Pobrecito


 
Cartaz Lunes, 11 Diciembre, 2017 12:00 PM

No digas “pobrecito” al hombre hambriento,

ni le des nunca pan compadecido;

iníciale a ganar él su sustento

y vivirá feliz y agradecido.

 

Nunca a quien trae harapos le des ropa,

enséñalo a vestir decentemente,

combinando colores, viento en popa,

haciendo prendas muy humildemente.

 

Mas compadécete del que deambula

y que camina silenciosamente;

vestir o deglutir para él no es gula,

la sociedad le llama: “el indigente”.

 

El destino es incierto e irrevocable

y alguno de nosotros podría serlo.

Hacer el bien es lo más razonable

para vivir en paz, sin merecerlo.

 

Pero no digas nunca ¡pobrecito!,

al que toca tu puerta y pide pan,

¡enseñarle a ganarlo es más bonito!

Jamás él ni su familia sufrirán.

 

José Miguel Ángel Hernández Villanueva

Tijuana, B. C.

 

 

 

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