Si hay agua, no hay mantenimiento, ni obra, ni correcta planeación

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Edición Impresa Lunes, 10 Septiembre, 2018 01:00 PM

La falta de agua potable en cientos de colonias de Tijuana, es un problema de infraestructura de la distribución, generada por la ineficiencia administrativa, de mantenimiento y la falta de recursos en la CESPT, dependencia del gobierno estatal encabezado por Francisco Vega de Lamadrid

 

“Al día de hoy en la mañana -jueves 6 de septiembre-, la presa El Carrizo que abastece a Tijuana-Rosarito, tiene alrededor de 22.6 millones de metros cúbicos, está a más de 55 por ciento de su capacidad, entonces el agua está ahí”, expresó José Alejandro Cervantes Beltrán, director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Fotos: Archivo

La misma versión dio el director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Ricardo Cisneros Rodríguez, quien agregó que la capacidad de la presa es de 30 millones de metros cúbicos, y todo el año ha tenido la posibilidad de desfogar su capacidad máxima -6.2 metros cúbicos por segundo-, pero el promedio este año ha sido de 5.3 metros cúbicos por segundo. Incluso, ofreció una conferencia con recorrido en el acueducto Río Colorado. Tijuana, para probarlo.

Ante la presencia de agua suficiente, se le preguntó a Cisneros cuál es el problema, pero evadió responder alegando que es un tema de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT).

“El agua que sale de la presa a la planta potabilizadora, de la planta a los tanques de regulación y de ahí a las casas, es responsabilidad de la Comisión”, refirió.

Sin dependencia del Estado, desde la Conagua, Cervantes Beltrán fue más claro: “Es un problema de infraestructura de la distribución, no es un problema de volumen”.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón.- 30 mil metros cúbicos de capacidad en el tanque del Aguaje de la Tuna construída en 1982.

Al pedirle detalles, explicó: “La CESPT tiene un tubo de salida principal de agua que era por donde tomaba el agua de la presa, y otra salida que se construyó para poder cerrar la principal cuando necesita mantenimiento, y seguir abasteciendo de agua por la segunda.

“Sin embargo, es obvio que en algún momento no se le dio ese mantenimiento, y hay una especie de mejillón que se adhiere y empieza a reducir la capacidad hidráulica de los tubos, entonces llega un punto en que no se da la capacidad suficiente para suministrar el agua y tienen que utilizar ambas líneas, las que juntas apenas se dan abasto, y están por debajo (de las necesidades de la ciudad).

“Ahora, aun cuando la solución es entrar a limpiar, el organismo operador no lo puede hacer, porque se apaga una de las líneas, menos agua va a recibir la potabilizadora, y menos agua va a poder distribuir, y si entrara a reparar, para recuperar ese día de limpieza, va a tardar varias semanas en regularizar el suministro.

“Entonces, el tema no es tanto de volumen y disponibilidad. Hay que decirlo en el sentido constructivo: es un problema que la ciudad requiere mucha mayor inversión en materia de infraestructura no solo en agua potable, sino en drenaje y mantenimiento”, expuso el director de Conagua.

 

LOS REQUERIMIENTOS DE AGUA

Del agua disponible en el Río Colorado, a la zona Tijuana-Rosarito le corresponden 80 millones de metros cúbicos al año, los cuales son insuficientes -desde hace varios años- para las necesidades de la región, por lo que Mexicali, que cuenta con excedentes, les cede alrededor de 20 millones de metros cúbicos al año, y para el resto del agua que se necesita, la CESPT debe rentar derechos a los agricultores de Mexicali que dejan descansar su tierra.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón.- Germán Jesús Lizola Márquez

Solicitado el histórico de consumo, la CESPT proporcionó los últimos cuatro años: en 2015 la zona consumió 120 millones de metros cúbicos; en 2016, aumentó a 122 millones de metros cúbicos; y en 2017 creció a 125 millones de metros cúbicos. Entonces, en el primer periodo aumentó 2 millones de metros cúbicos, y en el segundo, subió 3 millones, lo que pudo permitirles prever que el tercer período, 2017-2018, podría aumentar 4 millones de metros cúbicos, ya que un millón de metros cúbicos al año, ha sido el aumento promedio en los últimos cuatro años. Pero no lo hicieron.

Tal aumento del consumo se ha mantenido en el promedio, a pesar de la jornada atípica de calor, con la que la CESPT ha justificado el desabasto. Porque de los 125 millones de metros cúbicos que consumió Tijuana-Rosarito en 2017, este año se pronostica que cerrará con el consumo de 129 millones de metros cúbicos de agua. O sea, los 4 millones de metros cúbicos que, basados en la estadística, eran pronosticables.

En entrevista con ZETA, Germán Lizola Márquez, director de la CESPT; el subdirector de Agua y Saneamiento, Mario Olvera; y el coordinador de los distritos, David Ruvalcaba, insistieron en el impacto por el incremento inusual del consumo por parte de los usuarios, afectados por el factor climático “atípico”.

Cuando se les cuestionó que no se trata de un factor nuevo, y que era programable, indicaron: “El incremento de la temperatura se ha venido dando, el cambio climático es un hecho, pero lo usual hasta ahora habían sido dos a cinco días seguidos de calor intenso, pero este año fueron tres o cuatro semanas de un calor al que no estamos acostumbrados, pero sí tenemos, y te doy la razón en la planeación, en la que ya estamos trabajando”, comentó Lizola, después de explicar que instalaron una mesa de trabajo y están revisando en campo todas las líneas, tanques y acueductos, para hacer un diagnóstico de qué necesitan para el siguiente año.

Sin embargo, este diagnóstico que servirá para la planeación de 2019, se inició porque después que terminó la crisis de calor, hace alrededor de dos semanas -Lizola considera que menos-, el agua aún  no se regulariza en algunas zonas. De acuerdo a cifras oficiales de la CESPT, el número de colonias afectadas, conforme a los reportes telefónicos, son entre 12 y máximo 50 al día. Un hecho que reconocen problemático por la importancia del servicio que proporcionan, pero tampoco lo razonan crítico, ya que lo ven como un pequeño porcentaje de las mil 100 colonias que atienden.

Foto: Cortesía.- A Tijuana llegan 72 millones de metros cúbicos por año del Río Colorado.

Lo que están encontrando en los canales, tanques, acueductos y bombas que suministran a las colonias sin agua, son afectaciones por vandalismo -en 2017 gastaron 10 millones y en 2018 han erogado 4 millones en este rubro- y problemas generados por los cambios de presión.

 

FALTAN MÁS TANQUES DE REGULACIÓN GRANDES;  EL ÚLTIMO SE CONSTRUYÓ EN 1992

Al hablar de la planeación y el aumento del consumo, el director de la CESPT, manifestó:

“La lógica me dice que tengo que construir otro tanque para almacenar más agua y prepararnos para la siguiente temporada de calor, y si son 40 mil cuentas nuevas por año, pues serán 40 mil tomas más que van a demandar agua.

“Por eso lo de la planeación que les comentaba, y los recorridos para visualizar las necesidades del siguiente año, ya sabemos de antemano que debemos dar una repuesta y prever lo que nos pasó este año, ya sabemos, vamos a planear previendo que vamos a tener la misma intensidad de calor”.

Se le preguntó si no pudieron prever, planear el año pasado, pero no hubo una respuesta concreta y regresaron al tema del clima y el aumento del consumo.

Foto: Archivo.- Alejandro Cervantes Beltrán, director de CONAGUA

En Tijuana hay tres tanques principales, uno con capacidad de almacenar y distribuir 30 mil metros cúbicos y dos con capacidad de 20 mil metros cúbicos; dos, el del Aguaje de la Tuna y del Cerro Colorado, se construyeron en 1982 y el de Otay en 1992. Adicionalmente existen 239 tanques más pequeños y poco más de 79 plantas de bombeo. Evidencias de años recientes muestran que son insuficientes.

Si hay suficiente agua en la presa El Carrizo y ustedes dicen que hay suficiente agua en potabilizadora, ¿por qué se vacían los tanques o quedan con tan poca agua que no funcionan?

“En los tiempos de mayor calor, el tanque principal, el del Aguaje, a esta hora -alrededor de las cuatro de la tarde-, tendría 30 centímetros-, pero hemos hecho operativos y hemos revertido esto, ahorita traemos cuatro metros (dos semanas después de que concluyó la ola de calor), la altura máxima del agua en el tanque es de 5 metros”.

¿No se están llenando de manera constante?

“En la noche se llenaban, y siempre está abierto al cien por ciento, pero en las semanas de calor, debido al consumo, no se alcanzaba a recuperar el nivel mínimo de operación del tanque, que es de un metro, el agua no llegaba al flotador y el sistema se apagaba para protegerse y no quemarse”.

Entonces empezaron los tandeos o manipulación del sistema que permanece por zonas, en la CESPT aseguran que dejan el agua fluir todo el día de los tanques, tanto como les sea posible, y apagan la distribución en las noches-madrugadas para que los depósitos acumulen agua y los vuelven abrir a las cuatro de la mañana.

Foto: Tomada de Internet.- Sin mantenimiento suficiente los tubos de abastecimiento de la CESPT, los 2 conductos tienen reducida la capacidad hidráulica.

Y anunciaron como buen pronóstico el hecho que entre el 2 y 5 de septiembre, el tanque del Aguaje de la Tuna, haya logrado acumular cuatro de los cinco metros de su capacidad, “eso le dará a la gente y a nosotros un respiro”.

 

ERROR DE PROGRAMACIÓN O FALLA EN ENTREGA DE AGUA

En cuanto al hecho de que “CEA declaró que nos debe  -a las CESPT- 9 millones de metros cúbicos del agua prometida y programada, los cuales son al día de hoy -5 de septiembre-, once millones de metros cúbicos, eso también lo estamos trabajando, para que el acueducto nos mande como debe ser” explicó Lizola Márquez.

Durante una reunión realizada dos semanas atrás, donde participaron todos los organismos del agua y representantes de los módulos de riego en Mexicali, le informaron que no le estaban mandado el fasto completo de sus proyectos porque Estados Unidos también estaba restringiendo el acceso al volumen del agua del Río Colorado a los organismos en México, “entonces es una cadenita”, afirmó.

Ricardo Cisneros, cabeza de la Comisión Estatal del Agua, coincidió en que llegó menos agua, pero no afectó el flujo constante hacia Tijuana, porque no llegó al mínimo permitido; el máximo son 45 millones de metros cúbicos y el mínimo para que el agua fluya sola son 17 millones de metros cúbicos, y no ha estado por debajo de ese límite.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón.-La presa El Carrizo al 55% de su capacidad y sin problemas para surtir el agua a la zona Rosarito-Tijuana.

Del agua que dejó de llegar, solo precisó que de los 80 millones de metros cúbicos que le envían a Tijuana del río en el año, siempre llegan 72 millones, porque el 10% se pierde en el traslado por los 120 kilómetros que se recorre a través de canales abiertos en parcelas de Mexicali, antes de llegar a la planta de bombeo.

“Este año además los agricultores tuvieron un desfasamiento y, en lugar de terminar su consumo de agua en abril-junio, siguieron consumiendo en verano. Entonces, cuando debían estar llegando a la presa El Carrizo, 5.2 metros cúbicos por segundo y me llagaban 4. 2 o 4.1 y la presa empezó a bajar, no llegó al límite mínimo; igual iniciamos pláticas y encendimos los focos amarillos”.

¿Le dejaron de entregar 11 millones de metros cúbicos de agua a la CESPT en este año?, se inquirió al titular de la Comisión Nacional del Agua.

“Es un tema que ya platiqué con el director de la CEA, lo que pasa es que estaba mal programada el agua de ellos”.

Foto: Cortesía.- El Gobierno del Estado obligado a invertir en mantenimiento de tanques y redes.

¿Pidieron menos?

“Ellos hicieron una programación mensual, y programaron usar más agua de la que tenían convenida, de la que habían pedido y a la que tenían derecho. Ese es principalmente el tema. Entonces, cuando el incremento por la ola de calor y la CESPT registra que hay mayor demanda, es cuando dice ‘necesito más agua’ y reprograma, pero yo no puedo reprogramar hasta que el convenio esté formalizado con el distrito de riego. Lo que sucede cada año agrícola, que inicia el 1 de septiembre y concluye el 31 de agosto, es lo que estamos haciendo ahora”.

 

PREVALENCIA DE USO URBANO

Ante el evidente aumento del consumo de agua en las ciudades de Baja California, investigadores e ingenieros han propuesto revisar los artículos que en la Ley Nacional de Aguas, instruyen en el reparto de los derechos de agua, la prevalencia del uso doméstico, le sigue el uso público urbano y el uso agrícola que en el Estado, como en la mayoría de los países, consume el más alto porcentaje del líquido vital, porque es la producción de alimentos.

En Baja California, las actividades primarias se quedan con el 92% de los derechos de agua, y aportan el 3% del Producto Interno Bruto.

Los investigadores también critican la falta de inversión en la optimización de uso de esa agua, “aquí la mayoría de los riegos agrícolas son por inundación, lo que hace que el 40% del agua se pierda, y el gobierno, en coordinación con los productores, no hace lo necesario por mejorar los sistemas de riego, o cambia a cultivos que requieran menos agua”.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón.-Colonias afectadas reciben agua en pipas.

Mientras activistas locales consideran que es un tema que se debe y puede modificar, con el nuevo Gobierno Federal y las cámaras de legisladores federales, el director de la Conagua considera que hay poco que hacer en ese rubro.

“El tema de prelación, como existe en la Ley de Aguas Nacional, no es para repartir el agua; es cuando se hace el reparto de las concesiones, cuando hay volumen disponible, pero en este caso el agua ya se encuentra repartida”, concluyó.

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