Pepito


 
En Zerio Lunes, 1 Octubre, 2018 12:00 PM

— Alcánzame el eso que dejé allá, dentro de aquello.

“¿Qué cosa?”.

— Madre mía, Pepito, ¡pareces tonto!

***

— A ver, Pepito. ¿Simón Bolívar murió en…?

“¿… fermo”?

***

—  Pepito, ¿para qué sirve la madera?

“¿Para hacer los árboles?”.

***

—  Pepito, ¿cuántas toneladas pesa el planeta Tierra?

“Con gente o sin gente…”.

Autor: Jaimito.

 

Dos amigos conversan

— Le expliqué a mi hijo que no puede pasarse todo el día en Facebook, Twitter, en Google o en su blog.

“¿Y te entendió?”.

— No sé, ¡todavía no me responde en Instagram!

Autor: Adicto a las redes sociales.

 

Niños ricos

Cinco niños ricos se reúnen. Uno de ellos dice:

“Le voy a decir a mi papi que me compre el Océano Pacífico”.

Otro replica:

“Y yo, le voy a decir a mi papi que me compre el Océano Atlántico”.

Un tercero opina:

“¡Ah! Le voy a decir a mi papi que me compre el submarino que sale en ‘Atlantis’”.

El cuarto alardea:

“¡Le diré a mi papi que me compre el Golfo de México!”.

Y el quinto y último suelta:

“¡Pues yo le voy a decir a mi papi que no les venda nada!”.

Autor: Un niño no tan rico e indignado.

 

El reloj

Un recién casado se va con los amigotes de copas. El hombre promete a su mujer estar de regreso antes de la media noche, pero la fiesta se extiende y le dan las tres de la madrugada.

Llega a casa y, justo en ese momento, el reloj da tres campanadas. Temiendo que su mujer despierte, el recién casado imita las campanadas “dang, dang” nueve veces más, para que ella piense que son las doce de la noche.

A la mañana siguiente, desayunan y la mujer le pregunta a qué hora llegó, a lo que él responde:

— A media noche, mi amor.

“Oye Pepe, creo que vamos a tener que comprar otro reloj”.

— ¿Por qué?

“Es que éste debe estar roto”.

— ¡Pero si da la hora perfectamente!

“Anoche, dio tres campanadas, hizo una pausa, dio otras cuatro campanadas, se puso a vomitar, dio tres campanadas más, desde adentro emitió un sonoro cañonazo, dio las dos últimas campanadas ¡y se atacó de risa!”.

Autor: Relojero soltero.

 

El filósofo y el indígena

Un filósofo se encuentra con un indígena. El primero plantea:

“Te voy hacer una pregunta, y si la respondes correctamente, te daré mil pesos. Si no me la respondes, me das un peso y también me haces una pregunta, y si la contesto correcta, sólo me pagarás un peso y te doy los mil pesotes. ¿Cuál es la mitad de 10?

El indígena responde:

“Ah, ‘pos no sé”… y le da un peso al filósofo porque no le pudo responder bien. Entonces éste le da la respuesta correcta, que es 5.

Toca el turno al indígena, quien pregunta:

“¿Cuál es el animal que cuando sube al cerro, sube con cuatro patas, y al bajar vuelve con cinco patas?

El filósofo reflexiona brevemente y contesta:

“Está muy difícil, no la puedo contestar, toma tus mil pesos”.

Se despiden, pero el filósofo no quiere quedarse con la duda y vuelve con el indígena.

— Oye, por favor dime la respuesta.

“Ah, yo tampoco sé; ¡toma un peso!”.

Autor: Especialista en Culturas Populares.

 

Fructífera rutina

Jeannier Kelly tiene varios perros y todos los domingos por la tarde los saca a pasear, acompañada por sus padres, con quienes va al mercado Darti-Mart de Veneta en Oregon, Estados Unidos, donde acostumbra comprar boletos de lotería.

Hace un par de semanas, esa rutina tuvo un giro inesperado cuando  al regresar a casa y frotar con una moneda los boletos para revelar sus números de la suerte, encontró que éstos coincidían.

El premio para ella fue de ¡EN ZERIO! 70 mil dólares, dinero con el cual ahora planea, entre otras cosas, un viaje para celebrar veinte años de matrimonio, ya sea en Walt Disney World, en Orlando, o en Disneyland. Quizás se lleve a sus mascotas.

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