La primera fue que los hermanos –tras llegar el 3 de octubre por la tarde noche—salieron a divertiste en la playa de La Curva, localizada en el kilómetro 54 de la carretera de Ciudad Constitución a Puerto San Carlos, donde estuvieron consumiendo bebidas embriagantes, hasta que Carlos se quedó botado. En virtud de tal situación, el hermano mayor lo dejó en el hotel Oasis, de ahí continuó la fiesta con las dos acompañantes. Luego de que el joven de 23 años logró recuperarse en el hotel, el hermano menor de Francisco Ixtoc, se dio cuenta que no estaba con él, por lo que salió a buscarlo a su habitación. Al no encontrarlo, revisó el estacionamiento, pero tampoco apareció el vehículo. Entonces  el hermano presentó un reporte de la desaparición del comerciante, asegurando que “fue levantado”. La segunda versión es que ambos estaban consumiendo bebidas embriagantes en esa playa, cuando Carlos perdió el conocimiento. Lo último que recordó es que su hermano se estaba bañando bajo el puente de esa playa. Después de despertarse, al no ver a su hermano, las chicas y el carro, pidió auxilio a las autoridades, pensando que el comerciante se había ahogado o que lo habían levantado, describiéndolo de la siguiente manera: “complexión delgada, pelo corto, barba, ojos negros, 1.70 metros de estatura, tez clara y vestía short de color azul”. Las autoridades encabezadas por elementos de la Secretaría de Marina iniciaron entonces una búsqueda dentro del mar, y después vía terrestre en todo el pueblo, dando parte a la comisaría de la Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de Comondú e iniciando la búsqueda en Ciudad Constitución. No obstante, no se supo nada de él hasta la noche del día siguiente, es decir, el 5 de octubre, cuando repentinamente llamó a su hermano menor, después de ventilarse la desaparición en las redes sociales. Entonces  le dijo que había regresado a San José del Cabo y que se encontraba bien, por lo que dio aviso a las autoridades y suspendieron la búsqueda.   La investigación A ciencia cierta, los agentes de investigación de la PGJE, no saben sí realmente apareció Francisco Ixtoc Noriega Avilés o todo fue un invento de su hermano Carlos, tras haber sido posiblemente amenazado vía telefónica. Sin embargo, las autoridades creen que el cuerpo calcinado podría tratarse del comerciante de 36 años, por la complexión física y estatura de la víctima. Incluso uno de sus parientes, tras ver los restos en el anfiteatro, admitió que “podría ser su familiar”, aunque prefirió esperar el resultado de la prueba de ADN. Los agentes de investigación –al cierre de esta edición—, armaban el rompecabezas del asesinato, pero siguen la pista a las siguientes personas: 1.- Un abogado amigo de la víctima, el cual pareciera que se lo tragó la tierra. 2.- Una mujer y dos hombres de supuesto origen nicaragüense. En el primer caso, el litigante habría sido avisado vía celular sobre el hallazgo del cuerpo de su amigo, quien advirtió sobre el crimen a las autoridades competentes. El segundo caso es el resultado de un reporte telefónico que ingresó el 20 de octubre a la guardia de la comisaría de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de Los Cabos, donde se alertaba que se estaba cometiendo un crimen alrededor de las 11:45 de la mañana en una casa de una zona residencial conocida como “El Zacatito”, dentro de la comunidad de La Playa o La Playita en San José del Cabo. Quien reportó, una estudiante de 21 años, dijo haber estado presente cuando una mujer armada con una pistola y dos hombres, golpeaban salvajemente y torturaban a una persona de “complexión delgada, pelo corto, barba, ojos negros, tez delgada y de aproximadamente 1.70 metros de estatura”, en una casa marcada con el número 13 y la cual era de color rosa fucsia. La joven relató textualmente: “lo empiezan a torturar y posteriormente a cortar los dedos y la piel de la cabeza, y las personas agresoras contaban con tatuajes marcados con imagen de una virgen y una leyenda con la palabra ANTRAX”. Cuando el policía cuestionó a la joven sobre cómo y de qué manera se había enterado de la situación, respondió: “Una amiga me había invitado de Cabo San Lucas a San José del Cabo a bordo de un vehículo Toyota Runner, el cual era abordado por tres personas del sexo masculino y una femenino, y quienes al llegar a San José (del Cabo) se conducen camino a la costa, como por el área de El Zacatito, y donde ingresamos a una vivienda, y donde observo que al bajar dos de los hombres comienzan a golpear a uno”. Lo mujer dijo que cuando se subió no vio nada extraño, hasta que habían tomado la carretera de Cabo San Lucas a San José del Cabo y primero observó a la víctima muy callado y pensativo, por lo que inclusive le preguntó por qué estaba tan serio, y no contestó nada. “Lo miré como asustado”, comentó, y dijo que al voltear vio que la mujer lo traía amagado con una pistola, le preguntó que si “era de verdad”, y le contestó que sí. Fue entonces que comenzó a ponerse nerviosa, pero trató de disimular por lo que sacó plática a los otros dos hombres que –según dijo—, “hablaban medio raro”, y les dijo: “ustedes no son de aquí ¿verdad? ¿de dónde son? ¿Por qué hablan muy raro?”. Uno de ellos dijo: “venimos de Nicaragua”, y “andamos trabajando aquí en Los Cabos”, por lo que siguió preguntando: “¿y de qué trabajan?”, a lo que uno respondió “¡ahorita vas a ver!”. Después de presenciar la tortura, la mujer comenzó a llorar. Pidió que la dejaran salir del sitio, pero no se lo concedieron hasta que su amiga abogó por ella, y la sacó con la condición de que si “abría la boca estaría muerta”. Después de dar aviso, la mujer colgó su celular y ya no quiso dar mayores detalles.</p> La Policía Municipal, Ministerial y Fuerzas Armadas llegaron hasta la vivienda señalada, pero no se animaron a ingresar por no tener orden de cateo misma que, al cierre de esta edición, todavía no era librada por el juez.   Los hechos Lo anterior es solo un caso. En los últimos tres meses se ha registrado un sinnúmero de sucesos violentos, algunos de los cuales ni siquiera han trascendido a la opinión pública. Los siguientes son los más relevantes de lo que se manifiesta como una guerra sorda: 1.- El 4 de agosto fue encontrado el cadáver de una persona con la cabeza cercenada y estado de putrefacción en la playa El Tule en el kilómetro 16.7 del corredor turístico de Cabo San Lucas a San José del Cabo. El hallazgo sucedió alrededor de las 5 de la tarde, y de inmediato se activó el sistema de alerta de las fuerzas de seguridad de los tres niveles de gobierno. 2.- El 4 de septiembre fue ejecutado el comerciante Ricardo Guerrero, quien fue encontrado en una calle de terracería de la colonia El Choyal en la comunidad de La Playa o La Playita, donde fueron encontrados 5 cartuchos percutidos calibre 9 milímetros. 3.- El 27 de septiembre fue baleado el presunto narcomenudista Francisco Olachea Agúndez, de 26 años, cuando convivían alrededor de las 5 de la tarde en una zona conocida como “Yenakamu”. El joven presentaba una herida de bala en la espalda del lado izquierdo, cuyos agresores le dispararon a quemarropa con una pistola 9 milímetros, cuando circulaban a bordo de un vehículo de color blanco, línea Accord, marca Honda con placas de circulación VPZ-96-56 del estado de Sinaloa. Los agresores no fueron detenidos, pero sí fue encontrado el carro abandonado a escasos tres metros de la carretera federal a la altura del vivero conocido como “Baja”. 4.- El 3 de octubre fue encontrado el cuerpo sin vida de un hombre con un par de tatuajes con la leyenda “Triny” y “Valeria”, el cual estaba en estado de descomposición en un camino de terracería de la comunidad Los Rincones de San Lázaro en San José del Cabo. La cabeza estaba cercenada y se encontraba a un lado del cuerpo de la víctima. Peor aún. En los últimos días –según algunos partes informativos de la comisaría de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de Los Cabos—, se ha estado reportando la aparición de narcomantas colgadas en los principales puentes de Cabo San Lucas. Un comandante de la Policía Municipal de Cabo San Lucas confirmó a ZETA cuanto menos 5 reportes de narcomantas que “habrían sido colgadas, y de las cuales no fueron encontradas evidencias, porque cuando llegó la policía, sospechosamente ya habían sido bajadas y no encontraron nada”. “O una de dos: o son los células criminales o son policías que están sirviendo a los grupos delictivos, y quienes pudieran haber bajado esas narcomantas”, reflexionó el comandante. La última vez fue alrededor de las 6:45 de la tarde del 27 de octubre, cuando entró un reporte de que habían colgado una narcomanta en el puente del supermercado Chedraui en Cabo San Lucas. No obstante, cuando una patrulla fue al lugar, algunos testigos dijeron que dos personas vestidas de civil ya la habían sido bajado.   Lo que sigue ZETA consultó a cuando menos dos integrantes del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública de Baja California Sur, sobre los últimos sucesos en Los Cabos. – Con base en su experiencia, ¿qué lecturas le dejan esta serie de sucesos? “Me queda claro que Los Cabos se está calentando y hay síntomas evidentes de una inminente guerra entre narcomenudistas”. – ¿Que tan caliente está el terreno? ¿Qué tan pronto puede estallar? “Con lo que estamos viendo, la guerra puede estallar en cualquier momento. La información que hemos obtenido hasta ahorita apunta que los grupos delictivos de San José y Cabo San Lucas, no van a tardar mucho en darse un agarrón”. El miembro del grupo interinstitucional reveló que todo lo que ha estado pasando gira alrededor de dos grupos criminales: 1.- El de las células del capo Ismael “Mayo” Zambada, quien controla el territorio de Cabo San Lucas. 2.- El de las células del capo Dámaso López Serrano “El Mini Lic.”, quien controla el territorio en San José del Cabo. Los dos grupos delictivos –según el otro integrante del Grupo de Coordinación consultado por esta Semanario—, habrían entrado en pugna por sus territorios, en virtud de los siguientes hechos: 1.-Por el envío de halcones del grupo criminal de Cabo San Lucas a San José del Cabo, dos de los cuales –tras haber sido descubiertos enviando información—, fueron levantados y asesinados, dos de ellos colocados justamente en la línea divisoria de los territorios de Cabo San Lucas y San José del Cabo. 2.- La incursión de sicarios del grupo de Cabo San Lucas al territorio del grupo de San José del Cabo, cuando –en una evidente misión especial—, y violentando los presuntos acuerdos, trataron de levantar y asesinar a la ex jefe de las Fuerzas Especiales de los Dámaso, Melissa Margarita Calderón Ojeda “La China” en el hotel “Carolina”.

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