Poco está hecho en México

FOTOS: internet
 
Edición Impresa Lunes, 27 Febrero, 2017 12:00 PM

En el tema agroalimentario el país solo genera el 40 por ciento de lo que necesita. Anualmente se importa el 30% del maíz que se consume. Ante la entrada del TLCAN, México pasó de productor a revendedor, advierte analista. Empresarios piden reglas claras para competir con exportaciones

Sin una estrategia bien planeada ni apoyos definidos y enfocados específicamente a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), así como a los productores nacionales, el Gobierno Federal  lanzó la campaña publicitaria Hecho en México, ante las amenazas comerciales del Presidente estadounidense Donald Trump. La idea es que los mexicanos compren productos hechos en casa y de esa manera, reactivar el consumo interno.

Pero la realidad para el país es que no genera ni siquiera lo indispensable.

Cifras de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC) dan cuenta que cada año ingresan 12 millones de toneladas de maíz, que representan el 30 por ciento del consumo nacional. El rendimiento promedio de maíz a nivel nacional es de 3.7 tonelada por hectárea, esto es, 38% por debajo del promedio mundial.

Por otro lado, se importan 80 millones de pares de zapatos procedentes de países asiáticos, lo cual representa el 65% del volumen total del producto que llega del extranjero.

De acuerdo a la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), México consume 320 millones de pares de zapato cada año y solo genera 250 millones.

En los últimos diez años, la industria textil ha perdido 450 mil empleos por productos que llegan subvaluados de China, alertó la Cámara Nacional de la Industria Textil (CANAINTEX). Al país entran cada año, en promedio, 800 millones de prendas por debajo de su valor real, siendo las principales blusas, pantalones, ropa interior y calcetines.

Ante tales cifras, México requiere, más que una cruzada de difusión del producto nacional, reglas de operación claras para que las empresas puedan producir y, por ende, competir con los productos extranjeros, además de buscar la eliminación de trámites engorrosos y el apoyo a las PyMEs, aseguran líderes empresariales.

En 1994 México ingresó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) empujado por el mercado norteamericano. A la vez desatendió el mercado interno y algunos sectores del país se vieron debilitados con la entrada de productos procedentes del vecino del Norte.

 

En el documento se eliminaron disposiciones aduaneras de bienes comerciados, incluyendo aranceles en productos cárnicos, bebidas, alimentos procesados, frutas y verduras, animales vivos, vino, ropa, textiles, maquinaria, aparatos eléctricos y combustibles.

Según la Secretaría de Economía, en 2016 las exportaciones de México a la Unión Americana llegaron a 302 mil 654 millones de dólares. Los tres principales bienes enviados a la fecha son: equipo de transporte, 34%; productos electrónicos y computadoras 19%; el 9% restante corresponde a componentes y accesorios.

 

No se consume por decreto

Impulsar el consumo interno y fomentar el apoyo a productores nacionales, es el fundamento de Hecho en México.

Para el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA), Marcello Hinojosa, pedirle al mexicano que consuma el producto nacional no se puede dar por decreto.

“El consumidor mexicano ha perdido mucho poder adquisitivo, pedirle que compre un producto nacional de menor calidad o mayor precio es difícil,  por lo mismo tenemos que trabajar sobre las políticas públicas industriales que permitan competir con productos de importación. Ahorita se ha dado todo lo contrario. En lugar de apoyar la industria nacional y sustituir importaciones, tenemos un aumento del combustible del 20 por ciento, que pega en el 33 por ciento del producto final. Aumento a las tarifas eléctricas, arriba del 50 por ciento desde diciembre del año pasado. Eso nos hace menos competitivos con los productos que vienen de China,  de costos muy bajos”, expuso.

En su opinión, se trata de hacer políticas públicas que brinden beneficios a la industria para que ésta sea competitiva, y eventualmente, sustituir importaciones.

 

La traba de las Normas Oficiales

La Norma Oficial Mexicana (NOM) tiene como objetivo prevenir riesgos a la salud, vida y patrimonio, por lo que los productores nacionales están obligados realizar el trámite ante la Secretaría de Economía. En sí las NOMs son regulaciones técnicas que contienen información, requisitos, especificaciones que permiten a las dependencias gubernamentales establecer parámetros evaluables para evitar riesgos a la población, animales y medio ambiente; pero dicha medida puede ser una limitante significativa para que el productor nacional pueda vender sus mercancías.

Como muestra están productores en 27 Estados que elaboran bebidas alcohólicas a partir del agave, los cuales resultarían afectados porque la Secretaría de Economía busca reasignar esos productos con un nuevo nombre genérico: komil, considerada en una nueva Norma Oficial Mexicana (NOM-199), donde se propone definir la especificaciones físico-químicas de todas las bebidas que producen, venden e importan en México.

El empresario Juan Manuel Hernández Niebla externó que las NOMs son más para regular los procesos de calidad del bien producido, que para promover el producto hecho en México, y pueden significar un trámite muy tardado y engorroso.

 

Campo en quiebra

La Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras del Campo (ANEC) México importa más del 42% de los alimento que requiere la población.

A decir del director ejecutivo del organismo, Víctor Suárez, en los 22 años del TLCAN el campo ha sido el sector más perjudicado y México se ha convertido en un país comprador de alimentos.

“Importamos 12 millones de toneladas de maíz, que representa el 30% del consumo interno. De ser un país autosuficiente en maíz, somos el primer país importador del grano en el mundo. Importamos 85% del arroz. El 90%  de soya y otras semillas oleaginosas, más del 60% del trigo que se consume, el 50% del sorgo. 20% del frijol. Cantidades crecientes de leche en polvo, carne de res, cerdo y pollo. Nos hemos dedicado a una agricultura de exportación sacrificando la producción para el mercado interno, generando desempleo, pobreza y migración seis millones de pobladores rurales, es un fracaso total para el campo”, considera.

En torno al discurso del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien pide consumir lo nacional, lo calificó como algo demagógico. ya que al mismo tiempo la Secretaría de Economía da a conocer más permisos de libre importación de alimentos.

“El 85% de las unidades de producción son de cinco hectáreas o menos, quienes se han visto más afectados por las importaciones. La mayor parte de los apoyos federales son para el 10%, las grandes unidades de producción, y el resto solo apoyos asistencialistas clientelares y utilizados para compra de votos”, aseguró.

En el país hay ocho millones de hectáreas sin cultivar, campesinos sin trabajo, técnicos, científicos, académicos y centros de investigación, todos ellos olvidados, por lo que es necesaria una política que reactive al sector.

 

Piden reglas claras

A la par, el sector textil mexicano tiene una integración nacional en su cadena de producción del 68%, lo que abarca desde el campo hasta que el producto llega al aparador.

En entrevista con ZETA, el presidente de CANAINTEX, Juan Alfonso Ayub, comentó que si el Gobierno Federal aplicara la “Ley a rajatabla” para evitar las importaciones ilegales, la subvaluación y el comercio informal, estaría en las condiciones de competir con productos extranjeros.

“Hay cosas evitables e inevitables, por ejemplo, si me dices que subieron los energéticos a nivel mundial, de cierta manera tiene que repercutir en los productos. El problema es cuando pasan esas cosas y no hicimos la tarea desde dentro y estamos pagando la factura.

“Por ejemplo, se debe parar la ilegalidad, la venta de facturas, el robo de energía, el no pago al IMSS, el pago de impuestos, que la cancha esté pareja para competir; pero cuando no se cumple y luego pasan eventos externos, se vuelve una tormenta espectacular”, reflexionó Ayub.
Agregó que actualmente se habla de recuperar el mercado interno y ellos pueden hacerlo apelando un poco al nacionalismo controlado, que los consumidores puedan decir sí a un producto hecho en México que es igual de bueno o mejor que lo extranjero, y darle preferencia porque es importante cambiar esa filosofía.

“Se necesita de la voluntad política de abatir los problemas que se tienen y de escuchar al sector. Desafortunadamente tenemos que reaccionar más rápido. Tenemos un reto con el NAFTA que si lo manejamos correctamente, podemos salir bien librados o hasta mejorados”, finalizó el consultado.

 

Triste realidad económica

“Lo que va a pasar es que va a ser un despertar muy triste para nosotros, porque a lo largo de los años hemos generado una dependencia de Estados Unidos no solo de comprar, sino de vender”, externó el economista Roberto Valero Berrospe.

Mencionó que si bien el Gobierno Federal presume los flujos de inversión extranjera, del total el 64% proviene de Estados Unidos, por lo que si TLCAN se agudiza y Donald Trump baja impuestos a las empresas, ni la mano de obra barata será atractiva.

“Tenemos grandes competidores nacionales como Cemex, Bimbo, Televisa, pero se cuentan con los dedos de las manos. La gran mayoría de las empresas mexicanas son micros y pequeñas, el mismo gobierno lo ha reconocido, y para que accedan a los apoyos es un problema”, advirtíó.

En general, México puede llegar a ser un buen competidor, pero “no le va a alcanzar el tiempo”, pues el empresariado mexicano debe invertir en el país para revertir los procesos de manufactura.

“Otro tema es el relacionado con las garantías. En Estados Unidos te la hacen válida en cuanto lo solicitas, en cambio aquí vas a una tienda y no cumplen. Los consumidores quieren saber qué calidad tiene el producto, que a la hora que compre no lo van a transar, por ejemplo, me pasó el otro día: le puse medio tanque de gasolina al carro en Tijuana y no andaba llegando a la Rumorosa. No me dieron lo que correspondía”, denunció.

 

País comerciante

Por su parte, el ex presidente del Colegio de Contadores, Juan Manuel Hernández Brito, declaró que desde hace más de veinte años y con la entrada del TLCAN el país se volvió más comerciante y prestador de servicios que productor.

“Hay más inversión extranjera que nacional. No tenemos empresas que produzcan artículos electrónicos o de línea blanca cien por ciento nacional. Somos más comerciantes y prestadores de servicios. No tenemos nada, a reserva de lo que vienen siendo la panadería más grande del mundo, las tantas que hay en fábricas de chiles en el Estado de México, otras embotelladas en Guadalajara y aparte de eso no tenemos nada de valor agregado. En el sector primario sigue habiendo monopolios. El maíz lo tiene Maseca, el trigo es para Bimbo, en la leche está Lala”, indicó.

Con base en su experiencia con productores de caña de Jalisco, le tocó ver que están embarcados por tres generaciones con los créditos al sector agroalimentario.

“Al menos al que fui le prestaron para producir, pero les cobran intereses y recargos. En la primer zafra digamos le quedaron 20 mil pesos y se vieron obligan a pedir dinero para el resto del año, entonces de ahí se los quitan y es cuento de nunca acabar. Los monopolios existen y es una práctica común en el país”.

Hernández recordó que en el sector textil se tenían áreas productivas como Tlaxcala y Texcoco, Chiconcuac, donde se hacían zarapes, abrigos muy cotizados y de buena calidad. Con la competencia del producto chino, algunas empresas se fueron a producir a ese país y trajeron esos productos para la venta.

Respecto al tema del calzado que se produce en León, Guanajuato destacó que hay problemas en la distribución de la materia prima: “La piel que se recolecta, los productores están recortando pagos. No están comprando el mismo volumen de pieles, es un problema que se va a agravar. Nos damos cuenta por los clientes que tenemos. Lo que hay que hacer es replantear el modelo que está quebrado, aunque no queramos, vamos a ver el tema de subsidios. La política de Donald Trump es de subsidios, ellos han protegido a sus productores”, finalizó.

Comentarios

comentarios

Tipo de Cambio