CJNG y Cártel de Sinaloa asesinan niños

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Edición Impresa Lunes, 5 Junio, 2017 12:00 PM

A Hugo David le arrebataron la vida a los 7 años de edad, a Ashley, a los 5. Murieron de la misma forma, en ataques dirigidos a sus padrastros -quienes sobrevivieron- como parte de las disputas por la venta de cristal. Las investigaciones de estos crímenes apuntan que Roberto Carlos Casas Maravilla, padrastro de Hugo David, trabajaba para el Cártel Jalisco Nueva Generación y Jesús Alberto Aispuro Medina “El Mazapán”, padrastro de Ashley, para Sinaloa

Las marcas de las llantas se ven negras sobre el asfalto de una estrecha calle en Tijuana. Es el rastro que dejaron los asesinos de Hugo David Contreras, un niño de 7 años de edad, al acelerar un vehículo Honda gris en el que huyeron después de atentar contra la vida del padrastro del pequeño.

Alrededor de las tres de la tarde del viernes 26 de mayo, un grupo de hombres llegó hasta una casa azul en la calle Biznaga, casi esquina con Mercurio de la colonia Sánchez Taboada, una de las zonas con mayores índices delictivos en la ciudad.

Según policías, la vivienda es precisamente uno de los puntos de venta de droga de la colonia.

La versión se corroboró ese día, cuando los hombres ingresaron al domicilio para asesinar a Roberto Carlos Casas Maravilla, a quienes las autoridades identifican como narcomenudista al servicio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Después de ingresar por la puerta de lámina, los asesinos dispararon contra su objetivo, pero las balas alcanzaron a Hugo David justo en la cabeza y en el cuello.

Minutos después, una ambulancia de la Cruz Roja llegó hasta el lugar para atender el reporte de dos personas heridas. Roberto Carlos Casas Maravilla salvó la vida, pero su hijastro falleció cuando era trasladado a un hospital.

Sobre el caso, Miguel Ángel Guerrero, coordinador de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales, adscrita a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), explicó que la madre del menor había conocido a Roberto Carlos tres meses antes y se habían mudado a su casa.

Ashley asesinada cuando viajaba con su familia

“Ella trabajaba en una maquiladora y él se encargaba de cuidar al niño en la casa. Declaró que se le hacía raro que entraba y salía mucha gente de la casa, ya después confesó que tenía la sospecha que el padrastro vendría la droga ahí en la casa”, explicó.

Roberto Carlos había sido detenido anteriormente por posesión de droga con fines de venta, pero nunca purgó condena por sus delitos. También tiene antecedentes por robo de vehículo y robo a casa habitación, precisaron otras autoridades.

De acuerdo con las investigaciones, Roberto Carlos fue mandado asesinar por órdenes de uno de los cabecillas del Cártel de Sinaloa en Tijuana, José Luis Mendoza Uriarte “El Güero Chompas”, quien desde su salida de prisión, el 7 de marzo de 2017, ha emprendido una pugna con el CJNG por el control de la venta de droga. En este caso, se trata de la venta de cristal.

 

CJNG contraataca

Tres días después que Hugo David fuera asesinado, Ashley Castorena, de 5 años de edad, murió en las mismas circunstancias, la noche del lunes 29 de mayo.

La pequeña viajaba en la parte posterior de un vehículo conducido por su padrastro, Jesús Alberto Aispuro Medina y con su mamá como copiloto, alrededor de las siete de la tarde.

Mientras circulaban sobre la Ruta Hidalgo en la colonia Mariano Matamoros, un carro se emparejó al de ellos y desde el interior dispararon contra la familia. Ashley recibió una de las balas en el estómago y murió en el Hospital Columbia, adonde la llevaron su padrastro y su madre después del ataque.

Acorde con las investigaciones del crimen, Jesús Alberto Aispuro Medina, conocido como “El Mazapán”, es narcomenudista del Cártel de Sinaloa. Incluso en sus declaraciones ministeriales dijo trabajar para “El Güero Chompas”.

Por ello, investigadores sospechan que se trata de un atentando ordenado por el CJNG. La Zona Este de Tijuana, de la cual forma parte la colonia Mariano Matamoros, históricamente ha sido zona de control de “El Güero Chompas”, desde que formaba parte de la célula de Teodoro García Semental “El Teo”.

No es la primera vez que el hombre de 37 años de edad sobrevive un atentado. Semanas antes, el 1 de mayo, “El Mazapán” resultó con lesiones en el brazo después de que fuera atacado, también, en la colonia Mariano Matamoros.

La PGJE explicó que el hombre salió de la penitenciaría de Tijuana a finales de 2016, luego de purgar una condena de un año por el delito de narcomenudeo.

Al igual que la madre de Hugo David, quien tenía poco tiempo de haberse mudado con su pareja sentimental, la mamá de Ashley tenía dos meses de haber conocido a “El Mazapán”, sabía que se dedicaba a la venta de cristal y viven juntos en la colonia Mariano Matamoros.

A los antecedentes delictivos del “Mazapán” se suman detenciones por robo a casa habitación y posesión por droga, las cuales datan de 2011.

 

Menor resulta herida cuando matan a su padre

El miércoles 31 de mayo se registró el tercer caso en el que un menor de edad resultó víctima de un ataque armado. Alrededor del mediodía, en calle Guamúchil de la colonia El Florido primera sección, fue asesinado Édgar Soto Ángulo.

Narcomanta colgada en pleno día, entre carros circulando.

A su lado se encontraba Sofía Desiré Soto, de 5 años -la misma edad de Ashley Castorena-, quien resultó herida por una de las balas.

Padre e hija se encontraba en un puesto de comida en un mercado sobre ruedas cuando fueran víctimas del ataque en la avenida principal de la colonia. De acuerdo con testigos, los responsables huyeron a bordo de una camioneta Jeep Cherokee color gris.

El cuerpo de Édgar  quedó tirado sobre la calle de terracería, entre puestos de verdura y de ropa usada. Aunque la PGJE no determina aún el móvil del ataque, una de las líneas de investigación es la misma que en los dos casos anteriores: el padre de la menor era narcomenudista.

 

“Ojo por ojo, diente por diente”; amenazan a “El Güero Chompas” con narcomanta

El jueves 1 de junio, una manta quedó colgada sobre el conocido como Puente Negro, ubicado sobre el Bulevar Díaz Ordaz, detrás de la colonia Arboledas, firmada por el CJNG.

En ella, se acusa a José Luis Mendoza Uriarte “El Güero Chompas” del asesinato de Hugo David en la colonia Sánchez Taboada y del ataque contra Édgar Soto, donde resultó herida su hija de 5 años, en la colonia El Florido.

Sin embargo, no hace referencia al homicidio de Ashley, de 5 años de edad, el cual se atribuye al CJNG. El texto es el siguiente:

“Mira hijo de tu puta madre pinche chompa mugroso que no hablamos puto no ibas a matar a familia ni niños estas valiendo verga ojo por ojo diente por diente te pasaste de verga con el niño que mataste en la sanchez culero con el señor del florido por los bomberos que iba con su familia ese señor no tenía nada que ver hijo de tu puta madre nomás aguanta la verga culero es la palabra que dice tener pinche mugroso pero échale putasos pero aguanté la verga nomás estás arriesgando a tu gente y a qué te matemos a tu familia como tú lo estás haciendo Atte CTNG. José Luis Mendoza Uriarte Francisco Javier Mendoza Uriarte El Chapito José Humberto Uriarte Francisco Javier íñiguez el perro güero chompas o güero o el Lucas”.

 

Frustran narcomanta contra Jalisco Nueva Generación

Días antes, la noche del martes 30 de mayo, dos personas fueron detenidas por elementos de la Policía Municipal en posesión de un cuerpo decapitado. Los hombres llevaban consigo una cartulina en la que acusaban al CJNG del asesinato de la niña Ashley en la colonia Mariano Matamoros.

Ante las autoridades ministeriales, los individuos se reservaron su derecho a declarar, pero a uno de ellos lo relacionan como parte de la célula del Cártel de Sinaloa en esa zona de la ciudad. Tanto los detenidos como el hombre asesinado fueron identificados como narcomenudistas.

 

Cargos por omisión de cuidados para padres que exponen las vidas de sus hijos: PGJE

Para el coordinador de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales, Miguel Ángel Guerrero, existen elementos válidos para acreditar el delito de omisión de cuidados hacia los responsables de los menores asesinados y heridos en ataques armados, ya que se trata de “un padre que expone a su hijo a un delito (el narcomenudeo) y que origina el homicidio”.

En el caso de las madres de Ashley y Hugo David, el funcionario estatal consideró “hay una responsabilidad por parte de los padres, sabían a qué se dedicaban los padrastros, que están exponiendo las vidas de sus hijos por ejercer la actividad del narcomenudeo”.

Conforme a los últimos hechos delictivos, los asesinos “no se detienen por el hecho de que su objetivo vaya con su esposa, madre, quien sea. Es un tema que preocupa a la autoridad, el hecho de que muera gente inocente y mucho más, menores”, citó el funcionario.

Acerca del caso de Aispuro Medina “El Mazapán”, Miguel Ángel Guerrero recordó: “El padrastro sabía que ya en una ocasión habían atentado contra él y que, en cualquier momento, lo volverían a hacer”.

Sobre los trabajos de la PGJE por encontrar y consignar a los homicidas, ya que al momento de los hechos no hubo detenidos, “las instrucciones son esclarecer estos dos asuntos porque son víctimas colaterales, asuntos muy sensibles, que independientemente de las actividades que estamos viendo y las pugnas delincuenciales que hay por los diferentes grupos, están llevando a la muerte a los dos menores”.

 

Narcomenudistas, reincidentes y libres

Para Miguel Ángel Guerrero, otro de los factores que pone en riesgo a menores es que estén bajo el cuidado de padres dedicados al narcomenudeo, o que consuman drogas, pero ya que éste se considera un delito menor, los detenidos pueden recuperar su libertad.

“Día tras día, las autoridades preventivas detienen a personas dedicadas al narcomenudeo, pero el Nuevo Sistema de Justicia Penal (NSJP) no contempla prisión preventiva, así que en 72 horas salen a la calle. Si matan a uno o dos vendedores, pues al día siguiente ya tienen a otra persona vendiendo”, señaló.

El funcionario de la procuraduría opinó: “Mientras haya consumidores, vendedores y personas que no se dedican o no les convenga ejercer un trabajo digno por más mínimo que sea el sueldo, que sea más fácil ganarse 200 o 300 pesos vendiendo droga, siempre va a existir el tema del homicidio, consumo y venta de droga”.

Roberto Carlos Casas Maravilla, padrastro
de Hugo David.

De ahí que el coordinador de la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales, que se dedica a la investigación de delitos como homicidios dolosos y narcomenudeo, apunta “no es un tema de meter gente a la cárcel, sino de rehabilitarlos”.

Pone como ejemplo el caso de Jesús Alberto Aispuro Medina, padrastro de Ashley, “purgó un año por venta de droga, sale a lo mismo y matan a una menor… Tal vez se habla mucho de la cuestión de las corporaciones y operativos, es necesario armar una coalición en que tengan participación sociedad y gobierno en temas de salud”.

Durante la próxima sesión de Cabildo, el diputado panista Carlos Torres Torres presentará una iniciativa para la creación del Tribunal de Justicia Terapéutica de Baja California, al interior del Poder Judicial. La idea es turnar a quienes cometan delitos menores y padezcan alguna adicción, a este tribunal especializado para que sean internados en centros de rehabilitación y, con ello,  reducir la reincidencia delictiva.

El legislador ofrece algunas cifras. El 40 por ciento de los liberados vuelven a cometer un delito, no solamente reinciden una vez, sino en más ocasiones. Mientras que el 80% de las personas que se encuentran en los centros penitenciarios, tienen adicción a una droga.

“Lo que hicimos fue abrir esta discusión, ¿nos conviene cómo sociedad que esté encerrado alguien en la cárcel alguien que comete un delito menor y tiene una adicción, o que esté en una clínica de rehabilitación?”, señala.

El regidor añade que ese tribunal representa una alternativa para atender el problema de la comisión de delitos menores y de la adicción a las drogas, no desde una óptica meramente pena, sino como un problema de salud.

“En la medida que podamos fortalecer una estrategia de rehabilitación de adicciones en infractores, delincuentes y excarcelados que requieren el tratamiento, en esa medida vamos a disminuir el número de delitos”, advierte.

Los casos de Hugo David Contreras y Ashley Castorena son aquellos de niños que crecieron en un ambiente rodeado de falta de oportunidades, en colonias conflictivas, con padres narcomenudistas y, por lo tanto, que murieron por las pugnas entre el CJNG y el Cártel de Sinaloa por el control de la venta de cristal, que se sustenta de un problema de adicción a las drogas.

Pero también es un tema de la falta de procuración de justicia, de la impunidad de hasta el 96% en otros homicidios, del fracaso de programas gubernamentales para mejorar las condiciones de vida de las familias y de brindar un ambiente seguro a la niñez.

 

José Escudero: desaparecido por cuatro años y cinco meses

 La madre de la familia Escudero Durán estuvo en ZETA en mayo de 2013 para denunciar la desatención e ineficiencia de las autoridades  y regresó cuatro años después para acusar la continuación de esta doble victimización.

José Escudero, de entonces 46 años de edad, desapareció en enero de ese año en el poblado de Cataviña,  en la costa del Pacífico en Ensenada; residía en Tijuana pero fue a la zona conocida como la cantera San Telmo Ónix, a una propiedad familiar.

Aunque denunciaron su ausencia el 28 de enero- él había acordado regresar el 20 de enero a Tijuana- , la madre cree que lo desaparecieron desde principios del mes, ya que cuando fueron a buscarlo, en su automóvil encontraron alimentos y ropa que la víctima llevaba como cargamento cuando llegó el día 3 y, en la casa cerrada había comida enlamada.

La familia denunció que previo a su desaparición, el hombre:

* Tuvo problemas con sus empleados de nombre Bárbaro Cota, Abraham Valdez, Alejo Peralta y Adrián Urías. La procuraduría los entrevistó y sus declaraciones no abarcaron más de cuatro renglones.

* En la zona hay personas que viven de asaltar camioneros y familias que se dedican al trasiego de droga, y los caminos que pasan por la propiedad  hacia la playa son usados por traficantes de la zona. Esta información no fue atendida.

En febrero de 2013, la PGJE emitió una alerta de búsqueda, en mayo del mismo año, la Secretaría de Seguridad Pública realizó un barrido en una porción de  la zona, sin éxito, “pero desde entonces no han hecho nada”, reclama la madre.

“Yo los busco -a los agentes de la policía ministerial- constantemente, les pregunto, les pido que hagan su trabajo, que hagan algo, pero la última vez un agente de apellido Echeverría me dijo que los más probable era que a mi hijo lo echaron a los tiburones, ¿le parece justo? Si es así, ¿por qué no buscan a quienes lo hicieron para saber dónde quedó mi hijo?”, cuestiona la mujer, para concluir:

“Uno como madre no pierde la esperanza, José era un buen hombre, no andaba metido en nada, yo quiero encontrar a mi hijo como sea, y si alguien tiene información, por favor proporciónela a las autoridades”.

 

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