Una clara mayoría de los votantes se opone a la eliminación de ICE

Foto: Internet/La idea de abolir el ICE es impopular
 
Opinionez Lunes, 13 Agosto, 2018 12:05 PM

Para arreglar el desorden de inmigración de Estados Unidos, los demócratas deben dejar de hablar de la abolición de ICE.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) del Departamento de Seguridad Nacional de los EE. UU., es responsable de implementar la política de inmigración en todo Estados Unidos. No debería sorprender a los observadores inteligentes que, dada la política de inmigración estadounidense, aparentemente confusa y caprichosa, ICE no es la agencia federal más popular; como ICE tiene la tarea de dar sentido a la política de inmigración, a veces monstruosa y a menudo solo idiota, del señor Trump, tampoco debería sorprender que un creciente número de estadounidenses progresistas crea que el ICE debería ser abolido.

La campaña “Abolir ICE” cuenta con un alto nivel de apoyo. La senadora de Nueva York, Kirsten Gillibrand, y la senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, han pedido su abolición; Kamala Harris de California también, casi ha hecho esta demanda. La candidata demócrata por el Congreso de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, ha sido una defensora clave de la revocación de ICE, y algunos congresistas de todo el país han abogado públicamente por la abolición de la agencia.

Pero ICE no es el problema, son nuestras leyes de inmigración. Estos códigos y las decisiones de aplicación por parte de la administración actual en Washington, han convertido a ICE en un símbolo de crueldad y disfunción. ¿Puede ser de otra manera, dada la disfuncional política de inmigración de Estados Unidos en este momento?

La solución a la actual confusión migratoria del país del norte es la reforma migratoria, es evidente que una transformación de la ley de inmigración significativa y compasiva, ya no puede llevarse a cabo bajo una administración republicana. Ahora que el Partido Republicano está firmemente bajo el control de un ala antiinmigración ferozmente fuerte, no puede haber una buena reforma en el Congreso y el Senado de hoy. El Partido Republicano no siempre fue así, pues durante mucho tiempo, varios republicanos fueron muy sensatos en materia de inmigración y los expresidentes republicanos lucharon duramente para mantener la política de inmigración de carácter bipartidista. Esos días han pasado hace mucho tiempo.

Si ya no se puede confiar en los republicanos para que implementen una reforma migratoria significativa, ¿cómo puede ocurrir tal reforma mientras los demócratas permanezcan fuera del poder a nivel nacional? La respuesta es que no puede. Los demócratas necesitan recuperar a Washington para hacer que nuestra aplicación de inmigración sea efectiva y humana. La idea de abolir el ICE no es popular en los Estados Unidos, ni siquiera entre los demócratas registrados. Solo el 43 por ciento de quienes apoyan la idea. Una clara mayoría de todos los votantes se opone a la eliminación de ICE y entre los grupos importantes de votantes, la eliminación de ICE es muy impopular. Este es un problema que mantendrá a los demócratas fuera del poder y al ICE aplicando las desagradables políticas de inmigración del Presidente Trump.
Las personas que están a favor de una reforma migratoria significativa no deberían apoyar la abolición de la agencia que implementa nuestras leyes de inmigración; en su lugar deberían apoyar los esfuerzos para expulsar a los republicanos de su cargo. Cada político demócrata que se une al movimiento “Abolir ICE”, simplemente fortalece el poder republicano en todo el país. “Abolir ICE” es una idea terrible para los demócratas porque el movimiento Abolish ICE retrasa la perspectiva de la victoria demócrata y de una reforma real.

Por ahora parece que las voces más sabias prevalecen en los círculos demócratas. En una entrevista en Washington, el 6 de agosto, el director de comunicaciones del Comité Nacional Demócrata (DNC), Xochitl Hinojosa, pidió la reforma del ICE, pero no apoyó la abolición. Los muchos estadounidenses que apoyan una reforma migratoria significativa deberían estar felices de que el Comité Nacional Demócrata permanezca indeciso a la hora de perseguir esta locura.

Estados Unidos necesita arreglar sus leyes de inmigración primero. Bajo liderazgo demócrata, todo lo demás debe venir después.

 

Andrew S.E. Erickson es un orgulloso ex residente de Tijuana, ex diplomático de los Estados Unidos, con Maestría del Colegio Nacional de Guerra, y un fuerte creyente de la importancia de las buenas relaciones entre mexicanos y estadounidenses.

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