Persona abatida por gendarmes, no usó arma


 
Noticias del día Domingo, 18 Enero, 2015 03:20 PM

El domingo 11 de enero ocho del año en curso, elementos de la Gendarmería Nacional estuvieron involucrados en diversas balaceras en Tijuana, desde esa fecha la Mesa 12 de la Procuraduría General de la República (PGR) Delegación Tijuana, está a cargo de la investigación de los hechos. Las primeras investigaciones ministeriales dan cuenta que, de entrada, las evidencias no cuadran con las versiones de los elementos federales. La información es poco clara, los agentes federales se negaron a declarar ante las autoridades locales que llevaron la investigación las primeras horas, y los datos que dieron el día de los hechos, cuando solicitaron soporte de las corporaciones locales, fueron imprecisas. Pasadas las 3:30 de la tarde del sábado 10 de enero de 2015, el C4 envío la solicitud de apoyo: un grupo de guardias fue atacado en Rosarito. En primer instancia dijeron que las cosas pasaron mientras circulaban por una colonia del quinto municipio cuando pasó un hombre en moto, les disparó e hirió a los agentes Julio César López Mora e Israel Torres Castillo, quienes repelieron la agresión  y mataron al agresor. La segunda versión que fue que tenían un retén a la entrada de la colonia Loma Altas I, que le marcaron el alto al hombre de la moto, éste no obedeció, les disparó, hirió a dos y huyó, lo persiguieron y lo mataron. Falleciendo éste al interior de su casa. Cuando los gendarmes pidieron apoyo, no supieron informar cuáll era su ubicación, por eso la ayuda local tardó en llegar y, para cuando las corporaciones arribaron al lugar de los hechos, los policías federales ya se habían ido a la Cruz Roja de Rosarito, donde fueron atendidos, uno con herida en la mejilla y otro en una pierna. Las primeras horas, mientras la PGJE (Procuraduría General de Justicia del Estado) tuvo el expediente, los agentes Torres Castillo y López Mora se negaron a declarar, por lo que quedaron en calidad de detenidos.  En tanto, la Subprocuraduría de Rosarito trabajó la primera criminalística y, el domingo 11 de enero, pasaron el expediente a la Subprocuraduría de Delincuencia Organizada de la PGJE, que lo tuvo unas horas hasta que la PGR ejerció su facultad de atracción.  Hasta entonces, lo que las autoridades pudieron aclarar fue que en la entrada de la colonia donde supuestamente estuvo el retén, no se encontraron casquillos de ningún calibre. Donde sí encontraron cartuchos repercutidos fue en el patio y la casa móvil donde habitaba Darryl Anderson, el estadounidense de 60 años abatido e identificado como el atacante de los vigilantes. El domicilio estaba cercado y cerrado, por lo que no presentaba libre acceso para los agentes. Conforme a las pruebas periciales, el norteamericano salió negativo a la prueba de rodizonato, lo que significa que no disparó el arma calibre 32 que se encontró en la mano del cadáver, arma que sí fue activada dentro de la casa móvil porque se localizaron dos casquillos, pero Anderson no la percutió.   En la escena se localizaron otros ochos casquillos calibre 9 milímetros, procedentes de las armas de cargo de los gendarmes,  cuatro casquillos estaban en el patio y otros cuatro dentro de la casa. De acuerdo a las pruebas periciales, uno de los dos gendarmes lesionados sí disparó, y arrojó positivo a la prueba de rodizonato.  Al momento, el Ministerio Público federal sigue realizando diligencias y se contempla que pueda tener avances a mediados de la siguiente semana.

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