Mujer acusa arresto arbitrario


 
Ezenario lunes, 1 septiembre, 2014 07:00 PM

Después de un malentendido en un establecimiento comercial de la delegación San Antonio de los Buenos, una mujer fue detenida durante tres horas y media, el arresto empeoró sus padecimientos en la columna vertebral. Anónimamente denuncia su caso, por temor a represalias. La quejosa relata el abuso de dos policías municipales y de una juez calificador de la delegación mencionada, en la queja Q-479-2013, a la que se le dio “archivo definitivo” en Sindicatura, por falta de elementos. Los hechos ocurrieron el 24 de diciembre de 2013, cuando la mujer se dirigió a una tienda de curiosidades en la colonia Obrera en busca de papel de china. Al intentar probarse unos aretes, empleados del lugar le indicaron que en el negocio eso está prohibido, inició así el malentendido. Los trabajadores del negocio alegaban que los aretes que ella portaba también eran parte del inventario de la tienda por lo que la policía municipal tuvo que intervenir en la discusión. Ante la falta de un acuerdo entre los implicados, el asunto fue trasladado a la delegación municipal. Antes de su traslado, la quejosa advirtió a los oficiales que debido a problemas graves en su columna no podía viajar en la caja de la camioneta tipo pick up identificada con el número P0062, pero los policías hicieron caso omiso al padecimiento de la ciudadana. Los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública responden a los nombres de Francisco Javier Monzón López y Jesús García García. “Terminamos yéndonos atrás, el señor (Francisco Monzón) iba manejando muy rápido y yo votando, me lastimé la columna”. Ya en la delegación, la juez municipal Ivette Osuna Acosta, declaró el hecho como un malentendido. Sin embargo, retuvo a la denunciante para obligarle a borrar unas fotografías que tomó con su celular. Ante la negativa de la mujer, la juez optó por ordenar su introducción a una de las celdas de la delegación donde permaneció durante más de tres horas y sin la posibilidad de ir al baño.    “Pretendían llevarme a la 20 (estancia de infractores), me iban a poner a las esposas y cuando quisieron yo ya no podía ni caminar. No me dejaron ni ir al baño. Tuve que orinarme en mi ropa porque había tomado mucha agua. Era un lugar oscuro con un olor fétido, insalubre”, recuerda.  No obstante, una síntesis del expediente en cuestión entregado a ZETA por Sindicatura, refiere una actitud agresiva, indica que fue ella misma quien decidió viajar en la caja del pick up y que se negó a recibir una valoración médica en el Hospital General de Tijuana. Por los elementos anteriores el expediente se archivó y se declaró improcedente, información que la denunciante asegura recibió, pero nunca de manera oficial. Sobre lo anterior se manifestó inconforme, aunque advirtió que seguirá buscando justicia en su caso, donde se le dio más peso al dicho de la juez municipal y los policías. 

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