Fuera, fuera, fuera


 
Opinionez Martes, 15 Marzo, 2016 05:49 PM

El video circula por las redes, en él se observa a una clientela de jubilados que, reunidos en el café La parroquia, de Veracruz, Veracruz, gritan indignados: ¡Fuera! ¡Duarte Fuera! ¡Duarte Fuera! Duarte, Pero nadie sale, pues el destinatario de su aireada petición ni siquiera se encuentra en el conocido café, solo el fantasma de su desprestigio y el odio que ha despertado entre sus paisanos.

Duarte es el resumen de todo lo malo del PRI, de todos los mitos negativos que acompañan al partido que le dio orden, rumbo y proyecto al México posrevolucionario, representa, como ningún otro político, la razón por la que el tricolor fue expulsado del poder. Veracruz es un estado importantísimo para la competitividad electoral del revolucionario, un granero de votos, su bastión invariable, semillero de ex presidentes.

¿Pero, porque si es un granero de votos, en un país cuya presidencia de la República suele definirse en disputas cerradas entre tres fuerzas políticas, el tricolor encumbra a un personaje como Duarte? ¿Es la mejor manera de garantizar su competitividad electoral?

¿Es simplemente un error, una pifia? Yo creo que no, Duarte es gobernador de Veracruz, justamente por ser el personaje que es, porque su vocación delincuencial, abusiva, cínica y descarada, le garantiza al otrora partido hegemónico, que hará lo que sea necesario para que los veracruzanos sigan cruzando en la boleta al tricolor, como desaparecer periodistas; desviar recursos económicos a las campañas priistas; repartir dinero en forma de despensas a los pobres de su estado a cambio de votos; “tolerar” el asesinato de periodistas que lo critiquen a él o a su partido; mantener a raya, pues, al pueblo veracruzano. El tricolor ha preferido un tirano que garantice votos, que un buen gobernante que libere fuerzas y saque a los paisanos de Agustín Lara del medievo político mexicano en el que todavía viven. Si la fórmula les ha funcionado, ¿para qué cambiarla?
El PRI sabe que a estas alturas, Duarte es un lastre para poder refrendar el triunfo en tan importante estado, pero no se atreve a expulsarlo del poder, prefiere simular que lo ha dejado solo criticándolo públicamente con elocuentes declaraciones; ordenándole al candidato que han escogido para sucederlo que prometa cárcel para el tiranito, pero blindándolo en el poder veracruzano .
Tal vez, los millones de pesos en efectivo que en el aeropuerto de Toluca le fueron decomisados a gobierno veracruzano en las vísperas de la pasada elección presidencial, y que le fueron devueltos atendiendo el infantil argumento de que eran recursos para pagar gastos de las fiestas de la Candelaria, haya sido la mejor inversión que el regordete tirano haya hecho en su vida, y hoy, le permita gozar de impunidad. En este país, si eres un delincuente, conviene ser amigo del presidente o haber delinquido para él.
Jesús Alejandro Ruiz Uribe fue dirigente del PRD en Baja California, ex diputado local por el mismo partido y actualmente es Rector del Centro Universitario de Tijuana en Sonora. Correo: [email protected]

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