Como llegan al poder es como gobiernan

Foto: Internet/Margarita Zavala
 
Opinionez Lunes, 12 Marzo, 2018 12:00 PM

La compra de votos, el dinero negro y campañas de miedo

 

La corrupción de los moches es el primer tema de origen y de ahí vienen más responsabilidades que deben comprobarse consistentemente. Los moches fueron de al menos el PRI y PAN, y eso no emerge al debate porque varios tendrían cola que les pisen. Ese dinero del ramo 23, que suma dos mil millones de pesos, es un delito de facto, una extorsión a los alcaldes y al ciudadano; una irregularidad, aunque no estuviera tipificado.

De ahí salió mucha lana para campañas políticas locales y la presidencial de ambos contendientes. El PRIAN, que las reformas estructurales duermen en las mismas sábanas, en las decisiones de privatizar Pemex y la revolución de los ricos que valieron comino porque no se ve la mejoría del país, solo el monopolio del poder económico.

La corrupción es sistémica, los costos de operar en el Congreso, el ejecutivo y los partidos, exige inversiones económicas multimillonarias de dinero negro y de medidas de opacidad. Una campaña para una alcaldía municipal, como Tijuana, cuesta al menos 20 millones de dólares, imagínense lo que cuesta el hueso grande.

Anaya, como casi todos los políticos, miente; no hay coherencia en sus discursos y lo que vemos, como también le ocurre a Meade, el cual está en duda y se halla manchado igual que los supuestamente independientes que fueron militantes de partidos en decadencia. De Margarita se sabe que hace usos de los recursos de su marido, los cuales son una fuente de ayuda múltiple, la cual llegó hasta integrar su consejo político por ex empleados e incondicionales del calderonato.

Esas exhibiciones de poder de Zavala son más que simulación, una vergüenza para ellos, con un marginal 7%  y a la baja de la intención de voto, como evidencia del quebranto  y fragmentación del panismo con tres candidatos si contamos al  que tiene observaciones de desvíos de recursos públicos de la Auditoria de la Federación, por al menos 500 millones y 7 mil  millones de pesos por la estafa maestra, dirigida por José Meade y en Sedesol, en el cual, 17 mil ancianos ya sin vida,  les pagaron subsidios y más lindezas.

Morena y AMLO están, por lo pronto, con la imagen de honestidad valiente, con la cuenta que abrió para aportaciones anónimas. Definitivamente sale ganando.

Pero Andrés Manuel tiene la oportunidad de oro, un momento de gloria para explicar a los cuatro vientos, cómo todos los candidatos en una república donde el primer problema registrado en la percepción del elector del 1 de julio, es la corrupción y la violencia física, moral y económica. Aclarar de qué y dónde vive su familia, sin un empleo formal por 12 años; quién y cómo paga sus recibos de agua, gas, luz, teléfono, transporte; el súper, sus calcetines, sus viajes, su tren de vida por más austero que sea.

Un hombre público congruente, un demócrata, un aspirante serio al poder local, regional o nacional, es decir, el que me pinten; debe transparentarse para ganar imagen confiable y de confianza y poder de persuasión desde los niveles de abajo hasta arriba. Solidez y no sordidez.

No es el caso de alguno: Margarita, “El Bronco”, Ríos Piter, no lo pueden presumir ni lo explican como prioridad moral, ética y de convicción, quien les paga esa gratuita movilización nacional. Viajes, hoteles, autos, gasolina, comidas, ruedas de prensa, propaganda, entrevistas, ayudantes, súmele y no es cualquier cosa. Si no lo hacen, claro es porque el grueso de la sociedad, ni los medios de información lo cuestionan.

No se les exige, pero el sentido común informado sí lo privilegiaría. La forma de llegar es la forma de gobernar; si acceden al poder de manera sucia, ejercerán igual su administración de cochinero público, llena de mega hoyos negros. En esa situación están totalmente descalificados el PRI y PAN de entradita, porque han manoteado a discreción con el presupuesto público en los estados, municipios y la federación. El tener el poder en la complicada realidad mexicana, los ha desfigurado moralmente, sus principios, sus estatutos los trituraron desde endenantes.

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es Académico del Instituto Tecnológico de Tijuana.

Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

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